La transnacional española del sector hotelero Riu no se ha caracterizado, allá donde ha intervenido, por el respecto medioambiental ni por el bienestar de la población local. Baste recordar que un hotel Riu fue el que destrozó, en Quintana Roo, el ecosistema que de la laguna Bojórquez. Uno de sus últimos caballos de batalla lo tiene establecido en Costa Rica, país que otrora se ufanara de poseer el sector turístico más sostenible del planeta. Concretamente, en la Playa Matapalo (Guanacaste), que quiere privatizar por la vía de los hechos consumados.
A continuación reproducimos dos artículos periodísticos que explican la actual situación de este conflicto con el hotel de la cadena Riu, cadena que, no obstante, en su web corporativa no tiene problema de afirmar que su instalación ofrece “una oferta turística sofística, selecta y plénamente integrada en un medio frágil y de gran valor ecológico”.
Un tercer artículo, ya antiguo, recuerda que la oscura historia de Riu en Guanacaste no empezó ahora. Hace ya dos años, 200 trabajadores que construían el hotel enfermaron, y uno de ellos acabó muriendo, víctimas del hacinamiento e insalubridad en el que les hacían vivir.
También recomendamos al documental Palos en Matapalo, que permite conocer este conflicto en imágenes.
Eduardo Ramírez Florez. Seminario Universidad
Decenas de vecinos y personas provenientes de otros sitios del país, realizaron el pasado sábado 27 y domingo 28 de febrero, una actividad pacífica frente al enorme hotel Riu, denominada “Campamento por el rescate de playa Matapalo”. Este complejo hotelero de capital español y 701 habitaciones, fue inaugurado en noviembre pasado y desde antes enfrentaba cuestionamientos por daños ambientales que se produjeron durante su construcción, los cuales aún no han sido determinados por el Tribunal Ambiental Administrativo (TAA).
Las relaciones entre el hotel y los vecinos de esta playa situada en el cantón de Carrillo –a unos 15 kilómetros de la comunidad de Sardinal-, se han visto afectadas por algunas limitaciones que se le quisieron imponer a personas que ofrecen productos y servicios contiguo al centro de hospedaje.
Las fricciones se elevaron el pasado 18 de diciembre, cuando la Municipalidad de Carrillo intentó poner obstáculos para limitar el paso de vehículos, en el acceso que usan los lugareños y visitantes para acceder a la playa.
No obstante, vendedores consultados por este Semanario el 27 de febrero, dijeron que en las últimas semanas dejaron de tener enfrentamientos con la administración del Riu y ahora ofrecen sus servicios sin ninguna restricción.
Till Koehler, gerente general del hotel, aseguró que en ningún momento su empresa ha pretendido limitar el acceso o las actividades en esa pequeña playa, sino buscar que el quehacer de estas personas y de los visitantes, no genere situaciones que puedan poner en riesgo la seguridad de los turistas, la tranquilidad y el ornato del lugar.
Si bien las relaciones entre vecinos y el hotel aparentemente tienden a mejorar, todavía está pendiente el informe sobre el impacto causó la construcción de las instalaciones hoteleras -cuya inversión alcanzó los $175 millones (cerca de ¢100.000 millones)- y de qué forma indemnizará al país por los daños.
Funcionarios del Área de Conservación Tempisque (ACT) y del Tribunal Ambiental Administrativo llevaron a cabo a finales de noviembre anterior inspecciones de la zona marítima-terrestre, y preliminarmente encontraron que fue destruido un área de manglar de unos 8.000 metros cuadrados y una quebrada fue desaparecida.
El informe final del TAA se mantiene pendiente, debido a que el ACT y el Instituto Geográfico Nacional no han completado algunos datos que les solicitaron, informó el 25 de febrero la abogada de ese tribunal, Emily Hyman.
Mejores relaciones
Juan Félix Castro, de la Pastoral Social de Liberia, criticó a la administración del hotel Riu por la hostilidad con que han tratado a las personas vecinas que venden servicios en la playa, a quienes les quiso hacer creer que era privada y en ocasiones se les trató de desalojar.
Sin embargo, respecto de los obstáculos que les ponían a los vendedores los guardias privados del hotel, Diego Solís, aseguró que al parecer el Riu entendió que debía mantener una buena relación con ellos y desde hace algunas semanas ya no los molestan.
Solís, quien alquila vehículos cuadraciclo a los turistas, recordó que anteriormente del hotel llamaban a la Municipalidad de Carrillo o a la policía de tránsito, para impedirle ofrecer este servicio.
Lo dicho por Solís fue confirmado por Roberto Mora, un pequeño empresario de Sardinal, quien ofrece excursiones a turistas.
Detalló que gracias a negociaciones con la administración del hotel, ya no volvieron a enfrentar limitaciones y ahora hay un uso de la playa más armonioso. Mora puso como ejemplo el hecho de que el hotel no deja de manera permanente en la zona pública, las sillas playeras y otros elementos que utilizan durante el día para sus huéspedes.
