Como ya hemos explicado en anteriores espacios, el desarrollo urbanístico de la ciudad de Barcelona, que ha caracterizado el denominado “Modelo Barcelona”, ha beneficiado la conversión de esta ciudad en un aparador turístico. Barcelona es la primera ciudad europea no capital de estado en recepción de viajeros/as. Los sectores económicos que giran alrdedor del turismo, y especialmente el hotelero, parece haber sido el más beneficiado.
Y no sólo se ha beneficiado por la fácil concesión de permisos para la construcción de hoteles o la reconversión de edificios que antes tenían otros usos (el “Pla d’Hotels” de 1989 abrió las puertas a la construcción de hoteles en espacios dedicados a equipamientos públicos), sino también porque, llegado el caso, el ayuntamiento no ha tenido problema para hacer la “vista gorda” o “negociar contrapartidas” frente a flagantes incumplimientos de las normativa municipal por parte de establecimientos hoteleros.
A continuación, algunos artículos publicados en medios catalanes sobre este tema. El primero, muy reciente, sobre la permisividad municipal al sector hotelero. El segundo, bastante antiguo, sobre el “boom” hotelero que padeció la ciudad poco antes del macro-evento “Forum de las Culturas 2004”. Finalmente, reproducimos el manifiesto del III Fórum Veïnal Barcelonès organizado por la Federació d’Associacions de Veïns i Veïnes de Barcelona - FAVB, en defensa de una política equilibrada de equipamientos sociales, que quedó desdibujada, entre otras cosas, por el el Pla d’Hotels del ayuntamiento.
Blanca Cia. Diario El País 08/07/2007
¿Cómo y por qué se sigue construyendo un edificio como la Sagrada Familia sin licencia ni control municipal? ¿Cuándo se ha derribado en Barcelona algún edificio con más pisos o volumetría de la autorizada? A la primera pregunta nadie responde. A la segunda, sí: las cuatro plantas del llamado edificio novísimo del Ayuntamiento hace siete años. La torre se alzó en medio de Ciutat Vella con sus 12 plantas a finales de la década de los sesenta para agrupar dependencias municipales. Ya avanzada la democracia, el Consistorio decidió decapitarla y derribó los últimos cuatro pisos para que no fuera tan disonante con el conjunto de la Barcelona antigua.
Más allá de este caso, responsables del urbanismo municipal no recuerdan derribos de otros edificios singulares de la ciudad. No es frecuente que los tribunales contenciosos declaren irregulares edificios enteros o parte de ellos. Cuando esas sentencias ordenan derribos raramente se ejecutan. De hecho, casi nadie pide la ejecución de esos fallos porque lo que se persigue, de verdad, es una indemnización.
Los derribos sólo se realizan cuando hay peligro o cuando suponen una agresión al medio ambiente. Y tampoco siempre. Algo parecido ocurre cuando se inicia una construcción sin licencia. Los técnicos municipales la pueden parar hasta que se subsanen los problemas y se ajuste a la normativa. No obstante, siempre hay excepciones, como la Sagrada Familia, que avanza con silencio administrativo.
Tampoco hubo derribos tras la época del desarrollismo. Por ejemplo, en la década de los setenta, cuando una ordenanza de la última etapa del alcalde José María de Porcioles posibilitó edificar torres de altura para destinarlas a hoteles y luego fue declarada ilegal. Éstos son algunos ejemplos de la regularización de edificios singulares declarados judicialmente ilegales o de modificaciones urbanísticas para hacer posibles excepciones.
Hotel Melià-Sarrià. Nada menos que 60 millones de las antiguas pesetas fue la indemnización que se pagó al Ayuntamiento de Barcelona a cambio de perdonar el derribo de 4.428 metros cuadrados que excedieron en su construcción. El hotel se alzó a principios de los setenta y fue construido por la entonces Empresa Nacional de Turismo (Entursa), dependiente del Instituto Nacional de Industria (INI). Fue llevado a los tribunales y en 1973 la Audiencia de Barcelona ordenó el derribo de la seis últimas plantas. La sentencia fue ratificada dos años después por el Tribunal Supremo. Este derribo nunca se ejecutó por los altos costes que una operación de ese tipo representaba, según la justificación municipal.
