Este año 2007 la Organización Mundial del Turismo (OMT) ha dedicado el Día Mundial del Turismo, 27 de septiembre, a las mujeres. Con el lema “El turismo abre las puertas al turismo” Francesco Frangialli, secretario general de la OMT ha publicitado una vez más las supuesta bondades del turismo, esta vez en relación a las oportunidades que abre para las mujeres este sector.
La Regional Latinoamericana de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines (Rel-UITA), respondió con dos artículos claramente críticos a los cantos de sirena propuestos por la OMT, uno sobre la situación que viven las trabajadoras en el sector turístico a nivel mundial, y el otro sobre las condiciones de empleo generado por el turismo en un país como Nicaragua.
Adjuntamos primero el mensaje institucional de la OMT y después los dos artículos de la REL-UITA.
Por Francesco Frangialli, Secretario General de la OMT
«El turismo abre puertas a las mujeres» – el lema del Día Mundial del Turismo de las Naciones Unidas el 27 de septiembre apunta a una cuestión de importancia fundamental para nuestro futuro. El turismo es un sector de la economía que no sólo da empleo a un número considerable de mujeres, sino que les ofrece además enormes oportunidades de promoción.
Este año, el país anfitrión de ese Día será Sri Lanka, Miembro activo de la OMT desde hace 30 años, en cuyo patrimonio cultural muy vivo las mujeres han desempeñado un papel destacado. Para la celebración de este año, la OMT ha lanzado una campaña y un concurso de fotografía con el fin de dar a conocer mejor a la opinión pública las grandes oportunidades que nuestro sector abre a las mujeres.
Las mujeres ocupan toda clase de puestos de trabajo, desde artesanas o guías hasta consejeras delegadas y presidentas de consejos de administración, en países y empresas de todos los tamaños del mundo entero. En los últimos años, las mujeres han incrementado su cuota en la población activa hasta ocupar tantos puestos de trabajo como los hombres, y ese aumento ha sido más fuerte en los países pobres y en campos como la artesanía y el desarrollo comunitario, que están estrechamente vinculados con la conservación de la cultura. Unos estudios recientes han demostrado que, en ciertos países de África, hay mujeres que ocupan cargos de directoras de hoteles, presidentas de juntas de turismo, directoras de compañías aéreas, gerentes de áreas protegidas, secretarias jurídicas e incluso ministras de turismo.
La evolución del papel de las mujeres no sólo trae equilibrio a la sociedad, sino que refuerza las economías y las estructuras sociales. Los retos pendientes giran ahora en torno a cuestiones como lograr la igualdad de ingresos, mejorar la calidad del empleo, crear condiciones satisfactorias en el lugar de trabajo y despejar las cortapisas invisibles que impiden su acceso a puestos de responsabilidad, asuntos que, por lo general, están relacionados con el tercer objetivo de desarrollo del Milenio y con la igualdad entre los sexos.
Hay datos que son inapelables:
De los 1.300 millones de personas que viven en la pobreza en todo el mundo, el 70 por ciento son mujeres.
Las mujeres realizan cerca del 66 por ciento del trabajo del mundo, a cambio de menos del 5 por cientos de sus ingresos.
Las sociedades donde hay más igualdad entre los sexos tienen muchas más posibilidades de alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio en 2015.
En ese contexto, una de las características más importantes del turismo es su gran capacidad de crear empleo para las mujeres y para los jóvenes, en particular en las comunidades de los países pobres.
Representa un activo fundamental en la guerra contra la pobreza.
Me alegro por anticipado de poder celebrar el Día Mundial del Turismo con ustedes.
Por Norberto Latorre, Rel-UITA. 27 de septiembre de 2007.
Hoy se celebra la vigésima octava edición del Día Mundial del Turismo de las Naciones Unidas, cuya finalidad principal es llamar la atención del público sobre ciertos aspectos del sector. Para las organizaciones sindicales, es importante aprovechar esta jornada para poner en evidencia las preocupaciones específicas de los trabajadores y, especialmente, de las trabajadoras.
Este año, el lema elegido para este día es “El Turismo, una puerta abierta para las mujeres”, por lo que es oportuno analizar los puntos focales de la problemática que enfrentan las trabajadoras de nuestro sector.
