A principios de diciembre de 2006 la prensa mexicana dio a conocer la noticia de que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), había aprobado recientemente (22 de noviembre de 2006) dos iniciativas macroturísticas, La Tambora y Marina Careyes, ubicadas en los municipios de Chamela y La Huerta, respectivamente, en la costa sur de Jalisco, a pesar de encontrarse ubicadas en plena reserva natural en un caso, y colindante con ella en el otro. Ambos proyectos pretenden la construcción de hoteles, bungalows, cabañas, campos de golf, etc. Los riesgos que entraña una iniciativa de estas características son evidentes: deforestación, fragmentación del hábitat, contaminación lumínica y auditiva, y contaminación de suelos, agua y desechos sólidos. En los siguientes a la difusión de la noticia ha estallado una ácida polémica entre diversos medios de comunicación, organizaciones ecologistas y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Entre otras cosas se ha denunciado el pago de favores a empresarios por parte de la administración de Vicente Fox, justo antes de dar por finalizado su periodo de gobierno.
A continuación adjuntamos una serie de artículos aparecidos en diversos medios mexicanos a propósito de esta nueva polémica.
Angelica Enciso. Publicado en el diario La Jornada (13 de diciembre de 2006)
A días del fin de la gestión de Fox otorgó permiso para desarrollar Marina Careyes. El proyecto, con efectos negativos en las áreas naturales protegidas, dicen expertos
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) autorizó al empresario Roberto Hernández, ocho días antes de que concluyera la gestión de Vicente Fox, el desarrollo turístico Marina Careyes, colindante con el área natural protegida de la playa Teopa y la reserva Cuitzmala-Chamela: zona de desove de tortugas en riesgo de extinción y donde se encuentran humedales prioritarios para el planeta.
El proyecto de la compañía de Hernández, Imagen y Espectáculos de Lujo, considera urbanizar una superficie de 256 hectáreas, construir mil 25 cuartos distribuidos en hoteles, villas y búngalos, así como una marina turística. Se desarrollará en el kilómetro 51.5 de la carretera Barra de Navidad a Puerto Vallarta, Jalisco, en el municipio La Huerta, donde también se encuentran las dos reservas ecológicas.
Expertos de la estación de biología Chamela de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) expresaron su preocupación, pues este proyecto tendrá efectos negativos en las áreas naturales protegidas y afectará los ecosistemas de la región.
El gobierno federal evaluó el proyecto de Roberto Hernández en unas cuantas semanas y lo autorizó ambientalmente en el límite del fin de sexenio. El inversionista y Vicente Fox se conocieron cuando estudiaron juntos en la Universidad Iberoamericana y a partir de entonces se hicieron "grandes amigos"; así lo reconocía públicamente el ex presidente. Fue el primer empresario que apoyó financieramente a Fox desde que éste lanzó su precampaña por la Presidencia de la República.
Ya como jefe del Ejecutivo, Fox pasó sus primeras vacaciones en la casa del ex banquero, quien fue beneficiado en ese sexenio con la exención de pago de impuestos de alrededor de 3 mil millones de dólares, por la venta de Banamex en 12 mil 500 millones de dólares en 2002, y de acuerdo con información de la revista Forbes se estima que el empresario posee una fortuna personal superior a 2 mil millones de dólares. Inclusive el ex mandatario presumía que la inversión extranjera directa en ese año, que era de 13 mil millones de dólares, era de más de 23 mil millones de dólares, porque sumaba la venta del banco.
Imagen y Espectáculos de Lujo ingresó a la SEMARNAT el estudio de impacto ambiental del proyecto Marina Careyes el 9 de octubre pasado y la dirección general de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) lo resolvió el 22 de noviembre, cuando al frente de la dependencia todavía estaba el panista José Luis Luege Tamargo, ahora director general de la Comisión Nacional del Agua.
El director financiero de esta empresa es José Manuel Bosoms Creixell, quien también es apoderado legal del Grupo Plan con la misma dirección de Imagen y Espectáculos de Lujo y cuyo director general es su hermano, Luis Bosoms, yerno de Roberto Hernández. Este grupo desarrolló el proyecto "exclusivo" del campo de golf El Tamarindo, ubicado en la misma zona, la costa alegre de Jalisco.
Los atractivos, por Internet
El Tamarindo se anuncia en la página de Internet Executive Golfer, como uno de los 10 centros de destino turístico del club Yellowstone, y ahí se promueve en el mundo con los atractivos de que en esa zona es posible escuchar el sonido del océano, hay contacto con la selva y se puede recibir un masaje en la playa; menciona que Roberto Hernández es uno de los "vendedores" de ese proyecto y de los ciudadanos más distinguidos de México.
Marina Careyes, ubicada a dos kilómetros del desarrollo Careyes también del Grupo Plan y del mismo tipo de El Tamarindo se planea como proyecto así de ambicioso. De acuerdo con la autorización de la manifestación de impacto ambiental emitida por la DGIRA, que se ha encargado de avalar proyectos como la presa La Yesca, el desarrollo colinda con zonas ricas en biodiversidad.