Hotel Hilton de la Diagonal. Hoy Hospital de Barcelona. Fue un caso similar al del Gran Sarrià, pero con final diferente. También se construyó con la ordenanza impugnada de José María de Porcioles. El alcalde franquista, que acariciaba la idea de que Barcelona optara a organizar otra Exposición Universal, decidió conceder más edificabilidad para construir hoteles de lujo. En el caso del Hilton, lo finalmente construido excedía la norma en un 40% y los tribunales ordenaron el derribo de lo sobrante. No se hizo y, tras años de litigios y de parón, también se optó por una indemnización millonaria a la ciudad. En ese caso, además, en 1980 se aprovechó el interés de una entidad hospitalaria para modificar la calificación urbanística de uso hotelero a equipamiento. Así se justificaba su volumetría y altura, y no era necesario derruir.
Caja escénica del Liceo. No es ilegal, pero resulta excesiva cuando se ve la perspectiva de esa parte de Ciutat Vella desde cierta altura. La caja de color entre marrón oscuro y negro se ve con claridad desde buena parte del Poblesec y desde Montjuïc. (La foto que ilustra esta página está tomada desde una de las plantas superiores del edificio del Ayuntamiento en la plaza de Sant Miquel). Sus aproximadamente 10 metros por encima del alineamiento general no se aprecian desde la propia Rambla y apenas desde las calles de Marquès de Barberà y menos todavía desde la calle de Sant Pau porque se construyó de forma retranqueada en el solar que se liberó en el interior de la manzana que ocupa el teatro del Liceo y que también fue ampliada. Cuando las administraciones decidieron reconstruir el teatro después del incendio, en el mismo lugar y atendiendo a las necesidades de espacio y operativas, se expropiaron 16 viviendas y 33 comercios. Para realizar el proyecto se aprobó un plan especial en el que, entre otras cosas, se modificó la calificación urbanística de los solares y todo pasó a ser equipamiento. Aquel plan especial justificó la altura de la caja escénica -que guarda cierta semejanza con el cajón de la central nuclear de Vandellòs- porque sin ese espacio y esa altura no podía funcionar, señalan fuentes de Urbanismo.
Hotel Miramar. Es un caso que todavía está en los tribunales, que tienen que decir la última palabra sobre el sistema de adjudicación y concesión municipal del establecimiento hotelero que empezó a funcionar esta pasada primavera. Con todo, la razón de fondo de las acciones judiciales emprendidas por CiU abundan en el impacto paisajístico que representa para la montaña de Montjuïc la edificación añadida a la antigua fachada del edificio que ocuparon los estudios de TVE y que fue construido con motivo de la Exposición Universal de 1929.
Sebastián Tobarra.Diario El País 27/04/2003
Barcelona vive un boom hotelero desconocido desde los Juegos Olímpicos de 1992. Animados por el tirón turístico de la ciudad, los hoteleros tienen previsto abrir 47 establecimientos en los próximos tres años, el triple que en los años anteriores a los JJ OO. Uno de cada tres nuevos hoteles estará en la zona de Diagonal Mar, la gran área en eclosión urbanística de la ciudad. La fiebre inversora siembra dudas en el sector sobre la viabilidad de tantos hoteles, pero la experiencia reciente desmiente estos temores. Barcelona ha pasado de tener 118 a 215 hoteles en una década, pese a lo cual la ocupación se ha disparado del 71% al 78%.
El área de Diagonal Mar y sus aledaños concentra la ubicación de nada menos que 14 nuevos hoteles, que abrirán en los próximos tres años. Desde 1990 y hasta el pasado mes de marzo ya se han abierto seis hoteles en esta zona, que abarca desde la plaza de las Glòries hasta el río Besòs y que se ha convertido en un paisaje lleno de grúas sin parangón desde antes de los Juegos Olímpicos. Esta zona será el principal escenario del Fòrum de les Cultures 2004, que se celebrará entre mayo y septiembre del año próximo.
