La recientemente publicada biografía del político derechista Eduardo Zaplana evidencia su participación en la oscura trastienda del desarrollo turístico de la costa levantina

Acaba de publicarse la biografía, para nada autorizada por el biografiado, Zaplana: el brazo incorrupto del PP (Autor: Alfredo Grimaldos. Editorial FOCA. 2007), que repasa la vida política y personal de Eduardo Zaplana, uno de los principales líderes de la derecha española en la actualidad. Su carrera está jalonada de casos de corrupción mejor o peor cerrados, siempre relacionados con el desarrollo inmobiliario-turístico en la Comunidad Valenciana, de la que fue presidente (1995-2002) , y en la ciudad turística de Benidorm, de la que fue alcalde (1993-1995). Ciertamente, parece que no hay caso de corrupción en esa comunidad en el que él no haya aparecido implicado de una u otra manera; el último, el del macro-parque de atracciones Terra Mítica.

En fín, un libro recomendable para conocer los entresijos políticos en los que se mueve el desarrollo turístico español a partir de un individuo de éxito.

A continuación reproducimos dos reseñas publicadas recientemente sobre el libro citado, así como un artículo en el que se explica como el Corte Inglés lo retiró de sus establecimientos.

 

Reseña “Zaplana. El brazo incorrupto del PP”, de Alfredo Grimaldos. El latrocinio hecho política

Pascual Serrano. Rebelión. 27 de diciembre de 2007

Cuando en el prólogo de este libro leí a Javier Ortiz afirmando que se leía de un tirón no le concedí demasiada credibilidad porque eso se suele decir de demasiados libros, pero ahora quiero dar fe que tenían razón el prologuista y “Zaplana. El brazo incorrupto del PP”, se lee, efectivamente, de una sentada. Se trata de un trabajo de investigación donde se destapan las tramas de corrupción en torno a Eduardo Zaplana quien fuera presidente de la Generalitat Valenciana, ministro de Trabajo con el gobierno Aznar y portavoz del Partido Popular en la actualidad.

La carrera de Zaplana comienza con su llegada al gobierno del Ayuntamiento de Benidorm sin ganar unas elecciones, gracias al voto de una concejala tránsfuga del PSOE que desde ese día –hace 16 años- comenzó a cobrar un sueldo del consistorio sin trabajar, y su marido, sin titulación académica, es destinado a un privilegiado puesto en el Consorcio de Bomberos de Alicante. A partir de ahí se sucede la creación de una tupida red de cargos y amigos influyentes en cargos de relevancia, el incremento disparado de los presupuestos públicos para obras faraónicas, la contratación de amigos y familiares, el despilfarro de dinero público, el silenciamiento de jueces, la compra de complicidades… Cada página de este libro es un escándalo.

Veamos algunos ejemplos ilustrativos. La concejal tránsfuga Maruja Sánchez, de profesión profesora privada de baile, que le dio con su voto la alcaldía de Benidorm a Zaplana, “sólo en sueldos oficiales, verificados, ha percibido de las arcas públicas, desde su deserción del PSOE, más de 100 millones de pesetas. Durante ese tiempo, Sánchez ha aprovechado para introducir en el Consistorio a su marido y a su nuera. Su hijo ha entrado, también por la vía del compadreo político, en la delegación del Canal 9 de Alicante”. Además “lo cierto es que Sánchez aparece poco o nada por su supuesto lugar de trabajo. En Benidorm se dice que sólo se la puede ver, a fin de mes, en la oficina bancaria de la CAM, que es donde se ingresan las nóminas del ayuntamiento”.

En febrero de 1992, Zaplana contrata el mapa sonoro de Benidorm, un estudio encaminado a detectar los problemas del exceso de ruido en la ciudad. Al procedimiento para adjudicar el contrato se invita a tres empresas, ninguna de ellas tiene experiencia, ninguna aparece en el listín telefónica pero en las tres tiene intereses económicos el amigo íntimo de Zaplana, Vicente Conesa. Se adjudica el estudio por 15’5 millones de pesetas, una cantidad superior al límite establecido para la adjudicación directa, casi seis millones de pesetas más que lo que costó un informe similar para la ciudad de Valencia, la tercera de España.

