Tras más de una década de intentos infructuosos, la cadena hotelera de capital hispano Sol Meliá ha conseguido los permisos necesarios para construir un complejo turístico en el municipio de Solidaridad (Quintana Roo, México). Ha sido en el tercer intento que ha obtenido los permisos necesarios para su construcción. La construcción se realizará en una zona de costa de gran valor ecológico que resultará grave e irremediablemente dañada.
Un buen trabajo de lobby de la transnacional, que en todo momento ha recibido el apoyo incondicional del gobierno español a través de su embajada en México, cuando no directamente a través del presidente Zapatero. La decisión tomada por las instituciones locales de aprobar el nuevo proyecto de Sol Meliá despierta en la memoria la visita del gobernante español a México el año pasado, respaldando al recién elegido presidente mexicano después de unas elecciones más que dudosas, y respondiendo al viaje que éste había realizado previamente a España. En ambos viajes, los mandatarios se reuniones amigablemente con las principales transnacionales españolas del sector turístico con inversiones en ese país latinoamericano.
A continuación reproducimos tres artículos publicados por Noticaribe que explican este dudoso éxito de Sol Meliá.
Noticaribe. Playa del Carmen, México. 11 de septiembre de 2007
El Grupo español Sol Meliá, el más fuerte en España, de forma paradójica, es el más rezagado en la Riviera Maya, ya que después de diez años no ha podido construir ni una sola habitación en el municipio de Solidaridad, pese a que ganas no les han faltado.
Sin embargo, luego de dos reveses, los inversionistas están de regreso y no cejan en su Intento de edificar su primer hotel, luego de que apenas esta semana que terminó presentaron de nueva cuenta ante la Semarnat los estudios para obtener la autorización para un nuevo proyecto, el Costa Esmerald Resort, del cual no se sabe mucho, salvo que se construirá en la Costa Turquesa, en la parte norte de Playa del Carmen donde poseen un terreno en el que desde el año pasado pretendieron construir un hotel, cuyos permisos les fueron negados, lo cual constituyó un segundo revés en una década.
En efecto, el Grupo Meliá, hay que recordarlo, llegó a la Riviera Maya desde mediados de los años noventas, cuando las cadenas españolas desembarcaron de forma masiva aprovechando las facilidades para la inversión y los precios de ganga de los terrenos costeros ofrecidos por el ex gobernador Mario Villanueva Madrid.
Fue en ese entonces cuando compraron a un precio simbólico en 1997 los terrenos de Xcacel-Xcacelito, al sur de Akumal y al norte de Tulum, donde planearon construir un lujoso complejo turístico de cinco hoteles y poco más de mil 400 habitaciones.
Los españoles presentaron su proyecto ante la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Semarnat en una época no muy diferente a la de ahora en la que, no obstante, parecía más fácil obtener las autorizaciones.
Y efectivamente, Sol Meliá logró que las autoridades federales le dieran el permiso, pero nunca contaron con el hecho de esos terrenos eran lo que ya se conocía como el santuario de la tortuga marina, el sitio de anidación más importante a todo lo largo del Caribe mexicano, por el cual se inició una campaña de grupos sociales y ecologistas de repercusiones internacionales para evitar la construcción de lo hoteles.
Después de un par de años de lucha y una guerra mediática sin precedente, la Semarnat hubo de reconocer su error y, de manera inédita, dio marcha atrás al revocar los permisos que esta misma dependencia había entregado al Grupo Meliá.
Con la cola entre las patas, los inversionistas españoles se retiraron temporalmente, pero sólo mientras se resolvía el problema de los terrenos comprados de forma legal al gobierno del estado para construir un proyecto turístico y donde, de repente, ya no se podía hacer nada.
La solución estuvo, no en devolverles el dinero a los inversionistas españoles, sino en permutarles los terrenos por otros donde sí se pudiera construir un desarrollo turístico.
