El fuerte crecimiento hotelero e inmobiliario en Guanacaste, Costa Rica, amenaza con llevar al colapso a esta provincia, por la incapacidad de provisión de servicios básicos como agua o electricidad a su población. Esta es una de las conclusiones a las que llega el estudio realizado por Alberto Salas por encargo de la Cámara Costarricense de Hoteles y que fue presentado el pasado 29 de abril de 2008. Otra de las conclusiones a las que llega el estudio es que una parte de Guanacaste está entrando de lleno en la competencia internacional por la atracción de turistas y compradores de segundas residencias, a costa de transformar el paisaje y volverlo artificial. En su presentación, Salas sentenció que la imagen de Costa Rica como paraíso turístico de lo natural y ecológico ha entrado ya en entredicho y avanza hacia un modelo turístico muchísimo más urbanizado. El estudio presentó algunas recomendaciones.
Con este estudio se pone aún más en evidencia la insostenibilidad del modelo turístico desarrollado en los últimos años en Guanacaste. Hasta los mismos empresarios del sector empiezan a darse cuenta y reclaman medidas urgentes para poner orden y limitar los alcances de la inversión.
Se puede descargar la presentación del estudio de Alberto salas aquí.
Silvia Castillo Nieto. El Financiero, 29 de abril de 2008
Costa Rica no debe seguir proyectando la imagen de “paraíso del ecoturismo”, pues la realidad demuestra que los inversionistas son libres de desarrollar más y más proyectos en un escenario sin reglas muy claras como el actual. Más bien lo que debe hacerse es ordenar el territorio y el espacio turístico para tener reglas claras y acordes con los planteamientos de desarrollo turístico sostenible que se pretenden.
Estas son parte de las conclusiones del segundo estudio sobre el impacto del crecimiento hotelero e inmobiliario en algunos sectores costeros de Costa Rica: el caso de Guanacaste, que dio a conocer hoy 29 de abril la Cámara Costarricense de Hoteles. La presentación de esta investigación se llevó a cabo en horas de la mañana en el hotel Aurola Holiday Inn y en esta participaron el presidente de esa agrupación, Carlos Lachner, los presidentes de las cámaras de la Construcción y de Bienes Raíces, Rodrigo Altmann y Mauricio Castro, respectivamente, y el Ministro de Turismo, Carlos Ricardo Benavides. El estudio fue elaborado por el consultor turístico y arquitecto, Alberto Salas.
Sin acciones para detener impacto
Según concluye la investigación, Costa Rica irá perdiendo el predominio del producto turístico natural para ir dando paso paulatinamente al artificial. Para Salas, el avance del fenómeno de la urbanización será inevitable, y con este se irá dando una gradual pérdida de cuotas del mercado turístico, aunque vaya aumentando el interés de extranjeros por venir a radicar en el país.
El estudio además concluye que el crecimiento del desarrollo turístico de mediano a largo plazo (5-25 años) será muy fuerte y acompañado con un boom de bienes raíces tal y como lo hemos venido experimentando en los últimos años. Pero, dijo Salas, habrá que tener cuidado porque algunos destinos internacionales con situaciones semejantes han caído en períodos de decadencia, tanto por la descomposición social, como por el acelerado deterioro ambiental, producto de varias décadas de sobreexplotación turística. Uno de los corredores turísticos que tiene posibilidades de competir con otros destinos internacionales como Cancún-Riviera Maya y la costa de Florida, es la franja costera comprendida entre Cabuyal, al norte de Papagayo, y Junquillal. Además, habrá otra en los ejes viales entre Liberia y el cruce al Coco y, en menor densidad entre Liberia y Bagaces.
¿Qué hacer?