También en 1992 nuestro alcalde de Benidorm adjudica a dedo y por 14’9 millones de pesetas un estudio que consiste simplemente en “la catalogación de zonas verdes y diagnosis de situación de los jardines” del municipio.

Sus aliados en el PP no se quedan atrás, a Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón y apoyo fundamental para alcanzar la presidencia de la Generalitat, “Hacienda le apunta un supuesto fraude de 149.000 euros en 1999 y tiene ingresos sin justificar por unos 600.000 euros”.

Cuando gobernaba el PSOE en la Comunidad Valenciana, el PP intentan tumbar el proyecto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias “con el pretexto de que es carísimo”, pero al llegar al poder el PP lo retoman. “Entonces se barajaba una cifra de 35.000 millones de pesetas, y el último informe, de 2005, supera los mil millones de euros de costes. Y aún no han finalizado las obras”, sólo el arquitecto Santiago “Calatrava y su gente han ingresado ya, en honorarios, doce mil millones de pesetas”.

Salvador Gil, chófer de Eduardo Zaplana, condenado ya a nueve meses de prisión por agredir a un joven en 1998, fue nombrado responsable de una sede de la Agencia Valenciana de Turismo, donde también contratan a su mujer, a pesar de no tener la titulación exigida.

También Zaplana presentó en 2001 como propio un libro sobre política territorial que contenía párrafos de hasta más de veinte frases seguidas tomados de otros libros. Todo ello sin bibliografía ni citas a pie de página.

El libro de Grimaldos detalla cómo el ex presidente valenciano maniobra para controlar los medios de comunicación de su comunidad promoviendo que empresas concesionarias de servicios se vean obligadas a invertir y tomar el control de periódicos y empresas de comunicación. En otras ocasiones recurre al dinero público “para apoyar a sus medios de comunicación privados”. En la televisión pública regional (Canal 9) sustituye a los profesionales más veteranos que no le son fieles por recién licenciados. “La Audiencia Nacional acaba dictaminando que las contrataciones son irregulares, pero la sentencia no llegará a ejecutarse nunca”.

Según un estudio del comité de redacción de Canal 9, “el PP protagoniza cuatro de cada cinco noticias de contenido político”, el comité denunció que “el presidente de la Generalitat ha aparecido treinta veces en un solo día, haciendo declaraciones en tres espacio informativos distintos, mientras los criterios de la oposición no han sido transmitidos ni una sola vez”. Por supuesto, el dinero también da juego en el canal, “los informativos se saturan de articulistas y opinadores que cobran 600 euros por cada minuto de intervención”. Y así es como consigue pasar de un déficit de 200 millones de pesetas que tenía la cadena a su llegada a la presidencia a un gasto de 18.000 millones, entre subvenciones y ampliaciones de capital, sólo en 1999. El déficit supera ya con creces la cifra prevista de 15.193 millones de pesetas.

Y como los valencianos se hartan y se emigran a la cadena pública catalana TV-3, Zaplana inicia una ofensiva para clausurar todos sus repetidores en la Comunidad Valenciana.

Más anécdotas. En París, donde se desplazó en avión privado, “la visita del presidente incluye una estancia de tres horas en el parisino Hotel Ritz –probablemente una siesta-, por la que paga el módico precio de 150.000 pesetas”.

Sobre la educación del presidente basta ésta otra anécdota sobre la directora general de Canal 9: “Con Genoveva Reig, por ejemplo, tenía una trato muy machista. Le hacía bromas como hundirle el dedo índice en la untura, entre las risotadas de su clá, y le decía: ‘Veva’, estás engordadno, ¿eh? Te voy a tener que despedir”.

