Cancún, ubicada en el estado de Quintana Roo en el sureste de México, es la ciudad turística prototípica. Con una población de cerca del medio millón de personas, dispone aproximadamente de 140 hoteles con 24.000 habitaciones y tres millones de visitantes al año. A diario llegan en torno a 190 vuelos. Su desarrollo turístico se ha basado en la construcción de grandes hoteles en la modalidad de todo incluido y una gran oferta nocturna. Pero tras ese mundo de lujo y diversión, la población trabajadora que sostiene toda la oferta sufre unas condiciones laborales y de vida deplorables.
En este artículo publicado en el diario mexicano La Jornada, Hugo Martocia denuncia la situación de marginación, desigualdad y estrés que vive la mayoría de la población que alimenta este modelo turístico, partiendo del elevado número de suicidios que se han producido en la ciudad.
Hugo Martocia. Publicado en el diraio La Jornada (27 de diciembre de 2006)
Por sólo 6.50 pesos se puede viajar del primer al tercer mundo. Basta hacer el recorrido de la Ruta Uno alrededor de 40 kilómetros por el bulevar Kukulcán para pasar del lujo de la zona hotelera a las populosas colonias de calles de tierra que, a falta de nombre, tienen un número: 101, 102, 102... 202, 202, 203... Es ahí donde viven albañiles, afanadoras, cientos de trabajadores de la industria turística.
El contraste social, según psicólogos, es una de las causas, además del calor, el hacinamiento y la desintegración familiar por las que de enero a la fecha han ocurrido, tan sólo en el municipio de Benito Juárez (nombre oficial de Cancún), 64 suicidios y un intento fallido la víspera de Navidad, lo que representa un incremento "preocupante", porque durante 2005 se reportaron 86 casos en toda la entidad.
Según cifras de la Procuraduría Estatal de Justicia, en los municipios de la zona norte, donde está Cancún, se contabilizaron 83 suicidios hasta octubre pasado; en la zona sur, donde se ubica Chetumal, ocurrieron 31, y en la zona maya, cuatro.
La procuraduría considera "preocupante" el incremento del número de suicidios, ya que se calcula cerrar el año con poco más de 120 casos en toda la entidad, mientras en 2005 se reportaron 86.
María Haddad, especialista del Sistema Municipal para el desarrollo Integral de la Familia (DIF), habla de algunos factores que se asocian con el fenómeno: "Los hombres y las mujeres están sometidos a un elevado estrés debido a la marginación y la preocupación por satisfacer las necesidades básicas", pero además muchos de ellos están solos: llegaron a Cancún en busca de un empleo y viven un proceso de desintegración familiar.
El psicólogo Ernesto Quiroz, quien atiende a menores y adolescentes en el DIF municipal, señala: "Tenemos el ejemplo de un albañil, o de cualquier trabajador en condiciones precarias de la zona hotelera de Cancún: tiene mala remuneración, está sometido, sobre todo el primero, a jornadas agobiantes bajo el calor. El segundo pasa de la opulencia de los hoteles a su palapa, a enfrentarse a la presión de los hijos, a tener que sostener una familia".
Cancún no sólo es un destino turístico, sino también una ciudad del desarraigo y la soledad según datos del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática más de la mitad de sus pobladores son de otros estados e inclusive de otros países.
De los suicidios ocurridos en la entidad año, la mayoría se produjeron por ahorcamiento. Ochenta por ciento de las víctimas fueron hombres. También hubo por disparo de armas de fuego y envenenamiento. Llamó la atención el caso de un hombre del municipio rural de Lázaro Cárdenas, que se quitó la vida haciendo estallar dinamita, y el de un menor de 12 años, que se ahorcó luego de que sus padres se separaran.
Las cifras de la procuraduría señalan que el mes con mayor incidencia fue septiembre, cuando diez personas se quitaron la vida en Cancún. Para especialistas del DIF las principales causas de l fenómeno tienen que ver con la desintegración familiar, el alcoholismo, la drogadicción, la soledad y hasta factores climáticos propios de las zonas caribeñas.
El INEGI informó en agosto pasado que Quintana Roo es el estado del país donde más se trabaja: las jornadas semanales son de 46 horas, en promedio, y superan a las de Baja California Sur, el Distrito Federal y Nuevo León.
Sin embargo, la laboriosidad de los avecindados no se refleja en sus salarios: el ingreso promedio por hora trabajada es de 21.9 pesos, por debajo del de todas las entidades mencionadas.
Para Ernesto Quiroz, el índice de suicidios en este centro turístico muestra el peor rostro de una ciudad donde el paraíso y el infierno parecen convivir a diario.
Diciembre de 2006