La Cámara de Hoteles recomendó en esta investigación solicitarle al ICT revisar y actualizar el planeamiento oficial para tomar en cuenta la situación del crecimiento de la oferta hotelera y no hotelera en Guanacaste. Asimismo hizo un llamado para que se lleve a cabo un estudio de cómo impactarán los litorales los proyectos propuestos en los planes reguladores costeros que han sido aprobados en las dependencias oficiales y los gobiernos locales. La agrupación también pide, entre otras cosas, impulsar mejoras en los mecanismos de monitoreo de la sostenibilidad, ya sea por parte de las instituciones del estado como el Tribunal Ambiental, la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena), el ICT, del sector privado, y de otros sectores como el académico y las organizaciones de la sociedad civil .
María Siu Lanzas. Prensa Libre , 30 de abril de 2008
El crecimiento del desarrollo inmobiliario en Guanacaste amenaza con colapsar la provincia de Guanacaste en menos de 20 años debido a que el Gobierno no tendría la capacidad para proveer los servicios básicos como agua y electricidad a la población.
“No daríamos abasto”, dijo el ministro de Turismo, Carlos Ricardo Benavides, tras ver la presentación del estudio de la Cámara Costarricense de Hoteles, “El Impacto del Crecimiento Hotelero e Inmobiliario en algunos Sectores Costeros de Guanacaste”, el cual concluye que en 20 años habrá 86.474 habitaciones adicionales en esa provincia.
Los datos del estudio desarrollado por el consultor turístico, Alberto Salas, son más que alarmantes. Por ejemplo, en un año y medio se registraron aumentos del 171% en la construcción de residencias en Guanacaste.
Asimismo, la construcción de complejos de condominios en dicha provincia pasaron de 10,5 a 38 en un año, mientras que los apartamentos fueron de 10,7 a 60 edificaciones en esos 12 meses.
Salas manifestó que parte del problema es que muchas de las viviendas se están edificando como si fueran de interés social cuando en realidad son casas que posteriormente serán destinadas al hospedaje clandestino.
Otra de las conclusiones más importantes de la investigación es que solo el 12,4% de las habitaciones totales a construirse son hoteleras y el 87,6% no son hoteleras, es decir que el grueso son para sitios de hospedaje clandestino y residencias privadas.
Dentro del estudio es posible apreciar que se está dando una concentración de las construcciones en Liberia, Nacascolo, Sardinal, Tempate, Cabo Velas y Tamarindo. No obstante, también hay movimientos en Nosara, Sámara, Bagaces, La Fortuna, Tronadora, Tierras Morenas y Arenal.
Para hacer este estudio, el consultor realizó un trabajo de campo que duró tres meses y bajo su óptica Guanacaste, hoy en día, está irreconocible con respecto a solo unos años atrás.
Salas mencionó, como parte de sus ejemplos, que Nosara se ha convertido en un foco para rentistas pensionados, lo que antes no existía, y que en Tilarán hay unas 800 construcciones de casas de lujo o campestre en proceso.
En un recorrido por la zona, Salas encontró que en nueve cantones y 17 distritos guanacastecos hay 32 mil habitaciones anunciadas en la vía pública por los grupos de desarrolladores.
Asimismo, el investigador cuestionó que los gobiernos locales de Guanacaste tengan solo a tres personas para atender los departamentos de construcción, cuyo número es insuficiente dada la explosión inmobiliaria.
Del estudio se desprende que hay un grupo de proyectos mixtos, también denominados megaproyectos, que mezclan hospedaje turístico y residencias, que se irán consolidando en un denso corredor desde Playa Cabuyal hasta Junquillal.
Salas comparó el corredor con la Cordillera Maya y dijo que es muy poca zona en línea recta para tantas edificaciones. “Es bastante preocupante si se toman en cuenta cuáles serán sus requerimientos de agua, energía y desechos sólidos”, añadió.
Al desarrollo inmobiliario y turístico se suma la construcción de ocho marinas solo en la Provincia de Guanacaste, lo que implica la apertura de un espacio para 1.780 embarcaciones. Asimismo, Salas enfatizó en la afectación generada por los campos de golf, cuyo impacto no se midió en dicho estudio.
Para Salas una de las principales consecuencias negativas de este tipo de desarrollo inmobiliario es que se están dando un encarecimiento de la tenencia de la tierra y muchos de los que se llevan los beneficios son intermediarios foráneos. Asimismo, el consultor asegura que hay problema de evasión fiscal, pues al fina se están construyendo más metros cuadrados de los que están autorizados.