Existen en nuestro libro muchos detalles de la personalidad de Eduardo Zaplana, como su obsesión por la imagen que la llevó a ordenar a su llegada al Ministerio de Trabajo que “le montaran, cerca de su despacho oficial, un gimnasio completo, con yacuzzi incluido, y casi se desmorona el edificio”. “Tras su llegada a Valencia, se incrementa notablemente el precio de los trajes que luce. Le toma medidas el afamado sastre Antonio Puebla y, además, empieza a hacer escapadas a Londres para comprar ropa y zapatos”. En mayo de 2000, “Zaplana contrata oficialmente para la Generalitat, a Miguel Maeso, preparador físico y amigo suyo. Hace que lo nombren, por libre designación, técnico de programas de deporte de elite, por lo que recibe una retribución anual próxima a los seis millones de pesetas (…). Su labor exclusiva: mantener en forma al presidente de la Generalitat. Le acompaña incluso en sus viajes oficiales”.

Pero el gran fiasco de su presidencia, “la cueva de Alí Baba” como le llama Grimaldos, será el parque temático Terra Mítica. Los pelotazos comienzan con su amigo Eliseo Quintanilla, quien compra unos terrenos en la provincia de Alicante por ocho millones de pesetas, precisamente los que luego son seleccionados para construir el parque y que el empresario venderá por 1.500 millones de pesetas. Otras dos empresas inmobiliarias comienzan a adquirir terrenos rústicos en los alrededores del parque. En la primera de ella encontramos de consejeras delegadas a la esposa de Zaplana y a la madre de ella. La segunda es propiedad del hermano de la suegra del presidente de la Generalitar. La compra fue acompañada de su correspondiente propuesta de reclasificación de terrenos rústicos a urbanizables, según señala Alfredo Grimaldos.

Y más coincidencias todavía. Otros terrenos de Terra Mítica se asientan en una zona de “especial protección forestal” que, casualmente, se incendia sin motivo aparente en 1992, el alcalde Eduardo Zaplana nunca repoblará ni rehabilitará ese pulmón verde que terminará siendo hormigón para el parque temático. Grimaldos recuerda que “como en otras muchas ocasiones, se incumple la Ley Forestal, que prohíbe edificar en espacios rústicos devastados por el fuego, y los terrenos que posteriormente albergarán al parque temático obtienen todas las licencias y bendiciones necesarias para que se puedan iniciar las obras”.

Lo que comenzó prometiéndose como un plan que no iba a costar ni una peseta a los valencianos, en 2003 acumulaba pérdidas cercanas a los 200 millones de euros, y en 2004 se produce la suspensión de pagos. Su coste andaba por los 60.000 millones de pesetas y ya en 1999 el tribunal de cuentas valenciano advertía no se sabía el destino de 156 millones. Entre los beneficiados del invento encontramos hasta al peluquero de José María Aznar, quien, sin tener ninguna experiencia en hostelería, logra el derecho a la construcción y explotación durante 75 años en el entorno del parque de dos hoteles de cuatro y cinco estrellas y dos hoteles de apartamentos, además de un centro de convenciones y un campo de golf.

En conclusión –afirma Grimaldos- “el parque es un fracaso económico absoluto pero mucho sacan tajada de él. Acaba costando al erario público más de 400 millones de euros”. La nómina del parque “está bien surtida de viejos amigos” de Zaplana y “hay, incluso, miembros de su propia familia. El parque llega a tener una enorme cantidad de cargos políticos: multimillonarios contratos a dedo para puestos de confianza”. El escándalo es absoluto. La policía descubre que “al menos una decena de firmas que han cobrado del parque son empresas fantasma” y el fraude fiscal se contabiliza en 1’7 millones de euros, según el detallado estudio de Alfredo Grimaldos recogido en el libro.

Otro de los escándalos son los contratos de Julio Iglesias, reclutado como embajador de los productos valencianos en el mundo. Según Grimaldos, la Generalitat firma con el cantante un contrato de 375 millones de pesetas, pero también otro clandestino que sube las ganancias a casi mil millones de pesetas. Todo ello aderezado de paraísos fiscales, facturas falsas y hasta un convite previo a un concierto por valor de 87.450 dólares pagado con tarjeta American Express de la Generalitat en un hotel de Estados Unidos. Y mucho más, como el pago de 120.000 dólares del Instituto Valenciano para la Exportación para el aerotaxi que utiliza Julio Iglesias para ir desde Miami a Tokio. A todo ello añadir las inversiones inmobiliarias del cantante en la costa mediterránea.

