“El modelo de turismo de las corporaciones hoteleras es tremendamente destructivo”. Entrevista con Mauricio Sermeño, coordinador ejecutivos de la Unión Ecológica Salvadoreña.

 

Por Cristina García, Rel-UITA, 6 de junio de 2008.

Coordinador ejecutivo de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), una de las organizaciones ecologistas más importantes de El Salvador. En conversación con Sirel, advirtió sobre las consecuencias negativas para el medio ambiente si se introdujera en este país un modelo de turismo abierto. Además, criticó que se intente emular proyectos turísticos y hoteleros al estilo Miami, que no sólo no benefician a las comunidades, sino que podrían acabar con las pocas reservas naturales que le quedan al país

 

¿Cuál es el foco del trabajo de UNES?

La Unidad nació el 5 de junio de 1987 por idea de algunas organizaciones ambientalistas que consideraron que había que unirse para fortalecerse, y así crearon esta ONG de segundo nivel, porque es una federación de organizaciones ecologistas, aunque se mantiene abierta a todas aquellas organizaciones que aún sin una naturaleza puramente ecologista desean contribuir a solucionar estos problemas.

También buscamos tener incidencia política en la definición de la legislación ambiental; por ejemplo, la ley de medio ambiente que se aprobó en 1998 es fruto en gran medida del trabajo en nuestro anteproyecto de ley que presentamos a la Asamblea Legislativa.

También ayudamos a la población a protegerse de la contaminación ambiental y a las comunidades a hacer proyectos que mejoren sus condiciones de vida, pero sin causar un mayor impacto al medio ambiente. Ya vamos a cumplir los 21 años, la mayoría de edad.

Luego de sucesos como la contaminación con plomo, el intento de introducir la explotación minera, la deforestación del principal pulmón de la ciudad (la finca El Espino) y los nuevos proyectos turísticos… ¿Cuál es el estado del medio ambiente y la lucha ambiental en El Salvador?

El estado del medio ambiente en El Salvador es bastante crítico. Ha dominado el país un grupo que busca por todos los medios lucrar, y con ese objetivo se arrasa la naturaleza y, muchas veces, hasta se somete a la esclavitud a la población, todo en aras de obtener la mayor ganancia posible. Incluso nuestro sistema legal está diseñado en ese sentido.

Como el país es pequeño y el negocio es muy grande, entonces se va destruyendo la naturaleza. Es así que se han modificado todos los bosques originales que tenía El Salvador, y en la actualidad apenas cubren el 2 por ciento del territorio nacional. Solamente este hecho puede dar una idea de la magnitud del daño que se le ha causado a la naturaleza.

Cuando entró en crisis el sector agrícola se empezó a desarrollar el industrial. Aquí vienen empresas que son contaminantes, y a estos empresarios no les importa el daño que causan tanto a la naturaleza como a las personas, a tal grado que incluso los empresarios de baterías Récord, para poner un ejemplo, a pesar de que ya está demostrado el daño que le han causado a la población, están buscando a través de sus abogados que el mismo gobierno les indemnice por haberles cerrado la fábrica y volverla a reabrir. Esto puede dar una idea de hasta dónde llega el cinismo.

¿Usted considera que hay impunidad con respecto a los crímenes medioambientales en El Salvador?

Sí, sí. En la historia legal de El Salvador solamente un caso ha sido ganado por afectados por contaminación, todos los demás ni siquiera han llegado a juicio.

¿Cuál es su diagnóstico ante las políticas tanto nacionales como internacionales de promoción del turismo a gran escala?

Hay varios tipos de turismo. Cuando se dice genéricamente que se va a desarrollar el turismo, mucha gente piensa en el modelo de Costa Rica al que llaman ecoturismo, o sea un turismo que viene para conocer la naturaleza y lo bueno es el respeto por los ecosistemas naturales, entre más prístinos mejor.

Pero el que se quiere desarrollar en El Salvador va a ser dañino porque es un turismo prácticamente abierto, para el cual se construirán hoteles donde el atractivo será una cierta concepción de la diversión que incluye todo tipo de atractivos, comenzando por discotecas, piscinas artificiales, lugares para conducir motos acuáticas…

Ese tipo de turismo es tremendamente destructor. Las zonas donde se instalarán fueron lugares protegidos, y por lo tanto los adquieren a precios más económicos. Para construir esas instalaciones destruyen la naturaleza. Ese tipo de turismo es extraordinariamente dañino.

Algo parecido al caso de México, donde las inversiones turísticas que se han hecho en las playas con más riqueza natural como la Rivera Maya, han creado también graves problemas que surgen con el manejo de los desechos sólidos, así como de las mismas políticas laborales injustas que implementan estos grandes grupos empresariales ¿Cómo son las perspectivas para el caso de El Salvador?

Todo es un show, en algunos lugares hasta ponen espectáculos de delfines… Claro que eso no tiene nada de natural, sino que es una manipulación drástica de la naturaleza porque a los delfines prácticamente los amaestran como a perritos. Quienes diseñan estos complejos turísticos se escudan argumentando que eso es lo que le gusta a cierto tipo de público y entonces eso es lo que se ofrece.

Nosotros creemos que el ecológico es el único tipo de turismo que lastimosamente se puede desarrollar en El Salvador porque aquí ya no tenemos ecosistemas que mostrar, no somos un país como Costa Rica, no podemos decirle al público turista “venga a conocer los bosques de El Salvador” porque no existen, de ahí el problema, porque lo poco que queda va a ser explotado y destruido.

En el caso de San Salvador ya hay una fuerte crisis por el manejo de los desechos sólidos ¿Este tipo de iniciativas turísticas a gran escala vendrían a agudizar el problema?

Los hoteles se ven bonitos, pero todo el consumo que se hace dentro del hotel sencillamente se tira para afuera, y los municipios donde se instalan no tienen la capacidad de manejo de esos desechos sólidos, en algunas ocasiones buscan un lugar donde enterrarlos en la arena -hasta lo hacen a menudo los mismos funcionarios del hotel- y ahí se van acumulando.

Esos hoteles que están directamente en la playa incluso no tienen tratamiento de aguas negras, y muchas veces éstas van a parar a la misma costa, entonces, es difícil cuando no se tiene la infraestructura adecuada hacer el manejo de todos estos desechos.

Consideramos que el Ministerio de Medio Ambiente de El Salvador no tiene una infraestructura adecuada para supervisar que todos estos nuevos proyectos cumplan con la normativa ambiental.

Frente a estas iniciativas del Poder Ejecutivo a través del Ministerio de Turismo, ¿qué alternativas tiene la población de estos municipios, la sociedad civil y las organizaciones ambientales?

La primera es que la gente que vive en estas zonas, y que indudablemente está amenazada con ser barrida como con una escoba, en primer lugar deben organizarse y luchar por su derecho a la supervivencia. Muchas veces hay proyectos para construirles una casita en otro lugar, pero una simple casita no les asegura sus medios de supervivencia.

Entonces, esta gente debe organizarse por mantenerse ahí, y creo que la población tiene que reaccionar y solidarizarse, porque esta gente que está sufriendo los embates del desplazamiento son otros salvadoreños y salvadoreñas como nosotros, y los hoteles que vienen son de corporaciones e inversores extranjeros. Y también debemos velar por la protección ambiental, porque estos hoteles se van a colocar donde están los últimos recursos naturales que tiene el país.

 

Junio de 2008