El sector turístico funciona calculando beneficios a corto plazo y esperando que se mantengan en el tiempo gracias a aportaciones públicas, aduciendo que, en caso contrario, el sector y la economía en general entrarán en recesión y amenazando con la pérdida de cuantiosos puestos de trabajo. Es un sector que abandera los principios del librecambismo cuando le interesa, pero reclama las comodidades del proteccionismo ante la cualquier eventualidad. El problema es que las instituciones públicas, solícitas con el empresario turístico, acata y acepta estas “no-reglas” del juego.
El turismo urbano español ha funcionado, desde el 1992 (Olimpiadas en Barcelona y Expo en Sevilla), mediante violentos empujones que adoptaban la forma de grandes eventos. Como si tales eventos no se fueran a acabar nunca y el río de turistas siempre tuviera que ir a más, propiciaron la construcción de un número inimaginable de hoteles. El problema es que, terminados los fastos, no siempre es posible ocuparlos. Y allí entra el papel del sector público: subsidios más o menos disimulados, búsqueda desesperada de clientes, ingentes cantidades destinadas a la promoción turística de la ciudad en el extranjero,… El supuesto exitoso modelo de la ciudad de Barcelona se debe más a un buen trabajo de marketing pagado con recursos públicos que a las características intrínsecas de la ciudad.
A continuación reproducimos algunos artículos que explican esta crisis hoteleras.
Arantxa Noriega. Cinco Dias. 21/4/2009
Las exageraciones acaban pagándose. Si no que se lo pregunten a los hoteleros de ciudades como Valencia y Zaragoza. En los dos destinos se ha dado un crecimiento desmesurado de la oferta hotelera por los eventos celebrados en los últimos años: la Expo 2008 en Zaragoza y la Copa América en la capital del Turia. Tanto exceso de inversiones y aperturas de hoteles destinados a cubrir estos acontecimientos puntuales ha terminado por pasarles factura. El número de establecimientos se ha duplicado en estas dos ciudades y a sus propietarios se les complica la tarea diaria de llenar habitaciones. Prueba de ello es que los hoteles de ambos lugares son los que más sufren el desplome de la rentabilidad, según el informe T&L Europraxis Hotel Index.
El efecto Copa América ha dejado un estela de valores negativos. En los últimos 12 meses, las ventas en los hoteles valencianos han caído un 32%. La ocupación media de los 110 hoteles asociados en la Unión Hotelera de la Provincia de Valencia ha cedido diez puntos hasta situarse en el 61,5%; mientras que el precio medio ha bajado a 80 euros, un 7% menos.
Los datos del mes de febrero de este año en Valencia son aún más preocupantes. La caída del revpar (precio medio por habitación) retrocedió la friolera de 42,3% hasta los 33,7 euros, 24,7 euros menos que en el mismo mes del año anterior, según el citado índice de precios. Se trata de la mayor caída de rentabilidad sufrida en ese mes por los establecimientos españoles.
Los empresarios dicen que la crisis acaba por afectar a la demanda de reservas con el consiguiente desplome de precios. Comparando febrero de este año con el del pasado, las tarifas de alojamiento en la ciudad del Turia ha mermado un 16%, hasta los 71 euros. Para muchos empresarios este año está siendo el peor que han vivido. A la frágil actividad se le une la constante competencia y los elevados costes. Por este motivo, su estrategia se está centrando en la gestión de los activos hoteleros desinvirtiendo en todos los establecimientos que no le aportan mucha rentabilidad. En caso de seguir en esta complicada situación, la industria valenciana amenaza con recortar el 10% de la plantilla. En la provincia de Valencia trabajan 5.000 empleados en los 110 establecimientos existentes.
Desde las patronales de hoteles se llama a la prudencia y se aconseja que no se lleven a cabo nuevos proyectos hoteleros en el futuro. Tratan de evitar un mal mayor si se eleva aún más la oferta de habitaciones.
Otra ciudad castigada por la sobreoferta y la crisis es Zaragoza. La Expo celebrada el año pasado en esta ciudad hizo resplandecer a su gremio turístico, que logró ocupaciones del 90% y del 100%. Un año después, sus establecimientos tienen una ocupación media del 64%, que en ocasiones no pasa del 40% pese a las constantes ofertas y rebajas de precios.
Precisamente, es la ciudad con mayores caídas de tarifas por habitación (del 22%), que hace situar el precio en 74 euros. Con todo ello, la rentabilidad se quiebra y pasa del 75% del pasado año al 47,7%.
Los empresarios tratan de compensar estas fuertes caídas de demanda con celebraciones de eventos y reuniones de empresas en sus establecimientos. Los hoteles situados cerca del recinto de la Expo son los más beneficiados por estos clientes de negocio, aunque muchos hoteles comienzan a notar una caída de esta demanda debido al auge del AVE, ya que permite regresar en el mismo día. Los problemas derivados de la sobreoferta agravada por la crisis es general en muchas ciudades españolas. Barcelona es otro ejemplo. El ascenso del turismo europeo de los últimos años ha animado a cadenas hoteleras y a inversores a multiplicar sus esfuerzos y ampliar su presencia en este destino, hasta tal punto que la elevada suma de habitaciones comienza a dar también sus síntomas.
