Los procesos de desarrollo impulsados en el Golfo de California, con un especial protagonismo del sector turístico, están provocando transformaciones fundamentales para la vida de los pueblos que habitan aquella zona. En este artículo, el antropólogo mexicano Gabriel Hernández García, del Centro de Investigación y Capacitación Rural A.C., describe las agresiones que está sufriendo el pueblo Comca ‘ac y las contradicciones en las que se ve sumido su futuro. Una versión algo reducida de este artículo fue publicada en Ojarasca (número 126, octubre de 2007), suplemento mensual del periódico mexicano La Jornada.
Por M. Gabriel Hernández García, Centro de Investigación y Capacitación Rural A.C.
La historia de exterminio del pueblo Comca´ac es una de las más dolorosas y sagrientas de la historia reciente del noroeste mexicano. Historia de despojos, reducciones poblacionales y defensa del territorio sagrado, fundamento de la vida comunitaria.
Algunas familias actuales de Punta Chueca y Desemboque, las dos comunidades de la “nación Comca´ac”, en la costa central de Sonora, son descendientes de las bandas nómadas que habitaron ancestralmente las islas Tiburón (Taheojc) y San Esteban (Xatoj Hax o Coftecol). La tradición oral señala que ambas islas, así como sus bahías, esteros, cuevas y montañas, fueron zonas de refugio que posibilitaron su sobrevivencia durante la “guerra hecha por el gobierno al pueblo seri”.
Pero la historia de agravios y despojos no ha concluido. Actualmente, el pueblo Comca´ac, así como su estructura de gobierno y defensa (Consejo de Ancianos, Gobernador Tradicional y Guardia Tradicional), se mantienen con sigilo y alerta frente a los nuevos “megaproyectos de desarrollo” que operan agencias de gobierno estatales y federales, así como empresas multinacionales en la región del desierto costero sonorense y el Golfo de California o Mar de Cortés.
En febrero de 2001, organismos empresariales, el gobierno federal y los gobiernos de los estados que comparten las aguas de dicho golfo (Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y Nayarit), acordaron el inicio del megaproyecto de desarrollo turístico Escalera Náutica del Mar de Cortés, coordinado por FONATUR. Con el objetivo de convertir a la zona en un polo regional de atracción turística, se están construyendo en distintas comunidades pesqueras y puertos, 27 Escalas Náuticas, Regiones Turísticas Integrales, infraestructura que facilite la conectividad terrestre-marítima, así como carreteras y caminos costeros que avasallan los recursos naturales y parten en pedazos ejidos y comunidades. Simultáneamente, otros proyectos direccionados por intereses con rostro multinacional, ganan día a día espacios en estos áridos y remotos territorios.
La empresas estadounidenses El Paso Energy y DKRW Energy con sede en Houston Texas, a través de su filial en Sonora, Pacific LNG son las responsables de la iniciativa de instalar en Puerto Libertad, en las cercanías de Desemboque, la Terminal de la Regasificadora Sonora Pacific, una planta para descongelar gas licuado, mismo que será transportado a temperaturas bajo cero a través de las aguas del Golfo de California. Un 90% de este combustible será comercializado en Arizona, Texas y California y el resto en Sonora, principalmente con la Comisión Federal de Electricidad, Porcelanit, Ford y parques industriales de la región. La extensión del complejo industrial será de 54 hectáreas tierra adentro en medio del desierto costero, quedando encerrado el poblado de Puerto Libertad entre dos zonas de industria pesada, pues en años pasados se impuso la construcción de una Termoeléctrica. La terminal tendrá una capacidad de 1,300 millones de pies cúbicos. Articuladamente se instalará una red de gasoductos que llegará hasta Nogales para conectarse con el sistema de El Paso Pipeline, al este de Tucson. Las empresas inversionistas aseguran que la utilización del gas natural en Sonora, permitirá sustituir el combustóleo que utilizan las plantas de generación de energía eléctrica más importantes de la entidad, en Guaymas y Puerto Libertad.