Su límite al oeste es la sierra de la reserva de la biosfera Chamela-Cuitzmala y en el predio confluyen cinco ríos Careyes, Cajones, Tapeixtes, Cuitzmala y Limbo. Por el extremo oeste se encuentra la playa Teopa, de donde salen los esteros Salina Careyes y Cajones, y hay un área de humedales con vegetación de manglar. Esta playa está clasificada como zona protegida con el carácter de Area de Protección de Flora y Fauna, ya que es uno de los sitios del Pacífico de mayor importancia por la arribazón de tortugas marinas.
Diagnóstico oficial
El dictamen de la DGIRA indica que "el límite administrativo de esta área protegida coincide con el límite sur del predio del proyecto; sin embargo, aun dentro del predio del proyecto (en su extremo sur) existen geoformas típicas de duna costera (...) y rompe con la estructura ambiental del resto del predio, siendo de mayor similitud con el área de la playa Teopa (...), y, de ésta, DGIRA considera que son parte del mismo ecosistema".
Indica que en el sitio propuesto para la obra existen "áreas que cumplen una función de corredor biológico natural, este es el caso de la zona de dunas asociada a la playa Teopa, la cual es utilizada como zona de tránsito por fauna entre los humedales de Salina Careyes y Cajones". Asegura que aun con las obras se mantendrá integralmente la función de la playa Teopa como sitio de arribazón y anidación de tortugas marinas.
Para la obtención de agua se planea la perforación de pozos para obtener 448 mil metros cúbicos de líquido, así como el establecimiento de pozos de absorción para la filtración de agua de lluvia y excedentes del sistema de riego.
Además de este desarrollo, también el 22 de noviembre DGIRA autorizó el plan La Tambora, que impulsa Operadora Chamela, y que ingresó a la dirección el 27 de abril de este año. Este plan es para la construcción de un hotel de Gran Turismo, un campo de golf de 18 hoyos, tres lagos artificiales, tres casas club y lotes residenciales en 682 hectáreas.
Este proyecto colinda con la reserva Chamela-Cuitzmala, la cual, por su riqueza biológica, recientemente fue incluida en la lista de reservas mundiales del programa de la UNESCO El hombre y la biosfera, además de que el humedal forma parte de los sitios Ramsar, el tratado internacional para la conservación de estos ecosistemas.
En el predio considerado para el desarrollo turístico, de acuerdo con la DGIRA, hay especies en riesgo de extinción, e implica el cambio de uso de suelo de selva baja caducifolia y matorral xerófilo. Además, se encuentra en la zona de influencia de dos regiones prioritarias Chamela-Cabo Corriente y Cajón de Peñas-Chamela de la Comisión Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad.
La reserva de la biosfera tiene 13 mil 142 hectáreas y obtuvo la declaratoria el 30 de diciembre de 1993; tiene áreas lagunares y costeras federales así como predios de la estación de biología Chamela de la UNAM. La estación usa parte de esta área para realizar estudios en distintos campos de la biología y se espera que aporten valiosa información para su mejor uso en el futuro, para su conservación y para definir estrategias de recuperación de las áreas perturbadas. La reserva se creó para proteger el bosque tropical caducifolio y los humedales de Jalisco.
Angélica Enciso. Publicado en el diario La Jornada (14 de diciembre de 2006)
Las autoridades en la materia, que antes rechazaron los planes, ahora no ponen objeciones.
El desarrollo turístico La Tambora, que se hará en Chamela, Jalisco, fue rechazado en dos ocasiones por la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas (CONANP), la cual consideraba que representaba "un importante riesgo de impacto negativo" hacia las zonas ecológicas. Luego que el proyecto fue autorizado ambientalmente, el presidente de la CONANP, Ernesto Enkerlin, afirmó que no hay objeciones ambientales por las condicionantes que se establecieron.
Autorizado el 22 de noviembre, este proyecto fue objeto de una denuncia popular ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. La Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) tardó siete meses en resolverlo.
Este plan, previsto en los límites de la reserva de la biosfera Cuitzmala-Chamela, y el de Marina Careyes, del empresario Roberto Hernández, en el área de protección natural Playa Teoapa, en la Costa Alegre de Jalisco, se harán en una región donde existe baja disponibilidad de agua y se albergan especies en riesgo de extinción.
La Tambora está planeada en una superficie de 681 hectáreas, en 174 de las cuales se prevé la construcción de un hotel de gran turismo con 200 habitaciones, salón de convenciones, clubes de playa, campo de golf; se edificará en la localidad Chamela, en el kilómetro 62.8 de la carretera Melaque-Puerto Vallarta, municipio La Huerta, Jalisco. Se encuentra en los límites con la reserva de la biosfera y la DGIRA consideró, en la resolución del estudio, que ahí se encuentran especies de flora y fauna silvestre catalogadas en riesgo, de acuerdo con la norma 059.
