La comunidad de Piñones (Municipio de Loíza, al noroeste de Puerto Rico), de población mayoritariamente afrolatina, lleva años luchando por la defensa de su territorio ante el intento de construir un megaproyecto hotelero (Hotel Costa Serena) por parte de la empresa PFZ Properties, propiedad de Joel Katz, y con la aquiescencia de las instituciones gubernamentales isleñas. El proyecto afectará al ecosistema (el proyecto se ubica en una reserva natural) y numerosos pobladores y la comunidad se verán enajenados fraudulentamente de terrenos de su propiedad. Hoy en día, "Costa Serena" ya no es la única propuesta hotelera-residencial que se pretende instalar en la zona.
A continuación presentamos dos artículos publicado sobre el tema. El primero, publicado en Claridad, es un artículo un poco antiguo pero que explica con detalle la situación. El segundo, publicado recientemente por el Centro de Medios Independientes de Puerto Rico (24 de agosto de 2006) expone la situación actual del conflicto.
Como lo hicieron sus antepasados hace ya 300 años, cuando repelieron la invasión inglesa a la Isla, los descendientes de aquellos esclavos libertos al presente defienden la integridad de la península de Piñones de la avaricia de un desarrollo que sólo busca sembrar cemento y destruir su exuberante belleza natural.
Durante un recorrido que se apartó de la acostumbrada ruta de los kioscos y la playa varios líderes de la comunidad de Piñones, describieron y presentaron las amenazas y presiones a las que están sujetos por el afán de los desarrollistas con el Gobierno como cómplice. El paseo fue la actividad que dio inicio a la Primera Jornada Ambiental, auspiciada por la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR), la Asociación Nacional de Derecho Ambiental (ANDA) y la Clínica de Asistencia Legal (CAL) del recinto de Río Piedras de la UPR. La Jornada se llevará a cabo en la Escuela de Derecho durante la semana del 13 de febrero al 4 de marzo.
Conectada a lo que hoy se conoce como Isla Verde por el puente de Boca de Cangrejos y al pueblo de Loíza por el puente sobre el Río Grande, (en la carretera 187), Piñones es una comunidad con cerca de dos mil residentes y casi 10 mil cuerdas de extensión. La Laguna de Piñones, la Laguna Torrecillas, el bosque de mangle más grande de Puerto Rico y una pequeña península conocida como la del Pescador, son parte del tesoro natural que guarda el sector.
Comenzamos el recorrido en el local de la antigua Paseadora. “Si todavía existen recursos naturales en Piñones es por la comunidad”, expresó la residente Milagros Quiñones, miembro de la Junta de Directores de la Corporación Piñones se Integra (COPI) y portavoz de la Coalición Piñones-Loíza (CPL).
Quiñones comenzó por relatar lo acontecido con el edificio que albergó la antigua Paseadora. El edificio, que se supone es “propiedad” del Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP) y los terrenos del Departamento de Recursos Naturales (DRN), estuvo abandonado durante cuatro años. Desde el 2001 COPI se dio a la tarea de rescatarlo y convertirlo en el Centro de Ecoturismo y Cultural de Piñones, en donde han desarrollado su trabajo cultural que incluye la presentación, De África al Caribe y una jornada, Piñones se viste de colores, en memoria del defensor de los derechos civiles afroamericano, Martin Luther King.
De buenas a primeras, en abril del año pasado el DTOP cerró el local para alegadas mejoras y no ha vuelto a permitir su uso. A partir de esa fecha, el DTOP le ha dado varias excusas a COPI y se niega a permitir el uso de la estructura. Durante la campaña eleccionaria el entonces candidato a gobernador Aníbal Acevedo Vilá se comprometió con COPI a que se le cedería el lugar, de ganar las elecciones.