Por su parte, el gerente general del hotel, Till Koehler, aseveró que la protesta del fin de semana no se justificaba, ya que lo único que intentan es que los huéspedes del hotel se sientan a gusto cuando usan la playa.
Al principio quizás desconocía algunos aspectos de la normativa nacional, pero “estoy más que dispuesto a cumplir con todas las leyes y las regulaciones del medioambiente”, comentó.
Koehler –nacido en Alemania- explicó que su principal preocupación son los huéspedes y por eso busca que los vendedores de servicios hagan un buen uso de la playa, por ejemplo, sin caballos que la ensucien con sus excrementos y sin vehículos que circulen por la arena.
Lamentó que un conjunto de duchas e inodoros que donaron a la municipalidad para el uso público, a los pocos días de abiertos fueron desmantelados y se robaron hasta los cables eléctricos.
Por otra parte, dio a entender que para la construcción del hotel no se tomó en cuenta que Matapalo es una playa en donde desovan las tortugas, y al tiempo que se comprometió a realizar modificaciones al alumbrado para que no perjudiquen su arribo, reprochó que algunos lugareños llegan en las noches a saquear los nidos.
Detalló que personal del hotel hace recorridos por la playa para ayudar a llegar al mar a las tortugas recién nacidas y se le dan instrucciones a los turistas, para que sepan cómo proceder cuando llegan a depositar sus huevos en la arena.
Entre algunas de las acciones para colaborar con la protección ambiental de Matapalo, Koehler anunció que compraron recipientes para basura y están solicitando la anuencia de la Municipalidad de Carrillo, para colocarlos en la playa.
Rechazó los comentarios de algunas personas de que estén lanzando aguas negras a la playa, lo cual consideró “una locura” para la imagen del hotel, y puntualizó que tienen dos plantas de tratamiento, las cuales mostró a este Semanario.
Acerca de la destrucción del manglar, aclaró que él fue traído desde República Dominicana para administrar el hotel, por lo que desconoce lo que pasó durante el proceso de construcción.
En cuanto a la siembra de palmeras exóticas en la zona de playa, precisó que funcionarios del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones le hicieron saber la inconveniencia de cultivar esta especie, por lo que no la sembrarán más.
Daños en evaluación
En referencia a las inspecciones ambientales hechas a finales de noviembre pasado, la abogada del Tribunal Ambiental –Emily Hyman- dijo que después de reiteradas peticiones al Área de Conservación Tempisque, para que entreguen datos pendientes, le dieron tiempo hasta el 26 de febrero para que lo hicieran.
José Miguel Valverde –funcionario de esa Área- confirmó a UNIVERSIDAD en noviembre que una zona de manglar contigua al hotel -de casi una hectárea- fue cortada y rellenada, mientras que un grupo de árboles en unos 5.000 metros cuadrados junto al estero, casi en su totalidad fueron talados.
Por otro lado, Juan Sánchez –del TAA- encontró que hubo un desvío y la eliminación del cauce de una quebrada, corta de vegetación, relleno de áreas de manglar e introducción de especies vegetales exóticas.
La existencia del manglar fue certificada por el Instituto Geográfico Nacional, ante requerimientos de la Sala Constitucional en julio del 2009.
El Tribunal Ambiental Administrativo deberá preparar en los próximos días un informe sobre los daños provocados por el Riu y definir si hay causas para llevar a juicio a la empresa hotelera
Juan Félix Castro Soto. Pastoral Social Diócesis de Tilarán-Liberia. El Centroamericano.
Los megaproyectos desdibujan a las comunidades para visibilizar sus negocios inherentes, irrumpen en la cotidianidad de los pueblos y terminan rasgando su tejido social. Un lugar tranquilo y pacífico donde lo significativo se busca todos los días en los pequeños sucesos que acontecen como parte de la vida diaria, se transforma, de forma súbita en un sitio agreste, estridente y soso. Con la llegada del megaproyecto la dinámica socio-cultural que se ha construido por años sucumbe, en muchos casos, al poder ilusorio propio del estilo de vida espurio que se difunde a través de las actitudes y los comportamientos que se desprenden, en este caso, al contacto con la supuesta comodidad y placer característico de las banalidades puestas en venta en el lujoso hotel RIU, recién inaugurado en Playa Matapalo del Cantón de Carrillo, Guanacaste.
Por esta razón, el pueblo de Nuevo Colón ubicado contiguo a Playa Matapalo, hasta la fecha había sido un pueblo guarecido en el anonimato. En la marcha de la historia, a veces lenta y perentoria, otras tantas vertiginosa y frugal, este pueblo conducía su destino. Pero hace unos cuantos días el RIU blandió sus armas en su contra. Camiones de la Municipalidad de Carrillo con apoyo de funcionarios del hotel se apersonaron para poner postes e impedir el acceso a la población o a todo visitante que no vaya en condición de huésped. Por primera vez el pueblo de Nuevo Colón cobra carácter disidente y subversivo en el momento en que el poder de la institución municipal le otorga ese lugar cuando los vecinos se opusieron a dicha ocupación. Y por primera vez también lo amenazan con privarlo del derecho a elegir su porvenir.