En el proceso de autorización del estudio, la DGIRA consultó a la CONANP en dos ocasiones, en las cuales su respuesta fue que "no era pertinente" la autorización por inconsistencias en la información.
En la respuesta de la CONANP del 27 de septiembre, se señala que no se habían atendido, entre otros, los aspectos relacionados con los impactos ambientales específicos sobre los elementos de la biodiversidad; "el proyecto implica un importante riesgo de impacto negativo hacia las áreas protegidas, tanto por la obra como por su operación". Agregó que no se habían considerado "de manera objetiva e imparcial los posibles impactos negativos sobe las áreas protegidas, sino que no los ha considerado del todo". Indicó que era el caso de la deforestación, fragmentación del hábitat, contaminación lumínica y auditiva, y contaminación de suelos, agua y desechos sólidos.
El presidente de la CONANP, Ernesto Enkerlin, sostuvo que la ley faculta a este organismo para dar opinión formal de cualquier tipo de actividad o proyecto dentro de las áreas naturales protegidas, "cuando es en el área de influencia, a veces son consultados y a veces no, en este caso no podemos extralimitarnos". Reconoció que con estos proyectos podría haber perturbaciones de manera directa por afectaciones al hábitat contiguo por la interrupción de los corredores biológicos, pero en este caso en particular el estudio tomó en cuenta que no hubiera este tipo de afectaciones. "Dentro del punto de vista purista se buscaría que las zonas estén intactas; si es un área protegida y el promovente no cumple con las leyes no se puede ir más allá. Este tipo de obras han ocasionado problemas y hay que estar atentos a que esto no vuelva a suceder". Consideró que el activo que representa para un destino turístico estar cerca de una reserva y una selva bien conservada va en el interés del propio desarrollo, y se buscaría que los dueños y las áreas que se destinen a la conservación sean lo que se señala en el propio proyecto.
Para analizar el impacto que tendrán Marina Careyes y La Tambora en las áreas naturales, investigadores del Centro de Investigaciones en Ecosistemas de Michoacán harán una evaluación este jueves.
La importancia de la reserva Cuitzmala-Chamela, explicó Patricia Balvanera, del laboratorio de Biodiversidad y Funcionamiento de Ecosistemas, es que se trata de una de las zonas que albergan mayor diversidad biológica por la presencia de selvas tropicales secas que casi no están protegidas en el país. Explicó que hay investigadores con al menos 25 años de trabajo en la zona y que llegaron ahí desde antes de que fuera decretada como reserva de la biosfera en 1993. En entrevista vía telefónica, agregó que esta área es importante para conocer este tipo de selvas en América Latina; se trata de vegetación de gran importancia para las poblaciones locales y de otras regiones, porque ayudan a la regulación del clima, protegen contra la erosión y regulan la calidad del agua. También se cree que tienen un papel importante en la regulación de plagas en la zona.
Por su parte, la estación de Biología de la UNAM, que se encuentra en la reserva, advirtió sobre la escasez del agua dulce en la región de Chamela, ya que se estima que "en poco tiempo será insostenible la brecha entre demanda y suministro de agua dulce, con lo que se requerirá obtener el líquido de las cuencas vecinas". Consideró una "problemática" la localización del proyecto La Tambora debido a que colinda con la reserva de la biosfera y el santuario natural Islas de la Bahía de Chamela, además de que los terrenos del plan son parte del área de influencia del área protegida.
En relación con el proyecto Marina Careyes, del empresario Roberto Hernández, en los límites del área de protección de flora y fauna de la playa Teopa, Enkerlin indicó que no afecta el área de arribo de las tortugas y no se construirá sobre el área donde llegan los quelonios.
Juan Carlos G. Partida. Publicado en el diario La Jornada (14 de diciembre de 2006)
Colectivos ecologistas locales y miembros del Instituto del Derecho Ambiental preparan un plan de acción y una manifestación pública en repudio a que el ex presidente Vicente Fox autorizó, ocho días antes de concluir su gestión, que el empresario Roberto Hernández urbanice 256 hectáreas en la costa jalisciense, en una zona colindante con la reserva Cuitzmala-Chamela, y el área natural protegida de Playa Teoapa, donde el ex dueño de Banamex construirá el complejo turístico Marina Careyes.
Pedro León Corrales, miembro del Instituto de Derecho Ambiental, señaló que "este pago que Fox hizo a su amigo Roberto Hernández" forma parte de una serie de acciones similares que el ex mandatario realizó por todo el país en favor de diversos potentados.
Que esta autorización haya sido en la Costa Alegre de Jalisco demuestra además, dijo, la serie de intereses que los también ex gobernadores Alberto Cárdenas Jiménez y Francisco Ramírez Acuña han protegido, "y continuarán cuidando en sus actuales puestos" dentro del gabinete de Felipe Calderón como titulares de las secretarías de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y de Gobernación, respectivamente.