Varios años después, finalmente el gobierno entregó a los españoles, a cambio de Xcacel-Xcacelito, un terreno costero dentro del predio conocido como Costa Turquesa, resultado de otra negociación de las autoridades con el terrateniente Francisco Rangel Castelazo.
Costa Turquesa, que en si mismo es un desarrollo turístico más amplio, donde se planean construir hoteles, villas y condominios, obtuvo su respectiva autorización en lo general por parte de la Semarnat, por lo que ya no parecía haber problemas de tipo ambiental para que los inversionistas españoles tomaran su terreno e iniciaran el diseño y construcción de su propio hotel.
Fue así como en el 2006 presentaron la Manifestación de Impacto Ambiental para construir el Paradisus Resorts Playa del Carmen, de mil 470 habitaciones y una inversión estimada de 120 millones de dólares.
Sin embargo, luego de cumplir con toda la tramitología, el 15 de marzo del 2007, al calor de las reformas a la Ley General de Vida Silvestre que prohibía cualquier tipo de aprovechamiento del manglar, la Semarnat decidió, de forma inesperada por los españoles, negar la autorización en materia de impacto ambiental.
Este nuevo revés, que fue incluso expuesto como un reclamo ante el presidente Felipe Calderón Hinojosa, durante la reciente visita que el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo a Cancún, molestó, pero, no obstante, no desanimó a los españoles que apenas el pasado 7 de septiembre presentaron un nuevo proyecto.
El Costa Esmerald Resort, al cual se le asignó la clave 23QR2007T0020, es el mismo proyecto Paradisus Resort Playa del Carmen, aunque con algunas modificaciones para salvar las primeras prohibiciones que les planteó el anterior resolutivo de la Semarnat, aunque los detalles no se han dado a conocer.
Empero, lo que sí se estableció es que en esta tercera oportunidad para el grupo español, las autoridades federales de medio ambiente tienen que resolver el proyecto tentativamente para principios del mes de diciembre, lo que significaría que Sol Meliá, en caso de finalmente obtener los permisos, podría empezar a construir a principios del 2008 para abrir su hotel a principios del 2009, más de doce años después de su primer intento de inversión en la Riviera Maya.
Noticaribe. Playa del Carmen, México. 9 de marzo de 2008
Luego de una breve pausa para esperar información adicional de carácter ambiental que ayude a tomar una decisión, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reactivó el proceso de evaluación del proyecto Hotel Costa Esmeralda Resort que la cadena española Sol Meliá pretende construir en el polémico complejo turístico Costa Turquesa, que se desarrolla en la parte norte de Playa del Carmen.
El análisis se reinició luego de que el grupo inversionista presentó, tal y como le fue solicitado semanas atrás, información técnica adicional sobre varias dudas y cuestionamientos que surgieron en el seno de la Dirección Genera de Impacto y Riesgo Ambiental mientras se analizaba la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto hotelero que, como se recordará, fue presentado el pasado 7 de septiembre del 2007.
El proyecto Costa Esmeralda Resort representa una inversión de poco más de 120 millones de dólares para construir poco más de 950 cuartos hoteleros y significa el tercer intento en poco más de diez años del grupo Meliá por construir su primer hotel en la Riviera Maya.
Como se sabe, Sol Meliá intentó construir en 1997, cuando compró los terrenos de Xcacel-Xcacelito, un primer complejo hotelero, pero los permisos obtenidos le fueron revocados luego de una larga polémica con grupos ambientalistas que reclamaban proteger el mayor sitio de anidación de tortugas del Caribe mexicano.
El segundo intento fallido, más reciente, ocurrió en el 2006, cuando presentaron un primer proyecto en el mismo predio en el que ahora pretenden construir el Costa Esmeralda Resort, al cual llamaron Paradisus Playa del Carmen, mismo que fue rechazado por la Semarnat en marzo del 2007, exactamente hace un año.
El proyecto que ahora está a discusión es precisamente una variante de ese proyecto, con un menor número de habitaciones, pero no las suficientes para que la Semarnat haya pasado por alto sus dudas sobre este desarrollador.