Los hoteles estándar de la Ciudad Condal han tenido en febrero un revpar del 51,9%, frente al 76,8% de hace un año. El descenso de la ocupación afecta a las tres categorías, especialmente a los hoteles de lujo (un 21% menos). El precio medio por habitación baja en primera clase y en la estándar. Únicamente sube en el segmento de lujo, que se eleva 19 euros su precio medio, pasando de los 256 euros a los 304 euros.
Los establecimientos de Madrid mantienen la tendencia a la baja en cuanto a rentabilidad, siendo los hoteles de lujo los que tiene mejor comportamiento. Su ocupación avanza un 6%, sobre todo, a costa de reducir un 32% el precio medio por habitación.
En Andalucía, Málaga, pese a registrar un descenso de la rentabilidad del 18,3%, hasta los 35,6 euros, ha sido la ciudad a la que menos le ha afectado la crisis. Aun así, ha sido el destino que registra el precio medio por habitación más bajo de los seis (61,8 euros). Los hoteles de Sevilla fueron, tras los de Málaga, los menos afectados por situación instalándose en los 37,2 euros de revpar. La merma en febrero fue de nueve puntos porcentuales en la ocupación. Un dato que se ha repetido en el periodo vacacional de Semana Santa. Los establecimientos españoles tuvieron un índice de ocupación del 75%, lo que supuso un descenso de diez puntos porcentuales.
Arantxa Noriega. Cinco Dias. 3/2/2009
La caída de la demanda del turismo interno no pasa desapercibida en los hoteles urbanos. Sobre todo, en los de Madrid, que se alimentan principalmente de escapadas cortas realizadas por españoles. Al cierre de 2008, los ingresos por habitación de los establecimientos madrileños sufrieron un descenso del 4,6% debido a la caída del 7% de la ocupación hotelera .
La inesperada merma de turistas es uno de los motivos por el que los inversores han echado un paso atrás en sus planes de crecimiento en la capital. Sólo tienen previsto abrir nueve establecimientos este año, según un estudio realizado por Christie & Co.
El ritmo de aperturas previstas en Barcelona durante 2009 es mayor (20 establecimientos nuevos). 'La ciudad condal recibe mayor número de visitantes extranjeros y tiene más consolidada su oferta para viajes de negocio y para los de ocio', dice la directora general de la consultora inmobiliaria, Inmaculada Ranera.
La estimación de la consultora es que Madrid disponga de 600 habitaciones más este año, la mayor parte de cuatro estrellas. Entre los interesados en abrir destacan Selenza Hotel (45 llaves) y cuatro Quo Hotel (200 habitaciones). En Barcelona, se esperan dar cabida 2.519 habitaciones, la mayoría de cuatro estrellas, entre las que destacan Mandarin Oriental (100 habitaciones) y W Hotel (457 habitaciones).
Ranera insiste en que estas cifras están basadas en previsiones y que pueden ser todavía susceptibles de descender a consecuencia de la crisis económica y la incertidumbre que azota al mercado. 'Según el estudio, algunos proyectos fijados podrían ser pospuestos hasta que la situación mejore o cancelados a causa de la actual situación', señala Ranera. Los proyectos paralizados son, sobre todo, 'establecimientos promocionados por una inmobiliaria o por aquellos grupos que carecen de financiación o socios para continuar su crecimiento', explica Ranera.
Parón de las cadenas
La mayoría de las grandes cadenas españolas constataron durante la feria Internacional de Turismo (Fitur), celebrada la semana pasada, que sus planes elaborados antes de la crisis están sufriendo un gran parón en el ritmo de aperturas. También tienen gran dificultad para lograr financiación y socios a la hora de invertir en el proyecto.
'Muchos de los grupos prefieren invertir fuera de España (Caribe o otros destinos europeos) porque los ratios de rentabilidad son mayores que aquí', señala Ranera. Un mercado que está evolucionando relativamente bien en el negocio hotelero es el alemán, frente al español y el italiano que son los destinos que más se resienten por la crisis.
Madrid y Barcelona tienen perfiles completamente distintos. La capital española es el centro político y financiero del país, acoge numerosas empresas tecnológicas y farmacéuticas y cuenta con Ifema (fuente importante de turistas de convenciones). Por su parte, Barcelona ha desarrollado un fuerte perfil internacional, y cuenta con el puerto marítimo que recibe dos millones de pasajeros de cruceros. También se ha posicionado como uno de los destinos preferidos por el turismo de ocio y el de convenciones y reuniones.