"La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), en todo el gobierno de Fox, pero sobre todo en el periodo de Alberto Cárdenas Jiménez, y el del último secretario y actual director de la Comisión Nacional del Agua (José Luis Luege Tamargo), prácticamente se desentendió de sus funciones de conservación y preservación de recursos naturales, privilegiando el otorgamiento de permisos para los proyectos y afectando los recursos; no tuvo ningún problema en autorizar todo lo que se mueve. En el caso de Jalisco autorizó Arcediano, El Zapotillo, La Yesca y los proyectos turísticos de la costa", recordó León Corrales.
El activista anunció que todos los colectivos ecologistas independientes de la entidad se reunirán el viernes próximo en asamblea, para conocer a detalle lo referente al proyecto de Roberto Hernández, y la manera abrupta en que la SEMARNAT le autorizó un permiso en una zona de alta fragilidad ambiental y enorme riqueza ecológica, donde además se ubica una casa del ex gobernador del estado de México Arturo Montiel. "Hemos cuestionado históricamente el que se pretenda privilegiar desarrollos costeros en la zona más importante de la costa de Jalisco en lo que se refiere a su biodiversidad, y esa zona alrededor de Cuitzmala es una zona fundamental, un corredor de fauna que ya está protegida en una parte, pero los alrededores son igual de interesantes y evidentemente, como (Fox) lo hizo en todo el sexenio, las áreas naturales protegidas se convierten en letra muerta: lo que importa son los proyectos económicos para hacer negocios", agregó.
León Corrales recordó que en todo ese corredor costero hay pueblos afectados por proyectos anteriores, como los ejidos Ley Federal de Reforma Agraria y Francisco Villa, ambos en el municipio de La Huerta, a los que perjudicó el proyecto de desarrollo turístico que promovió el empresario inglés-francés James Goldsmith, quien en la década pasada adquirió su propia reserva ecológica también en Cuitzmala, antecedente que viene de la administración de Cárdenas Jiménez como gobernador. "Con esto se llega a la culminación de un sexenio a escala federal en el que imperó una política depredadora y desde la SEMARNAT se renunció a las funciones esenciales de proteger los recursos naturales del país", afirmó.
Publicado en el diario El Informador (14 de diciembre de 2006)
Al Gobierno federal se le olvidó el compromiso internacional que asumió hace menos de dos meses. Los dos megadesarrollos turísticos, Tambora y Marina Careyes, que bajo el aval de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) construirán en la costa Sur de Jalisco, se ubican dentro del polígono declarado como reserva mundial de la biosfera por el programa El Hombre y la Biosfera de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés).
Ambas autorizaciones se otorgaron a pesar de que el pasado 27 de octubre México contrajo un compromiso internacional con la UNESCO para preservar esta zona de 37 mil 358 hectáreas y que fueron añadidas a la red mundial de reservas de la biosfera. Esta superficie incluye la reserva Chamela-Cuixmala (decretada área protegida en 1993), el santuario de las islas de Bahía de Chamela (decretado en 2002) y los santuarios de protección de tortugas marinas de Cuixmala, Teopa y El Tecuán (decretados desde 1986 y recategorizados como áreas protegidas en 2002). Pese a ello, la SEMARNAT aprobó el pasado 22 de noviembre que dichos desarrollos turísticos de lujo se edifiquen en las inmediaciones de estos sitios protegidos, que ejercerán una fuerte presión sobre las áreas protegidas, además de ocasionar severos daños ambientales en los ecosistemas locales.
Alberto Székely Sánchez, apoderado legal del Consejo para la Defensa de la Costa del Pacífico, lamentó que la declaratoria de la UNESCO no haya sido tomada en cuenta, pese a que la reserva Chamela-Cuixmala es la que más protecciones legales tiene en todo el mundo.
“Esta reserva tiene la protección de la UNESCO, está declarada como un humedal de importancia internacional conforme a la Convención Ramsar, además es una reserva de biosfera en el contexto de la legislación mexicana y está en el sistema de áreas naturales protegidas. Hay pocos lugares en el mundo que tengan tantas protecciones”.
El especialista no descartó la posibilidad de presentar o iniciar algún procedimiento para manifestar su inconformidad de la autorización de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), ante la Organización de las Naciones Unidas.