Todo parece indicar que el DRN y el DTOP buscan que COPI desista de sus intenciones de mantener su trabajo comunitario en el citado espacio. Hace un par de semanas –contó Milagros- la comunidad se encontraba pintando el edificio por fuera y llegó un contingente de Policías, con la excusa de que les habían informado que allí había una pelea. Luego de explicar a la Policía el trabajo que estaban haciendo, y de llamadas por parte de la Policía a sus supervisores, los del “orden público” se fueron sin mayores consecuencias. Quiñones dijo que todo el equipo de trabajo de la COPI se encuentra dentro del edificio.
Carmen Guerrero, asesora ambiental y de eco-turismo sustentable de COPI, quien nos acompañó en el recorrido, también comentó que incluso se han hecho gestiones, (sin éxito) a través de la Compañía de Turismo, para lograr la reapertura del local. Los trabajos de COPI incluyen la preparación de un proyecto de desarrollo ecoturístico bajo el asesoramiento de la Escuela de Arquitectura llamado Propuesta de Desarrollo Piñones-Loíza. El documento fue compartido con la Compañía de Desarrollo Turístico, la cual se “comprometió a examinarlo”.
“La Compañía de Turismo es una contradicción total, bajo esta administración endosó Costa Serena”, afirmó Guerrero. Costa Serena es uno de los proyectos que mantiene bajo amenaza de desaparición a la tradicional comunidad de Piñones.
Los comentarios de Guerrero surgen ante la determinación de Turismo de endosar el proyecto de Costa Serena, luego de una reunión con representantes de COPI y la Coalición de Piñones-Loíza, en la cual la agencia reconoció que el proyecto de Costa Serena iba en contradicción con el turismo sustentable que presentó la propuesta del grupo comunitario y la cual se inclinaban a respaldar. En la reunión se habló incluso sobre los problemas de zonificación del área, expropiación de residentes y la ampliación de la carretera. Al mes de la reunión, Turismo emitió la carta de endoso al proyecto de Costa Serena.
Las “contradicciones” no se detienen ahí. Ninguna agencia parece tener claro “quién tiene la responsabilidad de darle mantenimiento al Paseo Tablado”. Quiñones y Guerrero indicaron que se supone que hay entre $500 mil y un millón de dólares para su mantenimiento pero ni Obras Públicas ni el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales - DRNA asumen responsabilidad.
“Allí está la península del pescador”, nos señaló Milagros, desde el andén de la Paseadora. El sector que se supone que pertenece al DRN es utilizado para la pesca recreativa por los lugareños así como por visitantes. Continuó señalando que sometieron una propuesta al DRN para su desarrollo y la agencia les dijo que ya tenían un proyecto para construir tres muelles, cuatro rampas y 60 estacionamientos. El proyecto del DRN implicaba el desalojo de varias familias del lugar. Luego de cuatro reuniones entre la comunidad con el DRN, no se llegó a acuerdo alguno. En la Península del Pescador la comunidad suele celebrar la actividad El Festival de la Pesca de la Cocolía. La veda solapada de las agencias de Gobierno incluye la prohibición por parte del DRN de que se talen los mangles.
De la Paseadora seguimos al Terraplén, conocido en otros tiempos como el Alto, por sus elevadas dunas de arenas de hasta 40 pies y 100 metros de ancho. Las generaciones más recientes no las llegamos a ver porque fue la arena que se usó para rellenar los humedales donde se construyó el Aeropuerto Internacional de Isla Verde, conocido ahora por Luis Muñoz Marín. Nos detuvimos en un lugar a la orilla de a la playa de Vacia Talega, frente a la comunidad Monte Grande.
Ahí, Yolanda Pizarro nos habló de la lucha que lleva ya por tres generaciones su familia con la de Luis Puro. Desde la década de los 60 este desarrollista, bajo la firma de PFZ, pretende desalojar a los históricos pobladores de Piñones. Es la misma empresa que hoy, bajo el mando de su nieto Joel Katz, intenta construir Costa Serena.
En el sector de Piñones Monte Grande viven cerca de 20 familias. Pizarro dijo que ella conoce la lucha desde los 80. “Nos llamó invasores y nos dijo que teníamos que abandonar la finca”. En esa década la PFZ hizo presiones para lograr el desalojo de la comunidad. El asunto llegó a los tribunales donde se probó con testimonios de residentes de 70 y 80 años de edad que éstos eran los legítimos dueños de los terrenos. En el 2004 PFZ volvió a presentar su proyecto de construcción que data del 95.