Y cuando Zaplana llega al ministerio de Trabajo continúa la fiesta, tal y como sigue documentándolo Grimaldos en su libro. “A lo largo de sus dos años escasos de mandato en ese departamento, Zaplana gasta 150.000 euros en viajes en aviones privados”. Hasta destinó 55.000 euros para enviar a amigos, colaboradores y parientes cuatro toneladas de turrón. En menos de dos años, gastó 183.000 euros en protocolo, muchos de los regalos son lujosas joyas que ni siquiera Hacienda sabe a quien se destinaron, y mientras tanto presenta justificantes al ministerio para que le devuelvan sus contribuciones a la Cruz Roja o las campañas contra el cáncer. Sus campañas de autobombo han sido históricas, basta recordar los 7.207.000 euros gastados en la campaña publicitaria sobre el aumento de las pensiones. Casualmente a la empresa que preside en España Miguel Angel Rodríguez, ex portavoz del Gobierno Aznar. “Las adjudicaciones en contratos de publicidad a lo largo de los dos años escaso de mandato de Zaplana ascienden a más de 63 millones de euros”, recuerda Grimaldos.

Y todo esto, y mucho más, es lo que el magnífico y exhaustivo trabajo de Alfredo Grimaldos saca a la luz en este libro. Un libro cuya claridad y contundencia ha provocado que sea retirado de los todas las tiendas de El Corte Inglés en España, siempre sirviendo diligentemente a los poderosos; un libro que seguro también tendrá dificultades para ser reseñado y difundido en los medios de comunicación. Pero lo más triste, lo más indignante después de leerlo es la percepción de impunidad ante tanta desvergüenza y latrocinio. Cuando uno termina de leer esta obra, lo más grave no es la opinión que uno se crea de Eduardo Zaplana, sino la sensación de estúpido que tendrás cada día cuando todos los días te levantes a trabajar para un sistema que convive con ese hedor político. Grimaldos ya ha cumplido su misión sacando a la luz todo esto, ahora nos queda al resto de los ciudadanos rebelarnos y limpiar toda esa mugre.

Algo falla si el sistema da gente como Zaplana

Miguel Ángel de Lucas. Diagonal. 12 de diciembre de 2007

Hombre fuerte del PP, definido por la Enciclopedia Británica como ejemplo de político corrupto y adalid de la teoría de la conspiración, Zaplana se juega su futuro en las próximas elecciones.

“¡Ay...!, tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir. Ahora me tengo que comprar un coche. ¿Te gusta el Vectra 16 válvulas?”. Esta frase, extraída de una conversación investigada dentro del caso Naseiro, un escándalo sobre financiación irregular del PP en 1990, fue una de las primeras declaraciones políticas conocidas del actual portavoz popular.

Actualmente, Zaplana no puede quejarse de problemas económicos. Si a los 30 años suplicaba por un Vectra, ahora su hija de 20 conduce un flamante Porsche valorado en no menos de 55.000 euros. Mientras, él viste trajes de diseño italiano, relojes de 18.000 euros y pasa sus días en un piso de 500 metros cuadrados en la Castellana tasado en más de 1.600.000 euros, cuyos pagos mensuales superan su sueldo declarado.

Entre un punto y otro se desarrolla una carrera política “jalonada de escándalos económicos, muchos de los cuales han acabado en los tribunales”, según escribe el periodista Alfredo Grimaldos, autor de Zaplana, el brazo incorrupto del PP, una biografía no autorizada del personaje que a lo largo de 300 páginas detalla una larga serie de pelotazos urbanísticos, gastos presupuestarios no justificados, tratos de favor y sobrecostes millonarios.

Todo esto, antes que suponer un freno, ayuda a su carrera política. “No sólo no tiene coste político”, afirma Grimaldos en una entrevista con este periódico, “sino que empieza en la política diciendo que quiere ganar dinero y lo consigue. Llega a la alcaldía de Benidorm sin ganar las elecciones. Luego arma su red de intereses y corruptelas. Como le funciona se catapulta a la Generalitat, y de ahí al Consejo de Ministros”.