Es bien sabido que en la mayoría de los países del mundo, el porcentaje de mujeres que trabajan en hoteles, restaurantes, cafés, bares, establecimientos nocturnos, parques de diversiones, establecimientos de juegos, agencias de viajes, organizadores de turismo y otras actividades vinculadas al turismo, es un 50 por ciento más elevado que en otras actividades.
Con bastante frecuencia, el material publicitario destinado a promover el turismo usa la imagen de la mujer, y los empleadores del turismo explotan su fuerza de trabajo.
En algunos restaurantes, el criterio de reclutamiento depende más de la apariencia física que de las calificaciones profesionales y competencias, y en ciertos casos se establecen exigencias en materia de vestimenta cuyo declarado objetivo es atraer al consumidor masculino.
La mujer generalmente ocupa los empleos menos calificados. Si bien las mujeres que trabajan en este sector son numerosas, pocas son las que figuran en niveles de jerarquía, y por ende son las primeras víctimas de las políticas de racionalización implementadas por los empleadores. Asimismo, todos los estudios concuerdan en que, como promedio, la remuneración de una mujer sigue siendo un 20 por ciento menor que la de un hombre para el mismo trabajo.
En muchas ocasiones las trabajadoras de hoteles y restaurantes son obligadas a trabajar en horarios incómodos, a veces elásticos, con días de descanso que no son los mismos del resto de la población. Bajo estas condiciones, conciliar la vida profesional con la familiar y aún la social es un desafío cotidiano, especialmente si las responsabilidades como padres no son compartidas y la mujer además de ejercer un trabajo asalariado, debe también asumir las responsabilidades de la educación de los hijos y del trabajo doméstico.
Las mujeres tienen menos acceso a la capacitación profesional. En muchos casos esta formación debería estar orientada para prepararlas a ocupar puestos de responsabilidad o, simplemente, para mejorar sus competencias ocupacionales.
El acoso sexual en los lugares de trabajo es un riesgo del cual las mujeres son las principales víctimas, especialmente si son jóvenes, si ocupan puestos poco calificados y si están en contacto con los clientes. El temor a “crear problemas” y las eventuales consecuencias que ello puede tener sobre el empleo, hace que a veces no sea sencillo denunciar situaciones de acoso sexual.
En la actualidad, los sindicatos cuentan a nivel internacional con ciertos instrumentos que tienen como objetivo responder a la problemática de género en el sector de hoteles, restaurantes y turismo:
Convenio 100 de la OIT: sobre igualdad de remuneración.
Convenio 111 de la OIT : sobre la discriminación (empleo y ocupación).
Convenio 156 de la OIT: sobre los trabajadores con responsabilidades familiares.
Convenio 171 de la OIT: sobre el trabajo nocturno.
Convenio 183 de la OIT: sobre la protección de la maternidad.
Convenio 172 de la OIT: sobre condiciones de trabajo en hoteles, restaurantes y establecimientos similares.
Asimismo, en la elaboración de legislaciones nacionales y negociaciones colectivas, se promueve la utilización de las directivas que figuran en la recomendación 179 de la OIT y de las conclusiones de la Reunión Tripartita sobre la Revalorización de los Recursos Humanos, el Empleo y la Globalización (2 al 6 de abril de 2001).
En este día muchas organizaciones sindicales a nivel mundial estarán sensibilizando sobre las oportunidades que genera el turismo, pero también sobre las actuales condiciones de trabajo penosas, mal remuneradas, cargadas de estrés y asedio moral que padecen miles de mujeres trabajadoras en todo el mundo.
Por Gerardo Iglesias y Marcial Cabrera, Rel-UITA. 2 de octubre de 2007.
Para muchos países el turismo es la principal fuente de ingresos. En América Latina, a caballo de los Tratados de Libre Comercio (TLC), varios países apuestan fuertemente a reconvertir sectores tradicionales de su economía y transformarse -casi exclusivamente- en receptores de turistas. Si bien el turismo se ha transformado globalmente en el sector más dinámico en términos de crecimiento, su distribución es vergonzosamente desigual. Además de la alta concentración en un reducido grupo de compañías transnacionales, el dogma neoliberal que las promueve va reduciendo sistemáticamente los beneficios sociales para la población local.