Ayer, EL INFORMADOR dio a conocer que integrantes de este Consejo, interpusieron dos denuncias en las que advertían que la empresa Operadora Chamela, S. de R.L. de C.V. encargada del proyecto Tambora, inició obras sin permisos ambientales. Sin embargo, sólo una de ellas fue tomada en cuenta por la Secretaría de Medio Ambiente. Zsékely Sánchez sostuvo que la última denuncia popular se omitió porque la fecha de la autorización fue “manipulada” por las mismas autoridades para desecharla. “Nosotros presentamos la denuncia el 22 de noviembre sin que todavía se autorizara o negara el proyecto. Lo sabemos porque hay una página de internet de la SEMARNAT en la que se da seguimiento a todas las resoluciones en materia de impacto ambiental. “El 04 de diciembre encontramos que el director (Ricardo Juárez) de la dirección de Impacto y Riesgo Ambiental había manipulado la página para hacer parecer que el proyecto se había autorizado en la administración anterior. Pero ese día todavía no se tenía la resolución. Es claro que violentaron la página para hacer parecer que se había autorizado el día 22 (de noviembre)”.
Precisó que acudirán a todas las instancias de gobierno que sean necesarias para impugnar y echar atrás las aprobaciones de dichos proyectos turísticos en la costa gravemente lesionada.
Ahora falta ver qué harán las autoridades federales y el gobierno de Jalisco, en relación a este acuerdo internacional.
Publicado en el diario El Informador (14 de diciembre de 2006)
Ante la Secretaría de la Función Pública, miembros del Consejo para la Defensa de la Costa Pacífico, denunciaron a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), por no actuar contra las obras que iniciaron en el predio de 682 hectáreas donde se construirá el complejo turístico de lujo denominado Tambora, sin permisos ambientales.
Alberto Székely Sánchez, apoderado legal de la asociación civil, informó que el pasado 30 de noviembre acudieron a dicha secretaría a presentar las denuncias por las supuestas actividades “ilegales” que no fueron frenadas, mismas que serán turnadas a la Procuraduría General de la República.
De acuerdo a la denuncia integrada al expediente de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) en la zona arrancaron con plantaciones de palmeras, perforaron un pozo, modificaron el cauce del Río Chamela, entre otros trabajos previos. Sin embargo, la PROFEPA en Jalisco aseguró que luego de verificar los puntos señalados, no se encontró culpable a la constructora, por lo que no se fincó ninguna sanción administrativa. Por ello, la asociación civil interpuso la denuncia contra Ricardo Juárez, director de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la SEMARNAT y Héctor González Reza, subprocurador de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y Ricardo Juárez, director de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la SEMARNAT. “Durante varios meses toleró las actividades ilegales de Tambora sin sancionarlos, a pesar de que se le había llevado una fe de hechos notarial, donde se demostraba que las obras se habían iniciado ilegalmente”.
— ¿Impugnarán las autorizaciones?
— Vamos a acudir a todos los recursos legales como siempre lo hemos hecho, a pesar de que estamos recibiendo amenazas de los promotores de Tambora. Haremos que se respete el derecho ambiental y que no se atente contra las reservas.
Sergio Hernández. Publicado en el diario El Sur de Acapulco (16 de diciembre de 2006)
Los megadesarrollos turísticos autorizados hace dos semanas en la costa de Jalisco, Marina Careyes y Tambora, se ubican dentro de la Reserva de la Biosfera aprobada por la UNESCO apenas en octubre. Lo anterior de acuerdo con los mapas poligonales de la declaratoria dados a conocer por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y por la Reserva Chamela Cuitzmala. Esto es, ni un mes pasó para que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales violentara la declaratoria mundial, emitida el 27 de octubre por Naciones Unidas, ya que el 22 de noviembre fueron aprobados los complejos turísticos que implicarán afectaciones a la selva, esteros, islas y playas de esta zona del municipio de La Huerta.
Reforma ha publicado esta semana que la SEMARNAT autorizó Tambora y Marina Careyes en la última semana de José Luis Luege Tamargo al frente de la dependencia, ahora titular de la Comisión Nacional del Agua. El responsable directo de las autorizaciones fue Ricardo Juárez, director de Impacto y Riesgo Ambiental de la SEMARNAT. Las autorizaciones implican la afectación al hábitat de animales como el puma, jaguar, cocodrilos, loros y tortugas marinas, todos incluidos en la Norma Oficial Mexicana 059 que los protege al estar en riesgo de extinción. Esto ha generado ya una denuncia ante la Secretaría de la Función Pública, en contra del director de Impacto y Riesgo Ambiental de la SEMARNAT, promovida por el Consejo para la Defensa de la Costa del Pacífico, organización no gubernamental que asegura tener todas las pruebas para documentar que Juárez Palacios autorizó el proyecto Tambora sin que cumpliera con los requisitos de ley. “Cuando supimos de que se presentó la Manifestación de Impacto Ambiental formamos un equipo técnico multidisciplinario con expertos legales, biológicos y científicos, la analizamos y encontramos que de los 13 requisitos exigidos por la ley, los promoventes de Tambora no habían cumplido con ninguno”, expresó Alberto Szekely Sánchez, apoderado legal del Consejo.A Ricardo Juárez también lo acusan de autorizar el proyecto IEL La Huerta, o Marina Careyes, a pesar de que abarca parte de la playa de Teopa, Santuario de tortuga marina con decreto de protección federal.