De perder las próximas elecciones, Zaplana se juega más que otros miembros de su partido. Representante de la rama del PP más ligada al legado de Aznar y la teoría de la conspiración del 11-M, algunos sectores intentarán quitárselo de encima tras una segunda derrota. Y la vuelta a la política valenciana se complica tras sus enfrentamientos con el actual presidente de la Generalitat. Francisco Camps, (‘Forrest’ Camps, como lo llamaba Zaplana) se resistió a actuar a sus órdenes y, tras tomar el control de los presupuestos, ha acabado obteniendo el favor de políticos, constructores y empresarios que antes eran ‘zaplanistas’ de pro.

“Tiene problemas para ver en qué lista va a ir a las elecciones”, señala Grimaldos. “En Valencia, Camps no lo va a querer poner. En Madrid hay más codazos en las listas que a la salida del Santiago Bernabéu. No sabe dónde va a presentarse”. Por ello, opina, “ahora su situación es delicada”. No puede descartarse que, si pierde poder, alguno de los casos que arrastra puedan estallar.

El ‘Torrente’ de Benidorm

De hecho, el hilo de los escándalos sigue la tradición de la picaresca española. “Zaplana no es un político con una ideología definida”, explica el autor. “No es un fanático religioso como Acebes, sino que es alguien que cae en el PP igual que podría haber caído en el PSOE. Es como el ‘Torrente’ de la política española”.

En 1991 llega al Ayuntamiento de Benidorm sin ganar las elecciones. Logra la alcaldía gracias al voto tránsfuga de la concejala socialista Maruja Sánchez. Desde entonces, Sánchez es conocida con el sobrenombre de la ‘Bienpagá’. “Sin patrimonio relevante hasta ese momento, consigue con facilidad dos créditos de 35 millones de pesetas”, escribe Grimaldos. Después, añade, la concejala tránsfuga y su marido “adquieren una finca de 30.000 m2”.

Una vez con poder y presupuestos en las manos, el flamante alcalde “teje una compleja trama de subalternos que medran en la estela del jefe y, a cambio, actúan de pantalla y le proporcionan protección y confianza”. De esta forma, el reducido grupo de amigos del que forma parte, “la peña del Picarol”, comienza a ocupar altos cargos, primero en el Ayuntamiento de Benidorm y más tarde en la Generalitat valenciana. Zaplana se cubre así las espaldas. No tiene casos abiertos, pero en su círculo de subalternos cuesta encontrar quien no esté imputado. Es el caso del omnipresente Vicente Conesa, uno de sus hombres de confianza. Conesa aparece en 1992, cuando Zaplana adjudica a dos de sus empresas la realización del mapa de ruido y del mapa verde de Benidorm. Ambos contratos llevan un coste que los expertos estiman inflado. Sólo el mapa sonoro, por ejemplo, costó seis millones más que el de Valencia, ciudad de tamaño notablemente mayor.

Según el libro, en 1994 Conesa “estuvo relacionado con la adjudicación irregular de varios proyectos, por parte del Ayuntamiento de Benidorm, por valor de 600.000 euros, y es investigado durante cinco años por la Agencia Tributaria”. Aunque ello no impide que años más tarde Vicente Conesa volviera a aparecer, “como principal responsable de la trama de facturas falsas de Terra Mítica”, con Zaplana instalado en la Generalitat.

No es el único beneficiado. Justo Valverde, cuñado de Zaplana, trabaja también como director de contrataciones de Terra Mítica y acaba implicado en la corrupción del parque temático. Incluso el peluquero de Aznar y Zaplana, Pedro Romero, obtuvo suelo público para que su empresa, Royal Mediterránea, contara con un complejo hotelero junto a Terra Mítica a pesar de haber ofertas más ventajosas para la Generalitat.