Hoteleros de nuevo y viejo cuño están tomando posiciones o las han tomado ya ante este nuevo boom. Son los grupos Husa, propiedad de la familia Gaspart; AC Hoteles, de Antonio Catalán; Hábitat, dirigido por Bruno Figueras; Vincci, del empresario Rufino Calero, fundador de Tryp Hoteles, y las cadenas H10 Hoteles y Silken. El sector calcula que en total se invertirán en Barcelona más de 180 millones de euros hasta 2005.
Dentro de tres años, cuando estos hoteles estén acabados, Barcelona tendrá 6.000 plazas más, que se sumarán a las 36.500 actuales. La apuesta de los empresarios se centra sobre todo en los hoteles de categorías altas. Dos de cada tres hoteles previstos en Barcelona tendrán cuatro o cinco estrellas.Además, se proyectan otros 26 hoteles en ciudades situadas en el área de Barcelona: Sitges, Sant Cugat, Terrassa, Badalona y Rubí, según informa Turismo de Barcelona, el consorcio del Ayuntamiento y de la Cámara de Comercio que se encarga de promover el turismo en la ciudad.
Husa, el grupo que tiene más hoteles en Barcelona y que preside Joan Gaspart, ha inaugurado un hotel en la zona de Diagonal Mar, acaba de adquirir otro en el centro y está ultimando la compra de un tercero, pero no prevé nuevas construcciones. AC Hoteles tiene cuatro hoteles en la ciudad y proyecta otros dos, uno situado en la zona del Fòrum y otro en Sants, cerca de la estación y la Fira.
Otros grupos -Stein y los promotores inmobiliarios Hábitat y Núñez y Navarro- suman otros siete hoteles en proyecto a construir antes de 2005. Por su parte, Hábitat construirá un hotel de lujo en el Barri Gòtic y otro en la zona de Diagonal Mar. Núñez y Navarro, uno de los grupos más activos, proyecta al menos tres hoteles en Barcelona en tres años, todos fuera del área de Diagonal Mar. El más emblemático será el que se ubicará en la antigua sede de Tabacos de Filipinas, en La Rambla. La actividad hotelera de Núñez y Navarro no es nueva, pues ya gestiona cinco hoteles. El Grupo Stein, propiedad del empresario norteamericano David Stein, abrirá dos hoteles de lujo: uno en el antiguo hotel Florida, en la cumbre del Tibidabo, y otro en Montjuïc, en los antiguos estudios de Televisión Española de Miramar.Como ya ocurrió poco antes de los Juegos Olímpicos, algunos hoteleros temen que la nueva oleada de aperturas origine una crisis en el sector. "Habrá un exceso de hoteles en la zona de Diagonal Mar que se acabará pagando", afirma Josep Gaspart, hijo de Joan Gaspart y responsable de expansión del grupo Husa. "Algunos ya lo pasaron mal, incluido nuestro propio grupo, y eso puede volver a ocurrir por el exceso de oferta", remacha. Gaspart cree, en cambio, que los hoteles que se abran en el centro de Barcelona podrán salir adelante. Husa gestiona un centenar de hoteles, 16 de ellos en Barcelona, y está actuando con prudencia, a diferencia de la expansión que desarrolló antes de los Juegos.