Aunque Sol Meliá reconoce que todos los desarrollos hoteleros que actualmente se construyen en la zona de Costa Turquesa y sus alrededores se están realizando a costa del manglar, los inversionistas españoles aseguran que ellos serán la excepción porque el manglar que aún queda en su predio será totalmente respetado.
En la información adicional a la Manifestación de Impacto Ambiental, Sol Meliá dice que hasta el año 2000, los procesos ecológicos en el área del sistema ambiental en general se encontraban en buen estado dado la baja densidad de los asentamientos humanos, pero refiere que la “fuerte presión ejercida por el crecimiento urbano no planeado adecuadamente, así como el crecimiento turístico de la zona han provocado diferentes alteraciones a las características ecológicas de la zona donde pretende instalarse el proyecto Hotel Costa Esmeralda Resort.
Y menciona por su nombre proyectos como Marea Azul, Princess, Cocobeach, en las inmediaciones de Costa Turquesa, que “se han desplantado sobre la zona de la cuenca de manglar.”
Sin embargo, lo que no precisa Sol Meliá es que actualmente prácticamente la totalidad del predio de Costa Turquesa, donde la única excepción es el terreno donde planean construir su hotel, ha sido totalmente devastada no solamente de la selva, sino de también del manglar, lo que inocultablemente ha puesto en riesgo las conexiones hidrológicas de los humedales en toda ese sector.
Por otra parte, a la explicación solicitada por la Semarnat sobre la aparición de “afectaciones” en el predio donde se pretende detonar el complejo hotelero, leáse apertura de brechas y caminos, que no existía meses atrás, específicamente el 2006, cuando fue presentada ante esa misma dependencia la MIA del proyecto “Paradisus Playa del Carmen” que fue el primer proyecto que Sol Meliá pretendió realizar en el predio en cuestión.
Sol Meliá, en su escrito, refiere que esas afectaciones se debieron al trazo de calles y avenidas de los nuevos fraccionamientos adyacentes o aledaños, mismos que no son atribuibles al proyecto, además de que asegura que el relleno de 26 mil metros cuadrados fue realizado “desde 1997”, o así lo deja asentado al informar que con fecha 10 de diciembre del 1997 la Profepa emitió la resolución administrativa 141/97 en contra del Fideicomiso del Caribe”, propietaria en aquel entonces del predio.
Sol Meliá también defendió mediante una explicación técnica la aparente sobredensificación en la que se está incurriendo al plantear la construcción de 950 cuartos hoteleros en un predio de 19 hectáreas y adelantó que ya contaba con una carta de uso de suelo expedida por el Ayuntamiento de Solidaridad.
Según su justificación, este número de habitaciones es posible en base a un cálculo de 50 cuartos por hectárea permitido por el Programa Director de Desarrollo Urbano de Playa del Carmen, lo que aparentemente iría en contra de la disposición del Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial (POET) que para esa UGA avala la construcción de hasta 60 cuartos por hectárea, pero sólo en el 35 por ciento del total del predio.
De acuerdo con el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, que realizó varias observaciones a este proyecto, el criterio del POET que sólo permite la construcción en el 35% del total del terreno significa que únicamente están disponibles 6.65 hectáreas para este desarrollo turístico, lo cual, multiplicado por el número de cuartos que se permiten por hectárea, da un máximo de 399 habitaciones, lo que significa que el proyecto de Sol Meliá estaría sobredensificado en 551 cuartos de hotel.
Una vez reactivado el proceso de evaluación, se espera que en un plazo no mayor a 60 días hábiles la Semarnat esté en disposición de emitir un resolutivo final sobre este proyecto.
Noticaribe. Playa del Carmen, México. 28 de junio de 2008
Después de nueve meses de un tortuoso proceso de evaluación, la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Semarnat autorizó el Desarrollo Costa Turquesa, donde el polémico empresario Francisco Rangel Castelazo planea construir alrededor de dos mil cuartos hoteleros para lo cual invertirá, sólo para la introducción de la infraestructura y urbanización del predio, cerca de 28 millones de dólares.
