Los medios de comunicación locales de la ciudad de Barcelona se hacen hoy eco de dos noticias que, aunque se presentan como si nada tuvieran que ver entre ellas, están fuertemente relacionadas, y evidencian que el consistorio barcelonés patina entre dos aguas: por un lado el descontento ciudadano cada vez más declarado por las consecuencias del modelo de desarrollo de la ciudad, basado en el turismo; y por otro, la dependencia de este sector y la fuerte influencia del lobby empresarial hotelero de la ciudad.
Por un lado, ante la “degradación” (término utilizado por la concejal del distrito del Casc Antic de la ciudad) de las Ramblas, la avenida más popular en términos turísticos de la ciudad, se ha decidido “intervenir”. El Ayuntamiento acepta que esta degradación se debe al gran número de personas que transitan por él (78 millones al año), mayoritariamente turistas (sólo el 21% de los trauseuntes son de la ciudad). Y es que es impensable una visita a la ciudad sin pasear por esta calle. Habría que añadir que buena parte del espacio está copado por lo que podríamos denominar “instrumentos turísticos”: terrazas de bares y restaurantes cuyos clientes son los turistas (nadie de la ciudad se sienta en ellos), espectáculos de calle que siempre están envueltos de visitantes deseosos de hacer fotografías, grupos de turistas con guía a pie o en bicicleta, etc. ¿En qué consistirá la intervención del ayuntamiento? Por lo que parece, sólo se va a tratar de mejorar la imagen de la avenida: transplante de árboles, mayor luminosidad, etc..
La otra noticia es la de que el puerto de Barcelona se ampliará para dar mayor cabida a los grandes cruceros que atraviesan el Mediterráneo. Curioso: es de suponer que el Ayuntamiento aún no se ha dado cuenta que las Ramblas, precisamente, nacen en el puerto. Está claro que la intervenión en la Rambla no pasa por devolver la avenida a los habitantes de la ciudad.
A continuación reproducimos las dos noticias del diario El Periódico de Catalunya, precedida de otra que hace una radiografía del uso de las Ramblas.
Patricia Castán. 30/4/2009
La radiografía de los 1.200 metros lineales de la Rambla realizada por el ayuntamiento revela que la mayoría de sus 252 establecimientos son restaurantes, bares y hoteles. En cuanto a metros cuadrados ocupados, el 35% de la oferta es comercial (aunque supone el 41% de las fachadas); el 27%, locales de pública concurrencia, el 22%, equipamientos y usos institucionales; el 10%, financieros, y el resto está cerrado o en obras.
La actividad turística tiene un gran peso (casi superior al residencial en la zona estricta de paseo), lo que determina que por las noches se vean muchos más turistas que residentes. La Rambla tiene 27 hoteles y pensiones, seis más que en el 2001, porque el último plan de usos solo limitó las categorías hoteleras más bajas, y que suponen un total de 31.734 metros cuadrados. Además, aglutina 62 bares, restaurantes y heladerías, cuatro más que hace ocho años. Las denostadas tiendas de recuerdos son 30 (tres menos), mientras que la de moda y complementos van ganando poco a poco peso y son ya 26. Se mantiene estable respecto al estudio del 2001 la oferta de floristas (16), quioscos de prensa (11), joyerías (6), teatros (4) y párkings (3), mientras se han perdido bancos y cajas (13), librerías y tiendas de música (7) y otros.
21% de barceloneses
En sus 22.000 metros cuadrados de paseo central tienen cabida 110 farolas (18 tradicionales, de cinco brazos), 265 árboles, 45 papeleras, y 50 pintores y caricaturistas, entre un amplio repertorio legal. El ilegal no ha sido censado.
Un estudio realizado en el 2007 por Amics de la Rambla reveló que un 21% de los usuarios del espacio eran barceloneses, frente a un 58% de extranjeros, un 11% de catalanes y un 10% del resto de España.