"Hubiera sido mejor construir menos hoteles", dice Jordi Clos, presidente del Gremio de Hoteles de Barcelona. Clos, que preside el grupo Derby, afirma que la presión de los nuevos hoteles puede hacer bajar los precios y argumenta que si hay más hoteles y los precios acaban bajando, los empresarios sólo ingresarán más si logran captar más visitantes. Su cálculo es que será necesario que Barcelona reciba 1,3 millones más de visitantes al año para mantener la rentabilidad de los hoteles. Barcelona recibió el año pasado 3,6 millones de turistas, por lo que deberá rozar los 5 millones para que los hoteleros mantengan el actual nivel de ingresos, añade Clos. "No se puede comparar la situación actual con la de 1992 porque el aumento de hoteles es mucho mayor ahora que entonces", señala el presidente de los hoteleros. El sector hotelero de Barcelona registró el año pasado 8,6 millones de pernoctaciones y el Gremio de Hoteles calcula que se necesitará llegar a 12 millones para rentabilizar la avalancha de nuevos hoteles.
No todos, sin embargo, son pesimistas. Antonio Catalán, presidente de AC Hoteles, dice: "Barcelona es la ciudad que me da menos miedo a la hora de invertir". Catalán resalta que "gran parte del mérito del tirón turístico de la ciudad lo tiene Turismo de Barcelona, que preside Joan Gaspart, que ha realizado una labor de promoción extraordinaria".
El presidente de AC Hoteles -un navarro que empezó con un hotel en Pamplona, creó el grupo NH, recaló luego en Barcelona y ahora está afincado en Madrid- tiene 47 hoteles y pretende llegar al centenar en tres años. Catalán descarta, en principio, la bajada de precios que pronostican algunos de sus colegas: "Los hoteleros aprendieron de la crisis de 1993 que la solución no es bajar precios, sino dar buenos servicios".
El espectacular crecimiento turístico de la ciudad coincide con la creación de Turismo de Barcelona, entidad participada por el Ayuntamiento y la Cámara de Comercio, que dispone de un presupuesto anual de 12 millones de euros para promocionar la ciudad en todo el mundo. Pere Duran, director general de la entidad, afirma que la ciudad "ha conseguido mantener casi llena la oferta hotelera después de que ésta, en un proceso sin parangón en Europa, haya crecido más del doble, con la apertura de 100 nuevos hoteles. Y ha sido así", explica, "por varias razones: una oferta comercial entre singular e internacional, el buen clima, los rincones del Barri Gòtic, la apertura al mar, la actividad cultural, la congresual y ferial, los museos, y las playas".
Barcelona, 16 de desembre de 2004
Vivim la Ciutat com l'escenari de grans desigualtats socials, i en aquest escenari la dotació d'equipaments apareix com un element essencial per tal de garantir la qualitat de vida de les persones.
Els equipaments han estat una reivindicació històrica del moviment veïnal de Barcelona, però al mateix temps han estat una de les assignatures pendents d'un Ajuntament que en aquests terreny, després de 25 anys, encara no ha fet els deures al conjunt de la Ciutat.
El propi concepte d'equipament ha quedat desvirtuat per dos grans actuacions municipals: el Pla d'Hotels de 1989, que permetia construir hotels en terrenys dedicats a equipaments, i el 10HJ, que dedicava sòl d'equipaments a habitatge protegit per a joves. Nosaltres seguim reivindicant que un equipament és un espai d'ús col·lectiu que proveeix d'un servei a la ciutadania i també reivindiquem la necessitat de dotar-nos de serveis que no estan circumscrits a un equipament com pot ser, per exemple, l'assistència domiciliària i els educadors i educadores de carrer.
L'actual dèficit d'equipaments incrementa les desigualtats socials en la mida que les persones que gaudeixen d'un poder adquisitiu més alt poden accedir als equipaments i serveis privats mentre un ampli sector de població queda fora de l'accés. Aquest és el cas de les residències geriàtriques i de les escoles bressol. I tots sabem el greu impacte que la cura a persones amb dependència té sobre la vida dels qui les envolten, en especial de les dones.
