“Gran Coral Riviera Maya” es un proyecto inmobiliario de más de 225 hectáreas desarrollado en Playa del Carmen, en la Riviera Maya, e impulsado por el Grupo Gran Coral (GGC), una sociedad entre Bancaja y el Banco de Valencia. Con una inversión aproximada a los 3.000 millones de dólares es la mayor iniciativa de estas características en Quintana Roo. Según explicó el director general del grupo, Jordi Mercadé, en un comunicado a primeros de enero de 2008, “en este desarrollo turístico se planean construir seis mil 500 viviendas, además de dos hoteles boutique, un club de playa, un centro comercial y una alberca de 180 metros de largo y un campo de golf”.
En los últimos días han aparecido en medios de comunicación mexicanos fuertes críticas por los impactos medioambientales que está generando la construcción del proyecto, como la destrucción de manglar y selva o la construcción encima de las dunas de la playa y la consecuente erosión de la misma. Igualmente los medios se han hecho eco de algunas de las dificultades del Grupo con la legislación ambiental del país.
En definitiva, un ejemplo más de la actitud depredadora con la que la inversión española se ha afianzado en Quintana Roo.
Noticaribe. 8 de enero de 2008.
Bajo el amparo que da una millonaria inversión en dólares y aprovechando la ausencia total de autoridades municipales, estatales o federales, desarrolladores españoles continúan afectando severamente las playas de la Riviera Maya por su desmedida forma de construir nuevos proyectos turísticos, sin tomar en cuenta las dunas, la selva, el mangle o cualquier otro ecosistema que se interponga a su paso.
El más reciente ejemplo de esto es el “Mareazul”, un complejo de 300 condominios de lujo que se edifica con una inversión de 80 millones de dólares en la primera etapa del macro proyecto bautizado como Grand Coral y que es impulsado por un grupo de inversionistas homónimo, creado a partir de una sociedad entre Bancaja y el Banco de Valencia que forman parte de uno de los primeros cinco grupos financieros españoles.
El proyecto Grand Coral se ubica en un terreno de 232 hectáreas en la parte norte de Playa del Carmen que cuando esté terminado representará una inversión superior a los mil millones de dólares. Según el Plan Maestro, allí planean construir diferentes proyectos de vivienda residencial, dos hoteles boutique, un club de playa, un centro comercial y una alberca de 180 metros de largo y un campo de golf diseñado por Nick Price, proyecto específico que actualmente se encuentra sometido a una revisión especial por parte de la Semarnat.
De los hoteles boutiques, uno será de 170 habitaciones y otro de 40 cuartos, pero tendrán en común el gran lujo de sus acabados. Como parte de la primera fase del proyecto, fue que se empezó a construir el complejo Mareazul Luxury Condominiums en un predio costero donde los desarrolladores talaron hasta el último metro cuadrado de selva y mangle para levantar las alas del moderno edificio que actualmente sigue en obra negra pero que deberá estar terminado para el otoño del 2008, auque hay que decir que lo hicieron con el aval de la propia Semarnat que apenas el año pasado, en enero del 2007, les autorizó su correspondiente Manifestación de Impacto Ambiental. Sin embargo, los inversionistas también construyeron un edificio más pequeño, tipo chalet destinado para servir como oficinas o para ser la cabeza del futuro club de playa que daría servicio a los condóminos, con el único inconveniente que se levantó literalmente sobre la playa y lo que alguna vez fue la duna, apenas respetando los 20 metros de zona federal marítimo terrestre.
Desde allí se tiene una envidiable vista del mar y del propio complejo en construcción, cuyas columnas se sembraron apenas unos metros atrás. Este edificio construido sobre la playa, no obstante, se encuentra hoy amenazado porque la erosión provocada por los últimos “nortes” ha desaparecido por completo la zona federal marítima terrestre y el oleaje ha empezado a golpear los cimientos de la estructura.
Durante un recorrido por el lugar, se constató que el oleaje ha provocado estragos en la playa de 200 metros que abarca el complejo Mareazul, ya que incluso el mar derribó recientemente una estructura de concreto que se levantó frente al edificio, al grado que varios bloques de cemento aún permanecen en el lugar. El edificio principal no ha sido más afectado porque está siendo protegido por costales de arena. Pero para solucionar un problema que nunca debió existir si no se permitiera construir sobre la playa y la duna, los desarrolladores no han dudado en meter maquinaria pesada a la zona de playas y realizar acarreos irregulares de arena para tratar de frenar la erosión natural provocada por el mal tiempo.