Patricia Castán. 30/4/2009
Como corresponde al eje más concurrido de la ciudad, con 78 millones de paseantes anuales, la Rambla exhibe a diario lo mejor y lo peor de Barcelona. Su magia y su miseria. Su vitalidad, sus artistas, sus floristas, su invasión turística, sus prostitutas, su ópera, sus carteristas, sus juergas, su mercado estrella, sus monumentos, su alegría, su alojamiento, su variopinto mix comercial y gastronómico; su humanidad y sus excesos, en definitiva. La degradación vivida en los últimos años llevó hace meses al ayuntamiento a impulsar un ambicioso plan para reforzar los cimientos de la Rambla del siglo XXI sin borrar el alma del pasado. Un plan que empezará a dar fruto este mismo año con la implementación de varias de las 35 acciones y ámbitos de actuación que han definido el ayuntamiento y la mesa interdepartamental creada con este objetivo. Los primeros en materializarse afectarán a la iluminación del eje, a la movilidad, a la reordenación de algunas de sus actividades y a la preparación de una gran exposición que recuerde su historia y reconcilie a la zona con los ciudadanos que le han dado la espalda.
Según ha sabido este diario, el plan de propuestas abarca todos los ámbitos y pone ya sobre la mesa iniciativas, que en todos los casos serán pactadas con la mencionada comisión (aglutina desde vecinos a políticos, expertos, comerciantes y un sinfín de entidades) y sondeadas en un Observatorio de la Rambla a punto de constituirse. Las dos reuniones llevadas a cabo con la mesa interdepartamental han dejado ya claro que es necesario realizar mejoras "con una visión estratégica, porque la Rambla vive las 24 horas y no se puede separar su vida nocturna de la diurna", explica la concejala de Ciutat Vella, Itziar González.
En este sentido, al margen de actuaciones previstas en el ámbito policial (contra las redes de prostitución y el consumo excesivo de alcohol, que ofrecen una estampa lamentable de la zona), el distrito cree que las mejoras pueden ir encaminadas a una implantación de nuevas actividades culturales (con reclamos como podría ser la apertura incluso de noche de la futura biblioteca del Gòtic en los bajos del edificio de la Universitat Pompeu Fabra), actividades dinamizadoras (del estilo de la pasarela de moda celebrada la semana pasada) y una nueva ordenación comercial, que se discutirá en el marco de la mesa interdepartamental. El futuro plan de usos de establecimientos de pública concurrencia que prepara el distrito será determinante para frenar la sobredosis turística que vive la Rambla, tratando de dar paso a más actividad ciudadana cotidiana.
González quiere contar con la colaboración de los hoteleros del paseo, ya que sus clientes son usuarios de la zona en horarios en que la masa vecinal y laboral desaparece.
A nivel más visible, entre las primeras medidas que se impulsarán este año (en colaboración con otras áreas municipales) figura incrementar la iluminación de todo el paseo, manteniendo sus farolas pero implantando un nuevo tipo de lámparas y retirando la estructura de cristal para ganar más luz y sensación de seguridad. En movilidad, se mejorarán los cruces peatonales para enlazar ambos lados de la Rambla con más facilidad y favorecer el flujo vecinal a través de calles perpendiculares. También se fomentarán actos cívicos que potencien el paseo central pero eviten colapsos, al estilo del montaje que se impulsó con éxito el pasado Sant Jordi.
Actividad regulada
El ayuntamiento ultima un estudio de movilidad de la zona, del que saldrán rutas para bicis --ahora caóticas en el distrito-- que puedan cruzar la Rambla en algunos puntos. Por otro lado, se planteará ampliar las aceras más estrechas (con entradas para zonas de descarga) para favorecer el flujo vecinal hacia el Raval.
El plan de actuaciones incluye muchas medidas a concretar y consensuar, pero fija acciones necesarias, como una nueva ordenación de las estatuas (en las que primará la selección previa) y que se implantará a finales de este año; una regulación para las ferias artesanales y de ubicación de pintores; proponer un nuevo diseño (según las nuevas necesidades) de los quioscos de prensa; potenciar la imagen de los floristas, como seña de identidad del paseo; renovar sus históricos árboles (con más plátanos) a razón de 10 anuales; crear un diseño de luces navideñas como merece el paseo; implantar nuevas terrazas y pavimento; regular los flujos de grupos organizados de turistas y (el año que viene) impulsar una gran exposición histórica sobre el paseo en La Virreina.