“A mí me ofrecieron conectarme la tubería de mi casa a la planta de aguas negras del proyecto”, el “gran ofrecimiento” de la empresa PFZ a Yolanda.
El proyecto de Costa Serena, entre otros elementos, implica una invasión a la zona marítimo terrestre, ampliar la actual carretera a cuatro carriles y la expropiación de alrededor de 16 familias. Guerrero mostró un mapa de zonificación en el cual se muestra la nueva carretera y el lugar a ser expropiado. En una vista pública celebrada en abril de 2004 el ingeniero de la PFZ admitió que para construir el proyecto había que expropiar “pero no somos nosotros”, alegó. Esto es así porque es la Junta de Planificación la que aparece como la agencia proponente.
La asesora ambiental denunció además que el DRN no ha prestado atención a los problemas de deslinde de la zona marítimo terrestre que presenta el proyecto. La comunidad ha pedido que esa zona sea marcada de sur a norte y se tome en cuenta los eventos naturales donde el agua del mar se encuentra con el agua del río, lo que los pescadores describen como, “el agua que entra con el agua que sale”. Eso indica hasta dónde puede llegar un evento de inundaciones. El proyecto de Costa Serena estaría en esa zona, según describió la ambientalista.
Guerrero destacó que el Plan de Uso de Terrenos para Piñones (PUTP) de la JP clasifica a Piñones como un “distrito turístico selectivo”. Esta clasificación significa, según el citado documento, que se debe desarrollar un “turismo ecológico ordenado y limitado”. No obstante, el proyecto de Costa Serena y otros proyectos pendientes para todo el sector de Piñones, están en total contradicción con la clasificación de la JP.
Según se describió, Costa Serena tendría una extensión de más de 2.5 kilómetros frente al litoral costero de Vacia Talega. Esa distancia es similar a la que existe entre el Caribe Hilton y el Hospital Presbiteriano, en el Condado. El proyecto se divide en 42 villas residenciales, 1,394 estacionamientos, cinco piscinas, cuatro canchas de tenis y por lo menos seis entradas con control de acceso.
Por su parte, Yolanda Pizarro se reiteró en que su familia no cree, ni tomará la palabra de Joel Katz, “es un lobo disfrazado de cordero”, dijo.
En tanto, Cristián Pérez, portavoz de la Asociación de Comerciantes de Piñones, reafirmó el asentamiento de la comunidad y sus deseos de preservación en su estado natural. Pérez, quien fue uno de los vendedores desalojados de los kioscos del Terraplén, dijo que la historia data de 1997. En esa fecha el entonces secretario del Departamento de Transportación y Obras Públicas - DTOP, Carlos Pesquera, ordenó el desalojo para reubicarlos en el lado sur de la carretera. Una vez más, según relató Pérez, las agencias del Gobierno no prestaron atención a las recomendaciones de los residentes. Los kioscos construidos a un costo de más de $2 millones tienen problemas con el servicio de agua, están tan cerca unos de otros que el humo no les permite trabajar. Otra vez, nadie asume responsabilidad por lo ocurrido, denunció Pérez.
Con la consigna de “Piñones ni se da, ni se vende”, el joven activista Oscar Carrasco describió la situación de la comunidad como la de “una papa caliente”, sobre la que ninguna agencia quiere asumir responsabilidad y sólo hay “engaños, sueños y cuentos” para quedarse con sus terrenos.
Carrasco, defensor de la integridad de Piñones, en particular de su bosque de mangle, anotó que desde el ´68 se han alzado las amenazas del llamado “desarrollo” sobre su comunidad.
Los herederos de los libertos de Piñones tienen más que razones para rechazar el mentado “desarrollo”. Junto a Costa Serena, hay otros cinco proyectos que, de permitirse, les convertiría en extraños en su propio terruño y, sobre todo, quedaría destruido el carácter natural que hasta hoy conserva Piñones.