Algunos actores sociales de la región han manifestado un oposición crítica frente a este tipo de proyectos, en particular la organización no gubernamental Red Fronteriza Salud y Ambiente (RFSA), quien señala que “el análisis de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentada por GNL de Sonora descubre varias inconsistencias y faltantes de información que permitirían a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales negar la autorización para la construcción del proyecto”. Incluso, el documento justificativo que conoce la SEMARNAT advierte las posibilidades de incendio y explosión, lo cual evidencia que grupos nacionales y trasnacionales de poder ejercen presión para imponer a toda costa esta amenaza para los pueblos costeros del Golfo de California. Asimismo, se reconoce el hecho de un eventual choque con mamíferos marinos como ballenas y la afectación a los ecosistemas en que se alimentan y refugian aves migratorias y otras especies de flora y fauna marina y del desierto. La empresa reconoce incluso que generará apenas 50 empleos permanentes y 900 temporales y se acepta que el proyecto podría generar más de una tonelada diaria de basura y altos volúmenes de ruido. Además, el aumento en la población de Libertad implicaría un alza en la demanda de agua potable, líquido que escasea en esta región desértica. Señala la RFSA: “La Terminal de GNL Sonora en Puerto Libertad no ofrecerá empleos permanentes, generará un problema social de inmigración acelerada y agudizará la crisis de los servicios públicos del municipio de Pitiquito, poniendo en peligro de incendio y explosión a la población, no utilizará los servicios de constructoras o proveedores locales sino en una mínima proporción ni generará una derrama económica en el Estado”.
Al respecto, la sociedad liberteña está dividida: de un lado los ejidatarios que identifican este proyecto como una oportunidad para vender tierras a los inversionistas. Del otro, los pescadores ribereños que se oponen pues consideran que es un riesgo latente para la fauna marina un eventual derrame del líquido en las aguas del golfo. En contraste, la comunidad Comca ´ac mantiene una posición cautelosa y expectante, pero firme al rechazar con antelación cualquier acción que amenace su territorio histórico y sagrado, en nombre del progreso y el desarrollo. En primer lugar, en Punta Chueca y sobre todo en Desemboque, se sabe que las rutas marítimas y terrestres que se trazarán para trasladar el gas, puede afectar su territorio ejidal, cercano a Puerto Libertad. Asevera un habitante de esta comunidad: “de alguna manera pues nos va a perjudicar a nosotros también porque estamos cerca y las corrientes se conectan; pero lo que estamos pensando es que no nos va a beneficiar la gasificadora, al contrario, nos va a afectar y hay un territorio, un pedazo de terreno que tenemos cerca de donde va a pasar la carretera costera, ya nos han dado mapas donde se va a ubicar por donde va a pasar el gas”. El territorio en riesgo se encuentra dentro del Ejido Comca´ac.
Además, existe la plena conciencia en el pueblo seri de que la ruta que seguirán los barcos desde algún punto del pacifico hasta Puerto Libertad, pone en riesgo espacios marinos e insulares simbólicamente importantes por su carácter sagrado. Existe el temor de que la ruta de navegación pase en medio de Isla Tiburón e Isla San Esteban, pues aseguran que los voceros de El Paso Energy y DKRW Energy, cuyos dueños eran ejecutivos de Enron y uno de ellos ex-secretario de las fuerzas armadas de Norteamérica, han mostrado en diferentes cartografías los trazos que marcan esa ruta. Esto último revela el riesgo en que se pone una corriente marina considerada sagrada por el pueblo comca´ac, sobre todo por los descendientes de las bandas de San Esteban. La palabra de los ancianos dice que hay una corriente allí que el pueblo Comca ác respeta mucho, pues hay una historia que indica “cómo se deben hacer las navegaciones hacia San Esteban”. Se cuenta que antes había una víbora muy grande que rodeaba la isla y la protegía. Cuando alguien trataba de pasar a la isla, la víbora lo mataba por que es sagrada y no estaba permitido el acceso a los hombres. En algún momento, “un anciano comca´ac cantó una canción de poder para que la víbora esa se metiera al fondo del mar y que ya no estorbara a los que navegaban y fue para allá para hacer eso y según cuentan que el señor este hizo que la víbora se metiera al fondo del mar y esa es la que se convirtió en corriente”. Actualmente, los seris que tratan de llegar a la isla deben de cantar seis canciones, realizando ciertas prácticas rituales, pues al acercarse a la orilla “hay una corriente muy fuerte que le llamamos Ixot acoj que es la corriente más fuerte, hay varias corrientitas así y al final está la corriente más grande y según nuestros ancestros dicen que esa es la víbora, que impedía que los navegadores pasaran a la isla a recoger frutas o agave, porque hay mucho agave allá. Por eso nos agitamos, estamos en contra de que pasen por nuestro territorio los barcos”.
Por lo pronto, el pueblo comca´ac exige a sus autoridades y representantes convertirse en los guardianes del territorio y del saber tradicional que lo ha conservado, pues la construcción de la resistencia colectiva ya ha empezado y las amenazas de despojo perpetradas por el capital, empiezan a ser el tema de la vida cotidiana.
Diciembre de 2007