Todo esto ocurre antes de llegar a ministro. Una vez que toma la cartera de Trabajo y Asuntos Sociales lleva su política de sobrecostes a Madrid. De 2002 a 2004, entre los gastos de Zaplana aparecen 150.000 euros de viajes en aviones privados, precisamente en un período en que los cargos ministeriales podrían viajar gratis a través de Iberia o con vuelos militares. Entre las facturas, un viaje a Edimburgo habría salido por 15.000 euros. No menos dudoso es el gasto en comprar turrón para regalar en Navidades. En total, cuatro toneladas, por importe de casi 55.000 euros. O partidas ingentes para “gastos protocolarios” (183.000 euros en dos años) y compras cotidianas como galletas, chicles o natillas, que se elevan a 55.000 euros.

Después de seguir el rastro del personaje, del libro se extraen dos conclusiones claras. La primera, que Zaplana es una criatura netamente política. Aparte de una licenciatura de Derecho obtenida a trancas y barrancas, nunca trabajó fuera de la política. La segunda, afirma Grimaldos, que “cuando un tipo dice que se mete en política para forrarse y lo consigue, es que algo va mal. Algo falla en el sistema cuando produce políticos como Zaplana”.

Caso Naseiro: cintas destruidas

EDUARDO ZAPLANA: “Y entonces le dices, bueno, yo una comisioncita, le pides dos millones de pelas o tres de lo que quieras”. SALVADOR PALOP: “Bueno, le pido más...” E. ZAPLANA: “¿Eh? Lo que te dé y me das la mitad bajo la mano”. Esta conversación formó parte de los sumarios del Caso Naseiro, uno de los mayores escándalos que han afectado al Partido Popular, cuando en 1990 “se destapan un sinfín de negocios fraudulentos de carácter inmobiliario, cuyos beneficios, según todos los indicios, van destinados a financiar el PP y los bolsillos de quienes intervienen en las operaciones”, escribe Grimaldos. A pesar de las graves acusaciones en las que se vieron relevantes figuras del partido de José María Aznar, el caso quedó desactivado en los tribunales. El Tribunal Supremo decidió no tomar en consideración las cintas como prueba por haber sido tomadas “vulnerando derechos”. Por una cuestión de formas, no se llegó a investigar el fondo, y el caso no puede volver a abrirse. En su sentencia, “el Tribunal decide no sólo que no tengan valor probatorio, sino que desaparezcan físicamente” y ordena la destrucción de las cintas.

Las amistades socialistas

“Los políticos aparentan unas peleas tremendas, pero luego te encuentras a Zaplana y a Rubalcaba juntos tomándose copas en el palco del Real Madrid”, afirma Alfredo Grimaldos, que también ha investigado otras conexiones menos conocidas entre el portavoz popular y sus adversarios. Entre ellas, la más polémica es el triángulo de Zaplana, el ex ministro socialista José Bono y el especulador inmobiliario Francisco Hernando, ‘el Pocero’, juzgado por urbanizaciones ilegales. “Las singulares actividades de reforma de picaderos toledanos, compra de pisos en las zonas nobles de Madrid y promoción inmobiliaria en Seseña, que desarrollan Bono, Zaplana y el ‘Pocero’, tienen algunos puntos de conexión”. El proyecto de ‘el Pocero’ no habría sido posible sin el apoyo de la Junta de Castilla-La Mancha. Y desde su Ministerio de Trabajo, Zaplana concedió a Francisco Hernando una discutida “medalla al trabajo”. En verdad, dice Grimaldos, “hay muchos más puntos en común e intereses comunes entre Zaplana y Rubalcaba que entre ellos dos y los panolis que votan al PP o al PSOE. La política es una casta profesional con sus intereses, y luego aparte hay gente que vota o no”.

Facturas falsas en Terra Mítica

“La cueva de Alí Babá”, es el nombre que el autor da a Terra Mítica. Sobran motivos que lo justifiquen. De entrada, el sitio se edificó en una zona devastada tras un incendio intencionado. Según interventores judiciales, la construcción tendría que haber rondado los 43.000 millones de pesetas, pero llegó a 60.000 (una diferencia de 17.000 millones que desapareció en una maraña de sociedades). Las estimaciones de ingresos no correspondían a la realidad, de forma que en 2003 el parque temático tenía pérdidas de 200 millones de euros y en 2004 anunciaba la suspensión de pagos. Además, en los balances del parque, una decena de firmas que cobraron cantidades millonarias resultaban ser empresas fantasma. Y a estas sedes fiscales que no existen se suman una ingente cantidad de facturas falsas. Al cabo de varios años, el gran proyecto de ocio fue un enorme fiasco económico. Pero no fue mal para todos. No en vano, en la nómina directiva de la empresa estaban, designados a dedo, gran parte de la peña juvenil de amigos de Zaplana e incluso miembros de su familia.