Otro de los que están demandados ante la Secretaría de la Función Pública es el sub procurador de Recursos Naturales de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, Héctor González Reza, a quien culpan por no proceder contra los promotores de Tambora por hacer obras antes de recibir la autorización. Szekely Sánchez, aseguró que irán a todas las instancias legales para demandar estas acciones gubernamentales en contra del patrimonio natural de Jalisco, incluso a la UNESCO.
Publicado en el diario El Informador (17 de diciembre de 2006)
Corredores de fauna se ven amenazados con la construcción de los proyectos Tambora y Marina Careyes en la Costa Sur de Jalisco, pese a ello, SEMARNAT dio luz verde a los desarrollos turísticos.
La constructora del megaproyecto turístico Tambora, tendrá que firmar un convenio de colaboración con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), durante los próximos 90 días, por los servicios ambientales que le brindará su cercanía con la reserva de la Biosfera Chamela-Cuixmala.
De acuerdo a las condicionantes emitidas por la Dirección de general de Impacto y Riesgo Ambiental, de la Secretaría de medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), en dicho convenio se acordarán medidas y acciones ambientales ya instrumentadas en el área protegida para garantizar su conservación o de lo contrario, detectar con oportunidad algún tipo de alteración en el sitio de construcción.
“Se deberá suscribir un convenio o acuerdo de colaboración con la CONANP, con la finalidad de desarrollar medidas que coadyuven en las acciones de conservación del patrimonio natural que desarrolla dicha unidad administrativa, como una acción compensatoria por los servicios ambientales que el Área Natural Protegida reserva de la Biosfera Chamela-Cuixmala ofrece directa o indirectamente al proyecto”.
La condicionante número ocho del documento de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), refiere que en el convenio se instaurarán acciones “para medir el desempeño ambiental del mismo y establecer acciones que permitan identificar oportunamente cualquier alteración significativa de los componentes ambientales del sitio de ubicación del proyecto”. La empresa Operadora Chamela, promovente del complejo turístico Tambora, tendrá hasta el 22 de febrero del próximo año para concretar el acuerdo que deberá ser entregado a la Secretaría de Medio Ambiente para su aprobación.
La CONANP es una de las dependencias que durante el proceso de evaluación de la Manifestación de Impacto Ambiental, advirtió que el proyecto no era compatible, porque pondría en riesgo los frágiles ecosistemas locales.
“Hay una marcada concentración de desmontes y despalmes sobre la franja costera, lo cual conducirá a la eliminación casi completa de tipos de vegetación y especies que se desarrollan única y exclusivamente sobre ella, tal es el caso de matorral costero y matorral xerófilo, que cuentan con especies protegidas”.
Si bien el desarrollo no se encuentra dentro de la reserva de Chamela-Cuixmala, sí se ubica inmerso en el polígono decretado por la UNESCO como zona de reserva mundial. Pese a este compromiso internacional adquirido por México, la SEMARNAT autorizó el proyecto turístico. El terreno, que aún no cuenta con la licencia de cambio de uso de suelo, se localiza a la altura del kilómetro 62.8 de la Carretera Melaque-Puerto Vallarta, Municipio La Huerta, Jalisco, que además de la construcción de mil 25 cuartos de hotel y un campo de gol, incluirá helipuerto y hangar.
En el predio se identificaron 81 especies de flora, así como de fauna en donde por lo menos 14 especies están catalogadas en riesgo, mismo donde se localizan pasos y refugios de fauna de gran importancia.
Como parte de las condiciones, la empresa está comprometida proteger el hábitat de fauna migratoria y residente, así como la fauna registrada en la zona. Incluso, la promotora tendrá que demostrar que el proyecto no traerá afectaciones ambientales graves en el sitio de construcción.
Además de este proyecto, el gobierno federal avaló la construcción de otro complejo hotelero conocido como Marina Careyes, en la misma región costera al Sur de Jalisco y que también se encuentra dentro del área prioritaria declarada por la UNESCO el pasado 27 de octubre.
“Baja de tono” Comisión de Áreas Protegidas
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), que dejó de manifiesto su oposición al proyecto Tambora en el documento de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), ahora refiere que el desarrollo no es tan malo como se pensaba. Ernesto Enkerlin Hoeflich, al frente de la dependencia, señaló que si bien las zonas de transición son todo un “abanico” de posibilidades para el asentamiento de desarrollos, “la cuestión esencial es que no se rompan los procesos de las áreas protegidas, que no se pongan en riesgo la situación de los corredores de flora y fauna; si eso sucediera, tenga usted la seguridad de que no se permitirían”.
De acuerdo a los argumentos de la CONANP incluidos en la MIA, luego de analizar el proyecto, la conclusión es que no era “pertinente” porque implicaría un importante riesgo de impacto negativo hacia a las zonas protegidas. Sin embargo, a menos de un mes de que la Secretaría de Medio Ambiente aprobara los desarrollos Tambora y Marina Careyes, el funcionario asegura que no implican amenaza alguna.
