Inmobiliarias acosan violentamente a la población autóctona para apropiarse de su territorio en Baja California (México)

 

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, Baja California (México) es un lugar apetecible para los intereses turísticos desarrollistas del capital inmobiliario. Espacios de playa semi-vírgenes, precios de los recursos (agua, tierra) bajos y factibles de obtener en un país donde la corrupción es moneda de cambio, y cercanía al potente mercado de los Estados Unidos, son ingredientes que, juntos, disparan las glándulas salivares de este tipo de empresas.

Denunciado por Greenpeace-México, ha salido a la luz de los medios el acoso nada disimulado (a golpe de bulldozer) que padece la población autóctona del pueglo de Cabo Pulmo (Los Cabos, Baja California) por parte de la empresa “Cragar Desarrollos”.

A continuación, reproducimos dos recientes artículos que lo explican aparecidos en la prensa mexicana.

 

Inmobilaria, acusada de destruir casas e intimidar a una comunidad de pescadores, en Los Cabos

Patricia Dávila. Diario Proceso. 14 de junio de 2007

Unas 50 personas al servicio de la empresa Cragar Desarrollos, S.A de C.V., comenzaron a destruir casas y a intimidar a la comunidad de pescadores del poblado Cabo Pulmo, en Los Cabos, Baja California Sur, denunció Alejandro Olivera, coordinador de la campaña de Océanos de Greenpeace.

Afirmó que Cragar Desarrollos derribó el pasado lunes dos casas pertenecientes a la familia Castro, desalojó a sus moradores y cerró con cadenas la entrada a sus predios, al sostener que tiene la posesión de éstos, a pesar de que la familia ha vivido en ese lugar desde hace 110 años.

Añadió que el ayuntamiento de Los Cabos y el Ministerio Público fueron alertados sobre estos actos. Por su parte, la policía municipal aclaró que no puede hacer nada al respecto.

Olivera dijo que “esta es la forma de operar” de diversos desarrolladores turísticos. “Desalojan, destruyen e intimidan a la gente que ha vivido ahí por generaciones. Este es otro ejemplo más de cómo algunos desarrollos turísticos en Los Cabos se han apropiado de terrenos costeros”.

Añadió: “No estamos en contra del turismo. La región tiene un gran potencial, pero es preciso que, para edificarlos, se respete a la comunidad y al medio ambiente”.

Explicó que Destiladeras Cabo del Este, junto con Cragar Desarrollos, son dos inmobiliarias que se han disputado los terrenos donde están las casas de los lugareños.

La comunidad de Cabo Pulmo fue fundada hace 150 años y es habitada por 120 personas, en su mayoría pescadores. Forma parte de la región conocida como Cabo del Este y se ubica a 50 kilómetros de San José del Cabo. Ahí está el único arrecife coralino del Golfo de California, que es también el más viejo del Pacífico oriental, con más de 25 mil años de antigüedad.

Es una de las áreas más importantes en biodiversidad marina en el Golfo, catalogada como Área Natural Protegida (ANP), en la categoría de Parque Nacional.

“Cabo Pulmo es de los mejores ejemplos a nivel nacional de manejo de una área natural protegida. Son los mismos pescadores quienes conservan los arrecifes y, a la vez, obtienen un beneficio económico como prestadores de servicios turísticos de bajo impacto. Con esto, la empresa constructora es la principal amenaza del arrecife”, señaló.

“Entre los programas de conservación que tiene a su cargo esta comunidad, destaca el monitoreo de protección de la anidación de tortuga golfina, que se lleva a cabo en la madrugada y hay que pasar por los predios invadidos para realizarlo”, dijo.

Añadió que, tras la demolición de las viviendas, no hay certeza de que la constructora respete a la comunidad, por lo que solicitó a Luis Armando Díaz, alcalde de Los Cabos, que actúe a favor de los sudcalifornianos y en defensa del medio ambiente”.

 

El control de un parque marino

Eduardo Valle "Buho". Diario ANN en línea. 15 de junio de 2007

¿Que le parecería tener en sus manos el control cierto de un Parque Marino Nacional, una reserva natural protegida, afamada por sus arrecifes de corales y la enorme multitud de peces de colores que viven en una profundidad de ocho a veinte metros? ¿Le gustaría ser el Amo y Señor de una de las zonas turísticas -ecoturismo- más hermosas del subcontinente americano?

Vamos: ya tiene lo principal (el mar y sus bellezas). Nada le cuesta invertir en la creación de infraestructura turística -unos cuantos millones de dólares- y en protección gubernamental -unos cuantos millones-, para empezar a ganar dinero en serio. Mucho, mucho dinero; aunque a la reserva marina se la lleve el demonio. Porque a usted lo que le interesa es el dinero, no el Parque Marino. Un momento: ¿y si acaso en este modelo estorban unas cuantas decenas de pescadores, cuyas familias habitan el lugar desde hace más de cien años? Ahh, entonces lo que hay que hacer es intimidarlos con maquinaria y con pandillas de hombres adiestrados; derribar sus casas  y cerrar con cadena la entrada a sus predios. Y esperar que la policía municipal no haga nada, la policía ministerial no haga nada y el gobernador del estado nada haga. Y todo en paz. Usted ya controla Cabo Pulmo, a unos cincuenta kilómetros de San José del Cabo en Sudcalifornia, la entidad mal llamada Baja California Sur. Y, ahora sí, a construir el "desarrollo turístico de élite". Y, luego, a ganar lo que se pueda. Que será mucho; sin importar mucho el arrecife, los peces ni los pobladores.

Estamos hablando de Cabo Pulmo, de una comunidad casi aislada de 120 personas y de la familia Castro a quien la compañía Cragar Desarrollos derribó dos casas hace unos días. ¿Nada tienen que decir Narciso Agundez, gobernador y Luis Armando Diaz, alcalde de Los Cabos?

Porque, además, Destiladeras Cabo del Este S. de R. L. y Cragar Desarrollos son dos inmobiliarias que se disputan hasta hoy los terrenos donde están edificadas las casas de los cabopulmenos. Una pelea de piratas y no en el Caribe sino en el Pacífico mexicano. Una de ellas, Cragar Desarrollos, ha decidido usar el método de demolición para apropiarse de las casas, los terrenos y el pueblo mismo, despojando a los habitantes y a los sudcalifornianos.

Dice Alejandro Olivera, coordinador de la campaña de oceanos de Greenpace: "Este es el modus operandi de muchos desarrolladores turísticos. Desalojan, destruyen e intimidan a la gente que ha vivido ahí por generaciones. Es otro ejemplo más de cómo se dan algunos de los desarrollos turísticos en Los Cabos. No estamos en contra del turismo, creemos que la región tiene un gran potencial siempre y cuando se respete a la comunidad y el medio ambiente". Pero con los métodos de la poderosa empresa Cragar ahora hasta la protección en la zona a las tortugas golfinas esta en problemas.

¿Al gobernador Agundez no le gustan las tortugas? ¿Al alcalde Diaz no le interesa el buceo submarino? A ninguno de los dos les importa un arrecife de corales? Es posible; pero a los sudcalifornianos sí les interesan los peces, las tortugas y los arrecifes. Lo han demostrado por muchos años. Quizás tengan tiempo, si el gobernador y el alcalde no actúan como lo manda la ley y lo demanda la comunidad, de exigir la intervención de las autoridades federales. No es mucha la esperanza; pero algo es algo.

 

Junio de 2007