El Corte Inglés retira de sus tiendas el libro “Zaplana. El brazo incorrupto del PP”

Pascual Serrano. Rebelión. 13 de diciembre de 2007

A pocas semanas de su llegada a las librerías y a pesar de disponer de grandes cantidades en los departamentos de libros de El Corte Inglés, la dirección de los grandes almacenes parece haber dado instrucciones de retirar el libro de Alfredo Grimaldos, “Zaplana. El brazo incorrupto del PP”. Se trata de un trabajo de investigación donde se destapan las tramas de corrupción en torno a Eduardo Zaplana quien fuera presidente de la Generalitat Valenciana, ministro de Trabajo con el gobierno Aznar y portavoz del Partido Popular en la actualidad. Si a mediados de noviembre, el libro de Alfredo Grimaldos se encontraba en gran cantidad apilado en las estanterías de El Corte Inglés, hoy ha desaparecido del departamento de libros.

En el sistema de búsqueda de libros de su web tampoco aparece. Si tecleamos Alfredo Grimaldos en autor no aparece ningún libro, lo que contrasta con otros autores, por ejemplo si se teclea Jiménez Losantos, aparecen siete obras suyas.

Consultado el autor, Alfredo Grimaldos ha señalado que le ha llegado el testimonio de varios amigos que confirman algo extraño en la venta del libro en El Corte Inglés. Concretamente en el HiperCor de Alcorcón, un dependiente les dijo que no lo encontraba a pesar de que hasta hace poco tenía suficiente cantidad, consultado a otro superior declaró que lo “habían retirado por orden de arriba”. Preguntado sobre si lo iban a volver a tener, le dijeron que no “a pesar de que se estaba vendiendo muy bien”.

Algo similar, señala Grimaldos, sucedió en El Corte Inglés de Alicante, el dependiente una vez más dijo que tenían la obra, pero no la pudo encontrar, un superior le confirmó que se había retirado por orden de arriba y que ya no se podía pedir.

Por mi parte, he llamado a la sección de El Corte Inglés de Valencia en el Centro Comercial Nuevo Centro y han respondido textualmente “no lo tenemos ni lo vamos a tener”.

Nos hemos dirigido también a la tienda de libros de El Corte Inglés de la calle Preciados, en Madrid, la respuesta es que no lo tienen, que “está agotado” y no se puede pedir “porque la editorial también lo tiene agotado”. Consultada la editorial Foca, afirman que en absoluto está agotado, es un libro que acaba de salir, incluso han expresado su extrañeza porque El Corte Inglés está comenzando a devolverles algunos ejemplares y tampoco ha liquidado como vendidos el pedido que se les distribuyó.

Por otro lado, no es habitual comenzar la devolución libros con esa rapidez, a las pocas semanas de haber recibido el libro de la distribuidora. Ni siquiera se ha presentado la obra al público, tan sólo se hizo hace unos días una presentación a la prensa. En próximas fechas se presentará en Madrid y en Valencia.

Preguntado Alfredo Grimaldos por su opinión al respecto, afirma: “yo no puedo decir con plena seguridad que se haya retirado el libro de El Corte Inglés pero sería muy grave que por influencia de la dirección del Partido Popular pudiese pasar eso, sería un acto de gansterismo absoluto”.

La historia de El Corte Inglés en lo referente a persecuciones y secuestros de libros no es nueva, ya en 1992 logró que desapareciera del mercado la obra “Biografía de El Corte Inglés”, de Javier Cuertas, donde se desvelaba la cara oculta de estos grandes almacenes.

 

Enero de 2008