Reconocen importancia del Turismo Rural Comunitario en Centroamérica

 

Entre los días 14, 15 y 16 del pasado mes de noviembre de 2007, tuvo lugar en El Petén, Guatemala, un Encuentro dedicado al turismo rural comunitario en Centroamérica que reunió a representantes de iniciativas turísticas y redes y expertos de toda la región. El encuentro fue organizado por la ONG salvadoreña PRISMA, y contó con la colaboración del Programa Promoción de Equidad Mediante el Crecimiento Económico (PEMCE) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). ATR también estuvo presente. Próximamente podrán encontrar en la página web de PRISMA la transcripción y la intervenciones en audio de los diferentes expositores.

Mientras tanto, reproducimos un artículo publicado en el diario nicaragüense, La Prensa; quien envió a dos periodistas invitadas por PEMCE. En él se reconoce la potencialidad del turismo rural comunitario como forma de diversificar ingresos de familias y comunidades campesinas. El artículo recoge también las declaraciones de Ileana Gómez, investigadora de PRISMA y una de las responsables del encuentro, en las que contextualiza el desarrollo de este tipo de iniciativa comunitaria en contraposición al destacado crecimiento que están teniendo los megaproyectos turísticos en la región, ya sea en forma de hoteles, proyectos inmobiliarios o cruceros. Igualmente, el artículo recoge las opiniones de otra de las participantes en el encuentro, María Nelly Rivas, actual responsable de la oficina de Managua del Programa STEP de la Organización Mundial del Turismo (OMT) y anteriormente presidente del Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR). Rivas parece apuntarse ahora a las valoraciones positivas del turismo comunitario, cuando durante su paso por el gobierno derechista de Enrique Bolaños poco hizo por él. Aún al contrario, más bien promovió decididamente el desarrollo de megaproyectos turísticos de todo tipo. Esto, claro está, también lo olvida La Prensa.

Turismo comunitario a empujones

Por Amparo Aguilera Irías y Noelia Sánchez Ricarte, La Prensa, 12 de diciembre de 2007.

En Centroamérica el turismo comunitario está agarrando impulso. Sin embargo, empresarios expertos y funcionarios coinciden en que este tipo de turismo cuenta con poco apoyo gubernamental. En la mayoría de los países centroamericanos ni siquiera figura en la agenda de promoción, pese a que tiene cancha para crecer.

En el 2006 la Isla de Ometepe, en Nicaragua, con iniciativas de turismo comunitario, ocupó el cuarto lugar entre los ocho principales destinos visitados por los 773,398 turistas que arribaron al país ese año, según cifras del Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR).

A la isla conformada por dos volcanes, ubicada en el Lago de Nicaragua o Cocibolca, sólo le antecedieron las ciudades coloniales, las playas del Pacífico y el mercado de artesanías de Masaya. Sin embargo, el turismo comunitario aún no figura entre los productos de promoción del Instituto de Turismo.

Eso a pesar de que las iniciativas de ese tipo de turismo ya suman casi 60 a nivel nacional, según Harold Ramos, representante de la Red Nicaragüense de Turismo Rural Comunitario (RENITURAL).

A nivel regional, no obstante, el escenario es similar, a excepción de Costa Rica, país donde el turismo comunitario es el cuarto principal producto de promoción turística del Instituto de Turismo Costarricense.

Es por ello que, para poner en el tapete el tema, varios organismos como el Programa Salvadoreño de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente (PRISMA), el Programa Promoción de Equidad Mediante el Crecimiento Económico (PEMCE) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), decidieron juntar esfuerzos y reunir en Guatemala, a mediados de noviembre pasado, diferentes experiencias de la región, para precisamente definir con más acierto la ruta de la rama turística descrita.

Félix Pascual Morales, socio de la Finca Magdalena de Ometepe; junto al empresario Rubén Rivera; Ernesto Contreras, de la Alcaldía de San Juan del Sur; Ronald Ramos de la Red Nicaragüense de Turismo Rural Comunitario y Hermógenes Rodríguez, de la Federación Nacional de Cooperativas Agropecuarias y Agroindustriales (FENACOOP), todos de Nicaragua, se apuntaron al encuentro que se denominó: Desafíos y Potencialidades del Turismo Comunitario en Centroamérica.

¿El objetivo? Buscar aciertos, desaciertos y soluciones. En ese contexto la gran conclusión del evento fue que el turismo comunitario tiene potencial en Centroamérica, aunque requiere de más apoyo de los gobiernos de la región.

