La Zona de Monumentos Arqueológicos Tulum-Tanhak, localizada en el municipio de Cozumel, hoy Solidaridad, en el estado de Quintana Roo, está amenazada tras la presencia de empresarios que pretenden edificar, dentro de la poligonal de este sitio, algunos mega desarrollos turísticos, con la anuencia de las autoridades municipales.
Si bien hoy en día las autoridades se ven limitadas para frenar las aspiraciones de la iniciativa privada que insiste en convertir a estos sitios en desarrollos hoteleros; otorgar a las entidades federativas el derecho a participar en la administración del patrimonio, como lo pretende el dictamen de ley que reforma los artículos 27, 73, y 124, le daría plena libertad a los presidentes municipales y a los gobernadores para ceder ante la presión y los intereses de los grandes inversionistas.
Expertos en el tema, así como las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), reconocen el riesgo que implica la reforma aprobada el pasado 27 de abril en la Cámara de Senadores, ya que abroga la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.
Luciano Cedillo, director del INAH reconoce que a pesar de la Ley de Monumentos —cuya normatividad les impide actuar en detrimento del patrimonio—, muchos propietarios de los terrenos, donde se ubican las zonas arqueológicas, los venden a los desarrollos inmobiliarios, sin tener en cuenta las consecuencias.
“Hay una normatividad que estamos tratando de que se respete en Tulum, ya que es una zona con un área natural protegida. De aprobarse la supuesta reforma, sería muchísimo más susceptible que este tipo de afectaciones al patrimonio se dieran”, señala Luciano Cedillo.
La Zona Arqueológica de Tulum-Tanhak, decretada Parque Nacional a comienzos de los años ochenta, es un lugar con una tendencia turística ascendente. En nombre de ese fenómeno las autoridades municipales y los propietarios de esos predios intentan pasar por alto el significado de los restos arqueológicos y su medio ambiente, tras aprobar desarrollos inmobiliarios como el encabezado por la empresa Globalia, denuncia Jaime Garduño Argueta, arqueólogo adscrito al Centro INAH-Quintana Roo. “Con este tipo de aval se actúa contra la legislación mexicana que protege este tipo de patrimonio”, destaca. Adriana Velázquez, directora del Centro INAH Quintana Roo, reconoce el problema, sin hablar sobre la empresa Globalia, pero explica parte de la situación que prevalece en ese lugar. Existen consorcios multinacionales que pretenden construir hoteles en la Zona Arqueológica de Tulum, reconocida como tal en diciembre de 1993. Ejemplo de ello son los propietarios de los hoteles La Mansión y el Sunset; así como de los dueños de las Villas Tulum.
“EL INAH —dice Velázquez— interpuso un procedimiento administrativo contra quienes compraron los terrenos y empezaron a construir desarrollos inmobiliarios dentro de la poligonal de la zona arqueológica. Incluso la Profepa acaba de multar a los propietarios del Hotel La Mansión con 2 millones de pesos, con la condicionante de que tienen que recuperar el manglar que afectaron”.
Ellos empezaron a construir desde hace unos dos años, desde ese tiempo el INAH les ha solicitado, una y otra vez, la suspensión de la obra. “Hemos recurrido a los procedimientos administrativos, desafortunadamente aquí la gente se ampara por todo, y eso pasó con el proyecto de la construcción del Sunset”.
“Dichos desarrollos inmobiliarios -explica la funcionaria- no han destruido el patrimonio arqueológico. Si así fuera, ya hubiéramos procedido penalmente. Lo que ha habido es una invasión de la poligonal y una afectación visual, que es tan grave como haber destruido un monumento arqueológico”.
Reconoce que las afectaciones visuales deben combatirse con la misma vehemencia que combatimos la destrucción del patrimonio. “En el caso del medio ambiente sí ha habido afectación de los manglares, corte de plantas, y una depredación tremenda, por eso es que la Profepa ha procedido penalmente en contra de ellos”.
La postura del INAH frente a esta situación es proseguir con su defensa de “cero densidad” dentro de la poligonal, muy a pesar de los intereses económicos que están detrás del Proyecto de Desarrollo Urbano, que se pretende aprobar en la entidad.
Autora: Leticia Sánchez
Artículo publicado en Milenio.
Julio de 2006