En cuanto a efectos sociales, Salas señaló la sustitución del autoempleo por el asalariado y la casi privatización de las playas públicas. En cuanto al impacto ambiental como resultará lógico hay una clara afectación de la flora y fauna, así como un eventual rompimiento de los corredores biológicos, lo que desembocaría en una alteración de los paisajes, que son el principal atractivo de Costa Rica.
Una de las recomendaciones de Salas es que Costa Rica debería dejar de proyectar la imagen de paraíso de ecoturismo porque “ya no lo es”. El consultor señaló el riesgo de que nuestro país se este tratando de perfilar como un microdestino de lujo y pidió por la aprobación de la Ley del Recurso Hídrico.
El ministro de Turismo, Carlos Ricardo Benavides, discrepó con Salas en ese punto, pues para el jerarca la estrategia de mercado ha funcionado bien. “Este país debería sentirse orgulloso del desarrollo ecoturístico”, manifestó.
Para Benavides hay priorizar el espacio físico y llenarlo de habitaciones hoteleras, ya que bajo su visión se debe impulsar lo que “más dinero deje a las presentes y futuras generaciones”.
El Ministro de Turismo agregó que los esfuerzos deben desarrollarse entre el Gobierno y la empresa privada. Asimismo, Benavides indicó que parte de la solución se dará hoy cuando se publique el decreto para ordenar el desarrollo inmobiliario en Guanacaste, cuyo modelo se extenderá también a otras zonas del Pacífico y el Caribe.
Benavides fue claro en que Costa Rica no pondrá el desarrollo residencial en Guanacaste por encima del turístico. “El país debe aspirar a la sostenibilidad ambiental y socioeconómica”, agregó.
Cámaras empresariales piden medidas urgentes al Gobierno
El presidente de la Cámara Costarricense de Hoteles, Carlos Lachner, manifestó que los gobiernos locales están recibiendo muy poco apoyo por parte del Gobierno a pesar de que hay una mayor recaudación de impuestos por el auge en la construcción.
“Es preocupante que solo un 12% sean habitaciones hoteleras, no creemos que el desarrollo residencial sea lo más adecuado para Guanacaste, por sus características, va a haber un impacto ambiental y en el recurso hídrico”, comentó Lachner.
Lachner dijo que el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) no cuenta con políticas claras en cuanto a desarrollo residencial en la zona de Guanacaste y que dicha entidad debe sentarse a revisar las estadísticas de crecimiento. No obstante, destacó que el Gobierno dio un primer paso al firmar un decreto para regular más los desarrollos inmobiliarios en esa provincia. “Esperamos que el desarrollo no nos vaya a arrollar”, añadió.
Por su parte el presidente de la Cámara de la Construcción, Rodrigo Altmann, indicó que al que le compete el otorgamiento de los permisos de construcción es al Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos y a las municipalidades. “Un crecimiento de 7,5 millones de metros cuadrados en Guanacaste es muy fuerte”, señaló.
Para el presidente de la Cámara Costarricense de Bienes Raíces, Mauricio Castro, es necesario que el país tome una decisión. “Está Cámara respalda que sean tierras destinadas al uso turístico y no al residencial”, manifestó.
Castro cuestionó que el desarrollo inmobiliario se haya dado bajo un compendio de leyes obsoletas y que no permiten a los municipios actuar. “El Tribunal Ambiental tuvo que parar 360 condominios, vemos que un 25% de las construcciones en Guanacaste se hacen sin permiso. Estamos destruyendo nuestro propio país”, indicó.
El Presidente de la Cámara Costarricense de Bienes Raíces solicitó al Gobierno que regule la actividad inmobiliaria. “Hay más de 30 mil personas sin ninguna preparación, sin conocer las leyes, ni el uso del suelo allá afuera, nuestra Cámara solo tiene 200 intermediarios inmobiliarios asociados”, comentó.
Mayo de 2008