Con vigilancia privada, varios trabajadores realizaban este día labores de acarreo de arena en carretilla o en sacos, mientras que el oleaje rompía a escasos metros de la estructura principal que hoy se encuentra totalmente dentro de la zona federal marítimo terrestre.
El proyecto Mareazul se encuentra a unos 400 metros al norte de la playa conocida como Punta Esmeralda, y es casi contiguo en la parte sur con un complejo hotelero construido con anterioridad, el Royal Haciendas, el cual también invadió la zona de dunas y se edificó en un predio que fue totalmente talado para dar paso a varias moles de concreto, aunque este proyecto no forma parte del Grand Coral.
En el pasado, Bancaja fue uno de los principales grupos ibéricos que financió las inversiones de grandes cadenas españolas en la Riviera Maya, pero luego de explorar el mercado empezaron a desarrollar sus propios productos inmobiliarios y turísticos.
El Grupo Grand Coral es el responsable de la construcción del “Esmerald Residencial Tower and Spa”, una torre de 20 pisos con 106 condominios de lujo situada en la zona hotelera de Cancún, así como del proyecto Residencias Miramar, un desarrollo de 200 unidades residenciales situado en el antiguo hotel Misión Miramar, también la zona hotelera de Cancún, aunque este último fue recientemente rechazado por la Semarnat.
Noticaribe. 9 de enero de 2008.
Grupo Grand Coral, una sociedad entre Bancaja y el Banco de Valencia que forman uno de los primeros cinco grupos financieros españoles que durante años respaldó los planes de varias cadenas españolas, decidió hace no más de tres años detonar en el Caribe mexicano sus propias inversiones con grandes y llamativos proyectos que rápidamente les abrieron todas las puertas y que, dado su prestigio y peso específico, les valió una gran tolerancia de las autoridades para obtener permisos y construir rápidamente sin demasiados problemas.
Sin embargo, recientemente han empezado a tener problemas para sacar adelante sus proyectos, sobre todo a raíz de la entrada en vigor de las reformas a la Ley General de Vida Silvestre y han sido objeto de críticas por sobredensificar la Zona Hotelera de Cancún, con el “Esmerald Residencial Tower and Spa”, una torre de 20 pisos con 106 condominios de lujo, o depredar la selva y las playas de la Riviera Maya, como se ha evidenciado con la construcción del proyecto de condominios “Mareazul”, dentro del complejo Grand Coral, al norte de Playa del Carmen.
Sin embargo, su mayor proyecto en el Caribe mexicano es precisamente el Grand Coral, donde planean invertir hasta dos mil 500 millones de dólares, y donde a pesar de estar aprobado en lo general están necesitando de la autorización específica para otros proyectos claves como el campo de golf que está diseñado por Nick Price. Es precisamente aquí, donde se está construyendo el complejo de 300 condominios bautizado como “Mareazul”, donde empezaron a tener problemas, ya que en octubre del 2007 la Semarnat decidió que los estudios presentados para construir el campo de golf presentaban fuertes inconsistencias, por lo que el proceso de evaluación fue detenido hasta que los inversionistas no solventen todas las dudas de la dependencia federal.
Y es que al presentar su Manifestación de Impacto Ambiental, los desarrolladores minimizaron y no explicaron con precisión el impacto que tendrá el proyecto sobre el manglar, además de que omitieron la existencia de un mayor número de especies protegidas de plantas y animales, según un documento oficial en poder de este medio.
En el terreno de 302 hectáreas donde se planea desarrollar este proyecto, ubicado al norte de Playa del Carmen, existen amplias zonas de manglar, en una buena parte ya impactados en su totalidad por la construcción de un primer hotel, el Royal Haciendas, un hotel de la cadena Royal Resorts, que fue autorizado con anterioridad, así como por la obra bastante avanzada del complejo “Mareazul”.
Y para rematar la mala racha, el Grupo Gran Coral, apenas en diciembre del 2007, recibió la mala noticia de que la Semarnat les negó los permisos ambientales para “Residencial Miramar”, un proyecto de condominios que pretendían realizar a través de a la empresa Proyectos y Desarrollos Hispanomexicanos. El proyecto pretendía construir en el lote que durante muchos años ocupó el hoy abandonado Hotel Miramar Misión Cancún, dos torres de condominios con un total de 183 condominios de lujo, lo que avivó la polémica sobre la sobredensificación y reconversión de la zona hotelera de Cancún.
Enero de 2008