Los otros proyectos bajo consideración para el sector son: Proyecto Turístico Caribe, con 1,320 unidades turísticas y 450 villas residenciales; Vacia Talega Village, con 122 unidades turísticas, 132 cabañas y 27 villas; Comunidad Santiago, con 290 apartamentos residenciales; Arenas del Mar Resort con 408 unidades turísticas y 102 villas residenciales; y Casa Grande Resort con 375 unidades turísticas con dos campos de golf, este último en 225 cuerdas de terrenos de mangle. Como dice el refrán “nada más con el testigo”.
Texto: Cándida Cotto
Al igual que el proyectista Joel Katz tuvo la oportunidad de presentar su proyecto Costa Serena al Gabinete de Desarrollo Económico del Gobernador, miembros de la Coalición Piñones-Loíza exigen el mismo acceso a las esferas del poder y toma de decisiones para presentar las objeciones a este impactante mega-proyecto en la comunidad de Piñones. Por otra parte, la Coalición resaltó que le preocupa que el Gobernador este apurando la construcción de este proyecto, cuando el mismo no ha cumplido con el debido procedimiento administrativo y no cuenta con un solo permiso aprobado.
“Respetuosamente le solicitamos al Gobernador Acevedo Vilá que nos otorgue tiempo igual. Queremos tener la oportunidad de presentar nuestros planteamientos ante su Gabinete de Desarrollo Económico para que éstos puedan tomar una decisión informada sobre el caso de Costa Serena. El Gobernador no solo puede enfocarse en ‘trabajo, trabajo, trabajo’ a cuesta de la calidad de vida de nuestra comunidad," indicó Milagros Quiñones, portavoz de la Coalición Piñones-Loíza.
“Nos preocupa que se le de trato preferencial a proyectistas como Joel Katz y no se atiendan los reclamos de la comunidad de Piñones”, recalcó Carmen Guerrero, Asesora de la Coalición, al resaltar que la Coalición ha intentado reunirse con el Secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) para discutir el tema de Costa Serena hace cerca de un año y hasta la fecha, el Secretario no les ha otorgado una reunión.
El proyecto Costa Serena se estaría desarrollando en un área susceptible a inundaciones y marejadas ciclónicas. En julio de 2005, el Secretario del DRNA resaltó el peligro relacionado al proyecto de Costa Serena: indicó que el predio “queda aislado por crecidas ordinarias del Río Grande de Loíza. El ubicar un núcleo residencial en ésta tendrá el efecto en el Estado de tener que invertir en la evacuación de dichos residentes cada vez que ocurra un evento de inundación, lo que además conlleva el arriesgar la vida de los socorristas que harían la gestión de auxiliar a éstos.”
Además, “el proyecto Costa Serena implicaría la expropiación de numerosos residentes y comerciantes de Piñones, ya que el Departamento de Transportación y Obras Públicas indica que para viabilizarse el proyecto tendría que expandirse la carretera de Piñones a cuatro carriles y construirse un ramal al sur del proyecto”, resaltó Yolanda Pizarro, representante de la familia Pizarro Quiñones Escalera del Sector Monte Grande, el cual queda adyacente al área propuesta para construcción. La Coalición también señaló que se estaría apropiando de la zona marítima terrestre para aumentar la densidad del proyecto a través de la herramienta de transferencias de derechos de desarrollo y estaría coartando las posibilidades de desarrollar a Piñones como un destino de turismo de naturaleza, turismo cultural y ecoturismo en Puerto Rico.
El proyecto Costa Serena propone la construcción de 880 habitaciones de condo-hotel, un casino y miles y miles de metros cuadrados de área comercial frente a la playa pública de Vacía Talega en Piñones. “Existen alternativas a este mega-proyecto que no conllevarían la expropiación de residentes y que generarían verdaderas oportunidades de desarrollo socio-económico en Piñones, tal como proyectos de auto-gestión comunitaria enfocados en el ecoturismo. ” indicó Milagros Quiñones.
Agosto de 2006