A pesar de las diferencias, la oferta hotelera de la capital y de Barcelona se enmarcan principalmente en el mismo segmento: de tres y cuatro estrellas, lo que representa el 75% de las habitaciones disponibles en ambas ciudades. Alrededor del 55% del total de la oferta en previsión estaría en manos de cadenas internacionales, según datos de Christie & Co. Con la entrada de éstas en el mercado, especialmente en el segmento lujo, 'se incrementaría el precio medio por habitación. De esta forma, disminuiría la diferencia de tarifa media que tenían Barcelona y Madrid en el pasado, frente a ciudades como Londres, París o Milán', dice Ranera.
La sobreoferta, contenida por la crisis
Madrid
A diciembre de 2008, Madrid contaba con 359 establecimientos y más de 42.300 habitaciones, lo que supone un 3,2% más que un año antes.
La sobreoferta es cada vez mayor. Los expertos creen que la crisis y el parón de las inversiones hará descender esta eclosión de plazas hoteleras, muy negativa para el sector turístico, sobre todo, cuando la demanda es débil.
A la capital llegaron el pasado año 7,2 millones de turistas, según la encuesta de ocupación hotelera, elaborada por el INE. Esta cifra supone un 0,2% menos que en 2007. De ellos, 3,8 millones eran turistas españoles y 3,4 millones procedían del exterior.
Barcelona
Barcelona sumaba 309 establecimientos el año pasado, con más de 29.000 habitaciones, es decir, un 5,1% más que un año antes.
El informe City Review, elaborado por la consultora Christie & Co en colaboración de los gremios hoteleros de Madrid y Barcelona, pone en tela de juicio la capacidad de ambas ciudades para absorber la nueva oferta proyectada en 2009 y 2010, si ésta llegara a construirse.
La Ciudad Condal recibe el 81% de los turistas que viajan a Girona en vuelos de compañías de bajo coste. Tres de cada diez turistas que recibe esta ciudad es por su oferta cultural.
X. Grau. Negocios.com. 01/02/2009
La crisis sacude todos los sectores económicos, también el hotelero. La actual situación puede provocar la cancelación de algunos de los proyectos hoteleros previstos en Madrid y en Barcelona para este año y el próximo.
Esta es la principal conclusión del informe City Review elaborado por la consultora inmobiliaria Christie+Co y la empresa de investigación STR Global. El sector hotelero de Barcelona y el de Madrid son totalmente distintos. Madrid es el centro político y financiero, acoge más empresas farmacéuticas y tecnológicas y cuenta con Ifema como generadora de turismo de convenciones. Barcelona ha desarrollado más el perfil internacional, se ha posicionado en el turismo de ocio y de convenciones y reuniones y tiene dos millones de cruceristas al año.
Pero pese a estas diferencias, la oferta hotelera en ambas ciudades se centra principalmente en el segmento de tres y cuatro estrellas (el 75% de las habitaciones disponibles en ambas ciudades). Hasta ahora el negocio ha ido bien. Durante los últimos cuatro años, Madrid y Barcelona han registrado un aumento de las pernoctaciones del 10,3% y del 8%, respectivamente. Madrid tiene una gran dependencia del mercado doméstico, Barcelona tiene una alta proporción de visitantes extranjeros.
Pero las vacas gordas se han acabado. Los ingresos por habitación en Madrid crecieron el 7,3% en 2007, pero cayeron el 4,6% en 2008. En Barcelona, la subida fue del 11,5% en 2007 y el descenso del 8,9% en 2008. La causa es la menor ocupación y la crisis económica. Pero pese al cambio de ciclo, la previsión es que Madrid cuente con nueve nuevos establecimientos este año, con 600 habitaciones, la mayor parte de cuatro estrellas. Barcelona prevé abrir 20 nuevos hoteles con 2.519 habitaciones, la mayoría también de cuatro estrellas.
Esta ampliación de la oferta, junto con la crisis, hace prever que la ocupación bajará aún más, lo que puede presionar a la baja los precios por habitación y se resentirán los ingresos.
Por ello, el informe concluye que algunos de los proyectos hoteleros previstos para los próximos años podrían quedar en el aire. En el año 2008, Madrid contaba con 42.300 habitaciones, el 3,2% más que el año anterior, y Barcelona con 29.000 habitaciones, el 5,1% más.
Aún así, Barcelona cuenta con una ventaja respecto a Madrid, que es el equilibrio entre el turismo de ocio y el de reuniones y convenciones, lo que convierte en menos estacional la ocupación que en la capital.
Nuevos nichos
La directora en España de Christie+Co, Inmaculada Ranera, asegura que si se sacrifica el precio por habitación a cambio de más ocupación las consecuencias pueden ser fatales. Sin embargo, asegura que en ambas ciudades hay un sector de posible crecimiento: el de los hoteles low cost. El bajo coste no está presente prácticamente en Barcelona y en Madrid y, con la crisis, la demanda en este sector crecerá.
También ve una posibilidad de crecimiento en los establecimientos de gran lujo ligados a cadenas internacionales, más en Madrid que en Barcelona, donde ya hay en marcha algunos proyectos de este segmento hotelero.
Abril de 2009