Cambios del contexto

Ileana Gómez, miembro del equipo de dirección de Fundación Prisma de El Salvador, indica que la actividad descrita está desarrollándose por las comunidades rurales, que son las que están volcando todas sus energías en impulsarlo. “El turismo comunitario está situado, en es este momento, en un contexto de cambios en la economía regional, que es una economía que está pasando de ser economía de agroexportación, a economía fundamentada en servicios, y de hecho el turismo es parte de esa lógica”, expone. Pero el problema no es ese. “El problema es que las políticas de apoyo están más enfocadas en turismo de gran escala, en el turismo de megaproyectos, en el turismo de desarrollo inmobiliario, a pesar de que el turismo comunitario está surgiendo como una alternativa para diversificar las estrategias de vida de la población (centroamericana)”, refiere.

Es así como en Centroamérica el turismo comunitario está en distintas fases de desarrollo. En Costa Rica es donde está en un mejor nivel. Mientras en Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala lucha por hacerse notar más.

Gómez advierte que ese panorama tiene que ver con la historia reciente de cada uno de los países centroamericanos y con las potencialidades de cada una de las naciones.
“Costa Rica inició primero (el turismo comunitario) porque no vivió todo el período de guerra del resto de Centroamérica, y eso le dio la oportunidad de fundamentar más su economía y explotar más los recursos naturales que poseen”, señala. Luego “el resto de países de Centroamérica lo han venido poco a poco desarrollando”, menciona. “Creo que hay avances interesantes en Nicaragua, como lo hemos podido ver con las redes y organizaciones. Siento también que hay cosas interesantes en Guatemala y en El Salvador, donde el turismo comunitario ha sido focalizado en dos o tres experiencias”, añade Gómez en su balance regional.

Los atractivos

Aunque María Nelly Rivas, coordinadora de la Organización Mundial de Turismo (OMT) para Centroamérica y ex titular del Intur, dice que en general todos los países comparten, en turismo comunitario, una misma fortaleza: “Todos están más en contacto con su tierra y con sus raíces”. Y “eso hace que cuando entren en contacto con el turista eso haga una diferencia”, destaca.

A la fecha el turismo comunitario, en la región centroamericana, está basándose en varios atractivos. Unos, de acuerdo a Gómez, son los atractivos naturales y otros los atractivos sociales. “Por ejemplo en Costa Rica se vincula mucho a la riqueza natural. En Nicaragua se relaciona a la exuberancia de su paisaje, a lo diferente, es decir brindan la combinación de lagos y volcanes, la combinación de la belleza escénica de los países con las actividades agrícolas y ganaderas y eso lo hace diferente”, detalla.

Finca Magdalena en Ometepe, Nicaragua, es un buen ejemplo. En la finca, según cuenta Félix Pascual Morales, ofrecen paquetes combinados que incluyen visitas al volcán Maderas. El recorrido al volcán, con 1,394 metros de altura, puede llevar entre dos a tres horas.

Entretanto en Guatemala, a juicio de Gómez, el turismo comunitario está muy vinculado con la riqueza natural y la riqueza cultural de las comunidades indígenas. “(Por otra parte) en El Salvador está enfocado en su historia política-social más reciente, rescatando espacios que fueron focos de guerra como sitios de masacres y rutas de la guerrilla, pero que al mismo tiempo son espacios históricos, porque son lugares donde la gente va a recordar el pasado”, especifica la funcionaria de Prisma.

Hay pegones

Pero Gómez aclara que, aún con ofertas tan acertadas, el turismo comunitario enfrenta varias debilidades. “Si bien, en Centroamérica existen espacios para que las experiencias de turismo comunitario se desarrollen, en el seminario concluimos que no hay que negar el hecho de que las políticas nacionales no la están apoyando en la misma medida en la región”, revela.

Según Gómez, en Costa Rica “ha costado mucho impulsarlo, en Nicaragua van por la misma ruta. En El Salvador las iniciativas de turismo comunitario son completamente ignoradas, mientras en Guatemala aunque en el portal se exhiba turismo comunitario, este no tiene realmente el mismo peso de apoyo respecto al resto de tipos de turismo. Entonces esa es una debilidad”, agrega.

A eso se suma la falta de estadísticas. “No hay estadísticas por país (de afluencia y divisas) que genera el turismo comunitario, pero eso ocurre con el resto de actividades turísticas, porque las estadísticas se llevan de forma general”, explica Rivas.

Por otro lado “como todo tipo de turismo, el comunitario requiere de mucha capacitación. Como es una actividad nueva, en el sentido de que hasta ahora está teniendo auge, la necesidad de capacitación y de financiamiento es mucho más fuerte con relación al resto de actividades turísticas, de manera que hay que entender que el turismo comunitario es una realidad y tenemos que buscar herramientas para apoyarlo”, insiste Rivas.

Además “es importante que se encuentre un balance entre este tipo de turismo y los demás tipos de turismo, que se están desarrollando, para que sea una actividad complementaria de las demás actividades”, manifiesta.