¡Bendita la ignorancia! Desde la perspectiva del alcalde don Carlos Cantillo, la playa no se privatiza, se delimitan linderos contemplados en el plan regulador, que según él constituye terreno ganado en beneficio de la jurisdicción municipal, aunque este dividendo implique impedir el paso a “foráneos”, entendidos estos como los no huéspedes del hotel. En relación con la ocupación de la playa bajo otras metodologías de invasión, como la colocación de sillas que cubren gran parte de la extensión de la misma, el alcalde tiene otra explicación: “hay prioridades más importantes que atender”. No relacionemos los hechos con sospechas de corrupción, después de todo Einstein decía que hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana.
En relación con el impacto ambiental que ocasiona el RIU, tanto los vecinos como la observación técnica, apuntan a que este megaproyecto cobró la vida de un manglar, un arrecife, algunas quebradas que fueron desviadas de su cause, un estero fenecido bajo un manto de tierra por el que fue cubierto y parte de la cobertura boscosa que existía. Y las tortugas? Esta especie que representa el paso lento de mil lustros de vida, no adquiere ninguna importancia para la municipalidad y mucho menos para esa mole de cemento, hierro y piedra decorada con harapos tecnológicos de la modernidad que llaman hotel RIU. La playa de Matapalo será la tumba de tortugas Baulas que morirán en el mismo sitio donde llegan a hacer gesta con el milagro de la vida, como si fuera para ellas una mueca del destino. Esta no es solo la tragedia de Guanacaste y sus playas, es también la tragedia de una sociedad enferma que no puede reconocer el valor de la naturaleza y de su sabia simplicidad.
En fin, todo pasa mientras en las curules del municipio de Carrillo reposan a nalga flácida personas que creen ser guanacastecos solo porque nacieron en la región, pero carentes de sentido pertenencia hacia esa tierra que los acunó un día y a la cual hoy no pueden sentir ni reconocer como suya para protegerla.
Marcela Cantero. La Nación. 16 de noviembre de 2008
Un peón de construcción falleció y 200 compañeros más enfermaron por un brote de infecciones reportado en un hotel en construcción en playa Matapalo de Sardinal, Carrillo de Guanacaste.
La muerte de Manuel Pérez Sánchez, de 26 años, ocurrió el jueves en las barracas del proyecto turístico donde viven unos 900 trabajadores, en su mayoría de origen nicaragüense.
Antenoche, a las 8:30 p. m., unos 600 operarios quemaron uno de los buses contratados por la empresa para transportarlos, al alegar falta de información de sus patronos sobre lo que sucedía.
Los primeros indicios de los médicos locales apuntan a que el joven murió por deshidratación, causada por vómitos y diarrea, en el lugar donde se levanta un hotel de 700 habitaciones de la cadena española Riu.
“La doctora de la empresa (Ana Eloisa Cule) reportó que el paciente sufrió fiebre, malestar, diarreas y vómitos; pensamos que la deshidratación causó su deceso, pero falta la autopsia”, informó ayer Carlos Céspedes, director de la oficina del Ministerio de Salud en Carrillo.
Sobre los enfermos, las clínicas de Sardinal y de Filadelfia reportaron la atención de 200 trabajadores entre jueves y sábado.
Además, cuatro peones permanecen en el hospital de Liberia porque padecen síntomas más severos, como deshidratación.
“Un 60% sufría de infecciones respiratorias, y los pacientes restantes enfermedades varias, como infecciones de faringe y garganta, vómitos y diarreas”, manifestó Eva Camargo, directora de la Caja Costarricense de Seguro Social en el cantón de Carrillo.
Céspedes precisó que solo unos 20 de los 200 trabajadores atendidos presentaron vómitos y diarreas.
Para conocer el origen del brote infeccioso, las autoridades tomaron entre viernes y sábado muestras de sangre y de alimentos en el campamento.
“Esperamos tener pronto los análisis de laboratorio y rendir un informe completo entre el domingo (hoy) y el lunes”, dijo Céspedes.
Hacinamiento
La Nación intentó ayer conversar con representantes de la empresa hotelera española, pero nadie quiso referirse al tema en playa Matapalo.
Esta es la segunda ocasión que el desarrollo hotelero Riu reporta problemas sanitarios.
Céspedes indicó que actualmente hay unos 1.500 peones contratados, de los cuales 900 viven en barracas en playa Matapalo donde reciben hospedaje y alimentación.
Hace tres meses, esta empresa recibió una orden sanitaria del Ministerio de Salud por problemas de hacinamiento, falta de agua potable y mal manejo de los alimentos preparados para los peones.
Ahora, Salud encuentra nuevamente problemas por lo cual valora tomar decisiones más enérgicas.
“La empresa corrigió el problema del agua (le puso cloro) y estaba actuando en el tema de los alimentos, pero se mantenía el hacinamiento”, reveló ayer María Luisa Ávila, ministra de Salud.
Agregó que investigan las causas del brote de enfermedades para establecer “las responsabilidades que correspondan luego de conocer el informe del caso”.
Marzo de 2010