“Actuó con prudencia la autoridad ambiental; por ejemplo, en el caso de la Marina Careyes, tenemos que hay un estero que ya estaba infuncional, en fase de degradación debido a que no se tomaron providencias, y se va a restituir en buena medida gracias al proyecto. Así, tenemos entonces que va a haber una ganancia ambiental efectiva”. Aclaró: “La verdad, estos dos desarrollos se encuentran fuera de la reserva (Chamela-Cuixmala), entonces, la CONANP no puede imponer políticas sino simplemente es consultada y se toman en cuenta sus consideraciones”. Enkerlin Hoeflich subrayó que en los dos casos hay procesos de degradación, “pero que no se deben a los proyectos, sino a lo que se había dado allí en tiempos anteriores. Y lo que logran estos proyectos, en la medida de lo posible, es mejorar la situación ambiental”.
Mónica Perez Taylor. Publicado en Redes Ciudadanas de Jalisco (17 de diciembre de 2006)
La historia cuenta que Vicente Fox y Roberto Hernández se conocieron en la Universidad Iberoamericana y desde entonces surgió una gran amistad. Años después financiaría desde su precampaña hasta su campaña a la Presidencia de la República.
Como candidato le compramos a Fox su férrea intención de revisar el FOBAPROA y prometió hacer justicia. Pero fuimos ingenuos, advertidos como estábamos, de que el ex banquero era su viejo amigo y mecenas; que su gobierno sería uno de empresarios para empresarios; que Banamex fue señalado en el informe Mackey; y que se involucró a Hernández con lavado de dinero.
Fox mintió para, una vez con su constancia de mayoría, relajarse en la isla caribeña de su anfitrión, en donde convivieron dos semanas. "Ahora sí, Vicente –le habrá dicho Roberto -eres presidente electo. Olvida ya las promesas."
Pero ahí no terminó el pago de favores. A ocho días de finalizar el sexenio de Fox, SEMARNAT le autorizó un desarrollo turístico en la Costa Sur de Jalisco denominado Marina Careyes que urbanizará 256 hectáreas en el Municipio de la Huerta, en donde ya es dueño del complejo El Tamarindo, y con la misma prisa se autorizó otro desarrollo turístico llamado La Tambora del señor Ari Nieto Vélez.
Ambos predios se encuentran dentro del polígono de la mega reserva del programa El hombre y la biosfera de la UNESCO que incluye la más importante zona de selva seca del País: la reserva de la biosfera Chamela-Cuitzmala; uno de los cuatro santuarios de tortugas marinas en extinción en Jalisco: Playa Teopa y las doce islas de la bahía de Chamela, protegidas por decreto presidencial como santuarios desde 2002. Además está incluida en la lista de Humedales de Importancia Internacional de La Convención de Ramsar.
En pocas semanas ambos proyectos fueron "evaluados" y "autorizados" a pesar de los argumentos, pruebas y denuncias en contra por parte del Ayuntamiento de la Huerta, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, de la Comisión Nacional para Uso y Conservación de la Biodiversidad, de la estación de biología de Chamela de la UNAM y del Consejo para la Defensa de la Costa del Pacífico, pues impactarán de manera directa los santuarios y reserva de la biosfera. Lo alarmante es la baja disponibilidad de agua dulce, pues se trata de selva seca, y la brecha entre demanda y suministro será pronto insostenible. Pero la SEMARNAT da permiso a Marina Careyes para perforar pozos, en beneficio exclusivo del gran turismo, para obtener 448 mil metros cúbicos de líquido.
Los terrenos en donde se construirían estos desarrollos incluyen áreas que cumplen una función de corredor biológico natural, desde las dunas de la playa de Teopa hasta los humedales de Salina Careyes y Cajones, en el sistema natural con más especies endémicas que se tenga en todo México.
No fue suficiente para Hernández que Fox le exentara del pago de impuestos de 3 mil millones de dólares por la venta de Banamex y elevarlo a categoría Forbes. José Luís Luege Tamargo, actual director de la Comisión Nacional de Agua, le abona otro pago a días de dejar la SEMARNAT y se acomodan los incondicionales en puestos clave para seguir haciendo negocios en contra de los intereses de la nación.
En el caso de las grandes obras de infraestructura en Jalisco, la camarilla de panistas y empresarios tapatíos que destapó y/o apoyó con recursos económicos a Felipe Calderón representados por Alberto Cárdenas Jiménez y Francisco Ramírez Acuña como titulares de la Secretaría de Agricultura y de Gobernación, respectivamente.