El empresario Rubén Rivas expone que en la Isla de Ometepe han encontrado salidas a nivel empresarial, pues han aunado recursos para promover las iniciativas turísticas comunitarias y para capacitarse. También están contando con apoyo de organismos extranjeros.

El turismo comunitario, entonces, sí paga y tiene futuro.

Creciente interés

A criterio de María Nelly Rivas, representanta de la Organización Mundial del Turismo (OMT) para Centroamérica y ex titular del Intur, hay un “creciente” interés de las comunidades por desarrollar el turismo comunitario en la región. “Porque es una muy buena oportunidad para la diversificación de las actividades productivas, y es una estrategia rentable”, justifica.

Costa Rica va por alianza con Nicaragua
A diferencia de Nicaragua y del resto de la región centroamericana, el Gobierno de Costa Rica reconoció este año al turismo rural comunitario como de interés público y además, a nivel institucional el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) lo declaró como cuarto macroproducto turístico, lo que implica un paso importante para la promoción internacional de ese rubro. A la fecha en Costa Rica se trabaja en la aprobación de la ley de turismo rural comunitario.

Yorleny Fontana Coto, coordinadora del área de turismo de la Asociación Centroamericana para la Economía, la Salud y el Ambiente (Acepesa) de Costa Rica, comenta que pese a la declaratoria descrita, aún no se cuenta con presupuesto para lograr la promoción internacional del turismo comunitario. Fontana, por otro lado, señala que cada vez son más urgentes las alianzas regionales, tomando en cuenta que cada país puede ofrecer productos complementarios. “A nivel centroamericano hay un potencial y un perfil impresionante de desarrollo turístico, tanto natural como cultural, lo que ha sucedido es que los esfuerzos han estado desarticulados de alguna manera”, menciona.

Hermógenes Rodríguez Blandón, vicepresidente de la Federación Nacional de Cooperativas Agropecuarias y Agroindustriales de Nicaragua (Fenacoop), adelanta que ya han comenzado pláticas con grupos costarricenses con el objetivo de crear alianzas entre ambos países, que permitan promocionar los destinos más allá de las fronteras. “La punta de lanza que seguimos empujando es la finca Magdalena (de Ometepe) pero estamos tratando de que sea un corredor binacional con la experiencia que tiene Costa Rica y que está en manos de cooperativas que están haciendo también turismo rural”, refiere Rodríguez. “Eso nos permitiría tener un poco más de perspectivas, porque hay que romper los esquemas, el turismo sale más allá de la connotación nacional de lo político y de lo económico”, apunta. Rodríguez expresa que ya hay algunos contactos de por medio. “Hemos hablado con cooperativas y organismos que están acompañando estos procesos y lo importante es que lo ven viable… en el primer semestre del próximo año vamos a poder tener más o menos definido un norte”, recalca. “Pensamos incluso reunirnos en febrero (próximo), en la Isla de Ometepe, para dar seguimiento a esto, pero queremos buscar conexiones para que la alianza sea posible, pues (de lograrlo) se generarían entradas de recursos al país y sería una manera de que haya una apertura laboral de ocupación que nos permita asumir nuevas técnicas y prácticas”, puntualiza el directivo de Fenacoop.

Unidad: tarea pendiente

La decana de la Facultad de Turismo de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), Deyanira Mairena, quien también participó en el taller sobre Desafíos y Potencialidades del Turismo Comunitario en Centroamérica, subraya que a nivel interno hace falta la unificación de iniciativas de turismo comunitario en Centroamérica.

“En Nicaragua, por ejemplo, hay entre 50 y 60 iniciativas, pero cada una jala por su lado, si todas estuvieran unidas quizás encontrarían más eco en el Gobierno, en miras de apoyo de la actividad, creo que en eso hay que trabajar”, comenta Mairena. En Honduras el departamento de Colosuca, al Occidente del país, es un ejemplo de eso. Allí los municipios del departamento unieron estrategias con apoyo del Instituto Hondureño de Turismo y de la Cooperación Española. Colosuca logró que ambas entidades les brindaran asistencia técnica y apoyo en promoción turística. Y hoy la actividad se está fortaleciendo como una estrategia para reducir la pobreza. En El Salvador, justamente en el municipio de Suchitoto, hay una comunidad llamada La Mora, que recientemente está apostando hacia el turismo rural comunitario con apoyo de las familias de la comunidad. Jorge Menjivar, encargado del área de Comunicación y Promoción de Ecoturismo La Mora, comenta que a finales del 2004 iniciaron con esta iniciativa turística que les está ayudando a reducir la emigración. En Guatemala también hay experiencias de unificación. En Flores, Petén, varios pobladores indígenas se han unido para ofertar paquetes, como la caminata por Cuevas Mayas.

 

Diciembre de 2007