En Nicaragua el turismo también está en franco crecimiento y hay múltiples planes de promoción. Esta situación, sumada al descalabro que padece la agricultura como generadora de empleo, hace que el turismo se ubique entre los primeros lugares en la demanda de trabajo.
¿Empleos decentes o empleos decadentes?
Según datos del Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR), entre 2001 y 2005 la tasa de crecimiento del turismo se situó en un 11 por ciento. En 2001 llegaron a Nicaragua 482.869 turistas que pernoctaron en el país y 712.444 en 2005. Los ingresos de divisas ascendieron a 109 millones de dólares en 2001 y a 183,5 millones en 2005, lo que representó un crecimiento 59,4 por ciento.
En materia de calidad del empleo, Nicaragua no escapa a las modalidades globales que evidencia el turismo. Para la mayoría de los trabajadores y trabajadoras sus números están en rojo. Mientras los precios de las habitaciones y alimentos se enmarcan en estándares internacionales, los salarios son ostensiblemente deficitarios a la hora de enfrentar el problema de la pobreza y la desigualdad social en este país centroamericano. Como sucede a nivel mundial, los sueldos en la restauración y la hotelería se caracterizan por ser de los más bajos en el país.
En Nicaragua la mayoría de los establecimientos paga el salario mínimo atribuido al sector que es de 1.952 córdobas al mes (105 dólares). Para que el lector tenga una idea del poder adquisitivo de esa cantidad se la puede contrastar con la canasta básica que es de 6.500 córdobas (349 dólares). Si a ello le sumamos la precarización laboral y las pésimas condiciones de trabajo, el turismo para los trabajadores en Nicaragua está muy lejos de encuadrarse dentro de un esquema de “Trabajo digno con un salario decente”.
Precarización contractual
Un alto porcentaje de los trabajadores y trabajadoras de la hotelería es reclutado por empresas tercerizadas, al margen de toda protección legal. Pero el sector también utiliza otra modalidad: las pasantías. Muchos institutos y universidades privadas tienen acuerdos con las cadenas hoteleras para que sus estudiantes realicen jornadas prácticas. De esta manera, los jóvenes pasantes están remplazando a los trabajadores, y la empresa no paga ninguna remuneración o salario por ese servicio.
Ese estudiante se convierte en un trabajador o trabajadora del hotel sin salario, sin prestaciones de ley, sin seguro social, no se le pagan horas extras, ni días feriados, es decir, lo convierten en un esclavo en peores condiciones que en la era del esclavismo o peor que el trabajador en negro (sin registro), como sucede en la Argentina. El hotel sólo asume la alimentación y, en algunos casos, el transporte de esos estudiantes-esclavos.
Ha llegado a tanto el descaro de los hoteleros que mantienen muchos puestos de trabajo vacantes por siempre y así tenerlos disponibles exclusivamente para los estudiantes de Administración Turística y Hotelera. Las áreas que mas ocupan los estudiantes son recepción, bell boy, meseros, cocina, telefonista y lavandería.
Los sindicatos y las libertades sindicales
En Nicaragua con el objetivo de promover el turismo, se ha legislado para favorecer la inversión. Ejemplos de ello son la Ley de Inversiones Extranjerasy la Ley de Incentivos para la Industria Turística. En ambas leyes se establecen todas las condiciones favorables y garantías para los inversionistas de la actividad turística. Lo que no se establece por ningún lado es que estos inversionistas deben respetar los derechos laborales, la libertad sindical y los derechos humanos de los trabajadores. Los trabajadores están totalmente desprotegidos, y eso se explica porque de los 99 establecimientos turísticos censados en Managua en 2005, solo dos cuentan con un sindicato.
El pasado 27 de septiembre se conmemoró el Día Mundial del Turismo. Un escenario para que muchos gobiernos y empresas transnacionales hablen de su responsabilidad social, de las bondades y oportunidades que este sector genera. Para las trabajadoras y los trabajadores, sin embargo, no hubo nada que festejar.
Octubre de 2007