Pero ya no es tan fácil hacer de la ley letra muerta, ni de los recursos estratégicos negocio particular. El representante legal del Consejo para la Defensa de la Costa del Pacífico, Alberto Székely denunció ante la Secretaría de la Función Pública a funcionarios de la SEMARNAT y de la PROFEPA por haber torcido los procedimientos, por falsificación de documentos y tráfico de influencias.
Este Consejo, los colectivos ecologistas de Jalisco y el Instituto de Derecho Ambiental acudirán a todas las instancias nacionales e internacionales para impedir la destrucción de la Costa Sur de Jalisco, que es la reserva que tiene más protecciones legales de todo el mundo. Se tratará de dar marcha atrás a estos proyectos depredadores e ilegales que anulan cualquier posibilidad de desarrollo y crecimiento sostenible. Hacer valer la ley contra un sui generis "Estado de Derecho" donde los derechos son casi exclusivos de la clase política-empresarial.
Publicado en el diario La Jornada (17 de diciembre de 2006)
Asegura en carta a La Jornada que la construcción está alejada de la reserva Chamala-Cuitzamala
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) informó, a través de una carta dirigida a La Jornada, que el proyecto turístico Marina Careyes, en Jalisco, el cual colinda con el área natural protegida de la playa Teopa y la reserva Cuitzmala-Chamela, no urbanizará 256 hectáreas, sino 26. Sin embargo, el proyecto de la compañía del empresario Roberto Hernández, Imagen y Espectáculos de Lujo, sí considera urbanizar una superficie de 256 hectáreas.
Por otro lado, dicha dependencia aclaró que el predio donde se ubicará el proyecto turístico se localiza en el municipio de La Huerta, Jalisco, que no colinda con ninguna área natural protegida, como es la biosfera Chamela-Cuitzamala, la cual se encuentra a 1.2 kilómetros de distancia. Sin embargo, expertos de la estación biológica Chamela de la Universidad Nacional de México (UNAM) han expresado su preocupación por el riesgo que esa corta distancia implicará para los ecosistemas de la región.
El único cuerpo de agua que utilizará el proyecto, dice la SEMARNAT en su comunicado, "es una antigua salina abandonada, conocida localmente como Salina Careyes, misma que no está inscrita como sitio Ramsar ni tampoco es un humedal prioritario". Sin embargo, es sabido por los expertos en materia hídrica que la región cuenta con una disponibilidad de líquido muy baja, y una construcción de esa magnitud implicaría grandes cantidades de agua para satisfacer las necesidades de construcción, infraestructura y turismo.
Asimismo, la SEMARNAT comunicó que en las 26 hectáreas que se utilizarán para la infraestructura del proyecto, se construirán mil 25 cuartos distribuidos en hoteles, villas y bungalows, además de las obras de tratamiento de aguas residuales, vialidades y una marina con su dársena, canal de navegación y espigones. "Es importante destacar que la densidad de cuartos que propone el diseño es de cuatro por hectárea, misma que es considerada como extremadamente baja" aseguró la SEMARNAT.
Aunque, en este sentido, partiendo de que sólo se van a construir 26 hectáreas y, según la dependencia, serán cuatro por cada una, el resultado del cálculo matemático sería 104 cuartos y no mil 25.
Debido a que este proyecto fue aprobado el pasado 22 de noviembre, a ocho días de que finalizara la anterior administración, la secretaría señaló que una primera versión del proyecto ingresó a la evaluación de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) de la SEMARNAT el 4 de enero de 2005, y debido a las insuficiencias, la modalidad incorrecta de la manifestación de impacto ambiental (MIA) y la inviabilidad de algunas de las obras propuestas, el promovente se desistió el 24 de agosto de ese mismo año, después de un trabajo de 8 meses y 15 días.
La nueva versión del proyecto, señaló la secretaría, con una modalidad correcta de la MIA, que salvó las omisiones de la versión anterior y eliminó las obras que no tenían viabilidad, ingresó a la evaluación el 9 de octubre de 2006 y fue resuelta de manera positiva y condicionada al cumplimiento de varias obligaciones el 22 de noviembre del mismo año. "Lo anterior significa que la DGIRA invirtió en la evaluación de este proyecto un total de 207 días hábiles".
Estos datos ratifican la información difundida por La Jornada el pasado 13 de diciembre, en la que se señaló que dicha empresa "ingresó a la SEMARNAT el estudio de impacto ambiental del proyecto Marina Careyes el 9 de octubre pasado y la DGIRA lo resolvió el 22 de noviembre".
Del análisis de la MIA, la DGIRA aseguró que el proyecto no contravenía lo dispuesto en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, en sus reglamentos, en las normas oficiales mexicanas y en las demás disposiciones oficiales aplicables. El proyecto turístico no se ubica dentro de ningún área natural protegida y de las 256 hectáreas que tiene el predio, "sólo se afectará" la cubierta vegetal de 26. De la superficie restante, 222 hectáreas se destinarán a la conservación para operar como zona de amortiguamiento entre las construcciones y el área natural protegida.
Diciembre de 2006