De acuerdo con el más reciente número de la Gaceta Ecológica de la Semarnat, el documento donde se da a conocer de manera oficial el lista de los proyectos ingresados al proceso de evaluación, así como las resoluciones emitidas por la dependencia federal, el resolutivo favorable fue firmado el 30 de mayo, pero sólo hasta el pasado 12 de junio el documento fue entregado a los inversionistas, donde se detallan una serie de condicionantes que deberá cumplir.
La Manifestación de Impacto Ambiental del Desarrollo Costa Turquesa había sido presentada desde el pasado 2 de septiembre del 2005 con la clave 23QR2005T0053, pero por diferentes peticiones de información, la dependencia alargó más allá de lo normal el periodo de evaluación.
El proyecto de Costa Turquesa fue polémico desde un principio porque cuando apenas están solicitando los permisos, el empresario Rangel Castelazo se adelantó a cualquier autorización federal e inició las obras de desmonte mediante las cuales devastó decenas de hectáreas para completar el trazo de las vialidades, situación que fue ampliamente documentada por la prensa en los primeros días de octubre.
Sin embargo, a pesar de que se informó que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) tomó nota de la irregularidad, las obras de desmonte continuaron de manera ilegal, y al parecer esta situación tampoco influyó en la decisión final de la Semarnat que decidió darles los permisos con una vigencia de 50 años, según se establece en el documento.
Costa Turquesa se ubica en la zona norte de Playa del Carmen, en lo que se ha identificado como la zona costera de la colonia “Luis Donaldo Colosio” donde antiguamente estaban los predios Chen Zubul y Chun Zubul que fueron parte de un difícil litigio por la tenencia de la tierra. En la parte oeste el predio, El Desarrollo Costa Turquesa colinda con la Quinta Avenida, al norte con un predio sin uso de suelo definido, al sur una parte del predio colinda con el Hotel Coco Beach Reef y al oeste con el Mar Caribe.
De acuerdo a la Manifestación de Impacto Ambiental (una copia está en poder de este diario), la empresa Desarrollo Costa Turquesa invertirá en la primera etapa de este proyecto 28 millones de dólares, de los cuales 18 millones serán para vialidades, 2 millones 350 mil dólares para la red de agua potable y 8 millones 300 mil para alcantarillado.
La primera etapa consiste en la urbanización de todo el predio (vialidades, accesos, drenaje y alcantarillado) y una propuesta de lotificación para que, en una segunda etapa, se construyan hoteles, villas ecológicas, parques ecológicos, condominios, áreas residenciales y zonas comerciales.
Hay que recordar que en Costa Turquesa se encuentran los terrenos que el gobierno del estado dio en permuta a la cadena española Sol Meliá a cambio de los terrenos de Xcacel-Xcacelito, donde tenía planes para construir al menos cinco hoteles que, ahora, se espera sean ejecutados aquí.
Primer hotel, en trámite
Mientras tanto, los trámites para construir el primer hotel y el primer conjunto de condominio de este complejo ya iniciaron y están a cargo de la empresa Cantex Enterprise, de inversionistas canadienses.
El proyecto, llamado Playa del Sol, representa un inversión de alrededor de 33 millones 404 mil dólares estadounidenses y consiste en un complejo de 200 condominios y un hotel de 80 habitaciones repartidos en 17 edificios de tres y cuatro niveles, según la Manifestación de Impacto Ambiental presentada ante la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Semarnat con la clave 23QR2006T0005 el pasado 30 de enero.
Sin embargo, hay que señalar que la evaluación de este proyecto también se alargó porque la dependencia requirió a los inversionistas mayor información.
Cantex Enterprise es una filial de Cantex Development Corporation, una empresa con sede en Calgary que ya desarrolló en el complejo Playacar, en Playa del Carmen, un proyecto de lujosos condominios al que denominó Paseo del Sol.
Julio de 2008