Artículo publicado en la revista Sin Permiso (3 de diciembre de 2006) en el que José Manuel Samos, biólogo, activista ecologista y miembro de la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica, denuncia las complicidades del actual Consejero de Medio Ambiente de Castilla y León y presidente del Partido Popular en Palencia, Carlos Fernández Carriedo, con el desarrollo del negocio de los campos de golf en de esta comunidad.
El crecimiento de los campos de golf, pieza clave de un determinado modelo de desarrollo turístico, amenaza gravemente el medio ambiente en numerosas comunidades autónomas del Estado español.
Lo que sigue está escrito tomando como referencia un texto del señor Consejero de Medio Ambiente, Carlos Fernández Carriedo, aparecido en un libro de la "serie divulgativa" de la Junta de Castilla y León, con el acicate adicional proporcionado por la delirante campaña de los "golfistas" aparecida en el diario El Norte de Castilla [http://www.nortecastilla.es/] (Valladolid), en donde quedaba ampliamente comprobado "su alto grado adictivo":
"Desde el punto de vista medioambiental, los campos de golf influyen de manera objetivamente positiva [...] y una vez desmitificado el golf como un deporte de élite, sino al alcance de todos, no sólo a nivel socioeconómico, sino también por edades, al ser un deporte atemporal ya que su práctica no sólo es posible para personas de todas las edades, sino saludable, quiero agradecer a los golfistas de nuestra Comunidad por nuestra mutua afición, y animar a aquellos dubitativos a que lo prueben, y comprobarán el grado de adicción que el golf comporta".
Por su parte, el consejero de Medio Ambiente de la Junta, en su texto intitulado “Castilla y León crece con el bosque”, afirma:
"[...] En los últimos treinta años los bosques de Castilla y León han mejorado en todos los sentidos. Los datos del Tercer Inventario Forestal Nacional así lo demuestran. Se ha incrementado la superficie arbolada en un 38% en los últimos 11 años, de manera que los tres millones de hectáreas con los que contamos suponen un 31% de nuestra superficie forestal y un 15% del total nacional [...] En estos momentos disponemos de 154 millones de metros cúbicos de árboles (frondosas y coníferas), lo que supone que tenemos hoy más del doble de madera que hace 30 años. Por otro lado, la cantidad de árboles de Castilla y León ha aumentado 3 veces desde 1970 y hay más de 3.000 millones de árboles. A cada habitante de la Comunidad le corresponden 1.200 árboles de media. Los montes de Castilla y León tienen un valor de 32.000 millones de euros, de los que un 45% corresponde al valor medio ambiental y un 38% al valor productivo [...] La media de castilla y León de superficie arbolada por habitante es casi 4 veces la media de la Europa de los 25. Además a cada castellano y leonés le corresponden 62 metros cúbicos de madera, un 40% más de lo que corresponde a cada ciudadano de la Europa de los 25.
Nuestros bosques aportan calidad de vida y posibilidades de uso y disfrute y constituyen un importante factor de desarrollo que tenemos que continuar potenciando. Por ello, la Consejería de medio ambiente seguirá apostando por la adecuada gestión de unos de los mayores tesoros con que cuenta esta Comunidad".
Los piratas han puesto precio a "uno de los mayores tesoros de esta Comunidad" y no pierden el tiempo. Se están cobrando su parte: dinero contante y sonante procedente de las recalificaciones, así como otros beneficios menos tangibles. Antes de lanzar los garfios de abordaje montan una empresa para proteger los 62 metros cúbicos de madera que corresponden a cada habitante de, por ejemplo, Navas del Marqués. Con el tiempo dejan crecer en el bosque, ese "factor de desarrollo", los frutos de hormigón. Esos frutos tan apreciados por los "golfistas" se abren paso dificultosamente entre tanta madera -más del doble que hace treinta años- por lo que es necesario abrir huecos, y ese es el objetivo de las talas. Así se crea el "pulmón verde" del que habla el señor alcalde: para que los árboles, tan apretados, puedan respirar. Las urbanizaciones además, cumplen otra función trascendental: aportan el agua sucia que convenientemente depurada regará los campos de golf y mantendrá fresquito el pulmón verde. Pero antes hay que llevar el agua limpia: por ejemplo la localidad de Villanueva de Gómez, que ha sido agraciada con tres campos de golf y otros tantos pulmones exige 2,5 hectómetros cúbicos al año. En el norte hay varios embalses que no superan ese volumen de embalsado, así que estos benefactores -¡benditos!- están demandando un embalse para su gran obra de desarrollo y progreso. Tras unos pases mágicos, sin duda dirigidos a desvelarnos las posibilidades de uso y disfrute de nuestros bosques, los "golfistas" se embolsan la ración de calidad de vida que nuestros bosques les tenían reservada. Y nos dejan, perfectamente troceados, los 62 metros cúbicos de madera que a cada castellano y leonés corresponden.
Aquellos que no entiendan la ecuación es que están en contra del desarrollo y el progreso, como dice el delegado del gobierno regional en Ávila, Francisco José Sánchez. Para ellos despliega el señor Consejero su arsenal de contable, y hace tintinear los dígitos con ánimo estupefaciente. Metros cúbicos de árboles. Metros cúbicos de madera. Mil doscientos árboles y sesenta y dos metros cúbicos de madera "corresponden" a cada castellano y leonés. Treinta y dos mil millones es el valor de "los montes" de Castilla y León, etc.
Castilla y León crece con el bosque: madera muerta cuando unos pocos se enriquecen a su costa.
Diciembre de 2006