Ara l'Ajuntament ha assumit finalment, una vella reivindicació veïnal, el Pla d'Equipaments de Barcelona, un pla que cada cop esdevé més necessari atès que s'ha anat produint una venda massiva de sòl públic sense haver fet prèviament cap reserva per a equipaments. Fins i tot les grans operacions d'habitatge projectades deixen els equipaments en un segon terme com si es tractés de la torna i no d'elements claus en l'articulació de la convivència als barris i en el manteniment i millora de la qualitat de vida de la ciutadania. Podríem posar un seguit d'exemples: Vila Olímpica, el 22@, el Pla d'Equipaments de Poblenou, que no s'ha dut encara a terme...
Per tot això les associacions i entitats sotasignants demanem que:
El Punt de partida del Pla d'equipaments ha de ser l'elaboració d'un mapa d'allò que existeix i l'actualització consensuada del que és i el que no és un equipament
El Pla d'Equipaments s'ha d'elaborar amb la participació activa i real de les persones que vivim a la Ciutat. Cal que aquesta participació es dugui a terme en totes les fases del procés encetat: en la fase de diagnòstic de necessitats, en el debat sobre les ràtios, en el disseny i la implementació del Pla d'Equipaments
El marc necessari i imprescindible del Pla d'Equipaments és una Llei de Serveis Socials que contempli els drets socials com a drets de la persona al mateix nivell que la sanitat o l'educació, de tal manera que hi hagi garanties que aquest drets seran respectats i no dependran de l'arbitrarietat dels tècnics
Els Equipaments han de contemplar criteris de sostenibilitat i d'equilibri territorial
Els barris han de ser solidaris en l'assumpció d'aquells equipaments que són necessaris, tot i que puguin ser considerats molestos. No obstant, s'ha de tenir en compte no sobrecarregar determinades zones de la Ciutat amb un sol tipus d'equipaments. Els barris afectats no haurien de tenir dèficit d'equipaments i els equipaments molestos haurien de minimitzar al màxim el seu impacte tant en la tecnologia i l'emplaçament, com en el seu funcionament
Els equipaments han de constituir espais d'inclusió i no generar desigualtats. Cal evitar espais segregats i circuits paral·lels per a determinats col·lectius que generin segregació i estigma
En l'elaboració del Pla d'equipaments s'ha de tenir present una perspectiva de gènere que contempli no només les tasques de tipus productiu a la ciutat sinó també les necessitats derivades de la cura a les persones i la realitat actual, que posa aquestes cures sota la responsabilitat pràcticament exclusiva de les dones. Calen, doncs, equipaments que tinguin presents criteris de proximitat i de flexibilitat horària que en facilitin l'accés
Cal prioritzar els criteris d'estalvi i d'eficiència, fonamentalment en clau energètica, en la planificació d'equipaments. És necessari que siguin propers a les persones per tal d'evitar grans desplaçaments
Els equipaments han de tenir unes característiques que garanteixin el seu caràcter públic, sigui quina sigui la fórmula de gestió. Aquestes característiques han de ser: universalitat, equitat, accessibilitat, participació, compromís i transparència
Cal que els equipaments recullin les noves i velles necessitats. En aquest sentit, cal destacar-ne la manca d'equipaments adreçats als i les joves. Cal flexibilitzar l'ús i els objectius dels equipaments per tal que s'adaptin als canvis
Cal revisar l'actual sistema de gestió de residus de Barcelona i fer-lo realment eficaç. Cal millorar la implicació del veïnat i per això és negatiu que la taxa de residus formi part del rebut de l'aigua, quan mereixeria que es visualitzés a part, mesura que tindria una funció pedagògica sobre la ciutadania
Cal exigir de les empreses que acompleixin la seva responsabilitat social en tots els nivells
Els sistemes d'adjudicació d'equipaments i de serveis han de vetllar per impedir la precarietat laboral de les persones que treballen en aquests sectors
El Pla d' Equipaments ha de preveure el corresponent programa d'avaluació del funcionament dels equipaments, dotant-se de mecanismes de participació d'usuaris i usuàries, i del teixit social
El Pla d'Equipaments de Barcelona haurà d'estar acompanyat d'un calendari que fixi el compromís de les administracions en la seva implementació
Julio de 2007