Patricia Castán. 30/4/2009
Si los cruceros nadan contracorriente, ajenos a la crisis e incorporando cada vez más barcos de última generación y conquistando nuevos usuarios anualmente, el puerto de Barcelona no iba a ser menos. Decidido a reafirmar su liderazgo en el Mediterráneo, este año hará obras de mejora en sus muelles por valor de 7,4 millones de euros, que se suman a los 73 invertidos en la última década. El objetivo es tanto ganar línea de atraque como mejorar la comodidad de los cruceristas, que este año volverán a ser más de dos millones, según la previsión de la Autoridad Portuaria de Barcelona (APB). Del buen momento que vive el sector en la capital catalana da fe otro dato: ocho de los 11 superbuques que se inaugurarán a lo largo del 2009 vendrán a Barcelona, sea para establecer rutas regulares desde la ciudad o para hacer escalas puntuales.
El presidente de la APB, Joaquim Valls, explicó ayer que las inversiones de este año afectan a cinco frentes. Por una parte, en junio finalizarán las obras para eliminar la infraestructura que facilitaba la operativa de carga y descarga de mercancías rodadas situada en el extremo de la terminal D (Palacruceros), lo que permitirá ampliar el espacio de atraque del muelle Adossat, que es el que concentra habitualmente los barcos más grandes. Esta operación permitirá también que hagan escala simultánea dos barcos de más de 300 metros en la C y la D. Hay que tener en cuenta que este año Barcelona volverá a batir récords con 30.000 pasajeros previstos el 25 de octubre, y cifras parecidas el 12 de julio y el 2 de agosto.
En la C, este verano se licitarán las obras de reforma integral para generar un edificio de dos plantas que permita separar las operativas de embarque y desembarque de pasajeros del resto de servicios. En el muelle Costa --ampliado para ganar superficie y que en el futuro será una terminal de transporte de corta distancia--, de momento se está habilitando una línea de atraque de cruceros para la temporada alta.
Mejoras
Por último, se han invertido 1,5 millones en urbanizar el muelle donde se ubica la terminal A (inaugurada el pasado año), y se está rematando pavimentación de la terminal Sur, junto al World Trade Center, donde atracan barcos menores pero muchas veces de lujo.
A nivel de futuro, el gran reto es la terminal E que, según Valls, podría estar lista en el 2014. No obstante, en cuanto se libere el espacio ocupado ahora por operaciones de carga y descarga de mercancías, podrá comenzar a utilizarse la línea de atraque, hacia el 2012.
Tanta infraestructura es financiada en gran medida por los operadores de las terminales, Creuers del Port de Barcelona y Carnival Cruises (que gestiona Palacruceros).
Optimismo
El fruto de este despliegue en infraestructuras se traduce en un continuo crecimiento de la actividad de los cruceros en la capital catalana. El director de Márketing y Comercial de la APB, Juan Madrid, destacó el optimismo de la industria, con barcos llenos gracias a un reajuste de precios que ronda el 25% de media. Como avanzó EL PERIÓDICO, la previsión del puerto para el 2009 es incrementar ligeramente la cifra de pasajeros del año anterior (incluso un 5%), pese a que las escalas (880 confirmadas), se reduzcan ligeramente al tratarse de barcos cada vez mayores. El inicio de año, con nuevas propuestas de invierno, ha sido espectacular con un crecimiento del 98,5% de pasaje hasta marzo.
De los 11 gigantes que se estrenarán durante el año, ocho se dejarán ver por Barcelona (algunos cada semana): el Aidaluna, MSC Splendida, Costa Luminosa, Costa Pacífica, Seabourn Odissey, Celebrity Equinox, Carnival Dream y Silver Spirit.
Abril de 2009