Elementos para el impulso de políticas públicas a favor del Turismo Rural Comunitario en Nicaragua

El Turismo Rural Comunitario en Nicaragua ha avanzado de forma significativa en los últimos años, a pesar de que no ha contado con  un apoyo público significativo. En la actualidad, la nueva administración sandinista tiene ante sí el reto y el compromiso de impulsar y desarrollar efectivamente una política turística que beneficie a las iniciativas comunitarias. Para ello es necesario el diálogo entre diferentes actores y las propuestas concretas sobre cómo concretar el apoyo a este sector. El debate ha empezado a concretarse y con seguridad continuará en los próximos meses. En esta ocasión reproducimos la intervención de Sandra Monge, una de las impulsoras de la Red de Turismo Sostenible de Nicaragua, en el Foro “Turismo Rural Comunitario y su inserción en la Política Pública”, celebrado en Ocotal el pasado 15 de junio 2007.

 

El turismo rural comunitario en Nicaragua y su incidencia en las políticas públicas

Sandra Monge
Red de Turismo Sostenible de Nicaragua

El turismo en Nicaragua se promueve como un eje estratégico para el desarrollo del país. Sin embargo, las condiciones que el Gobierno Central y los Gobiernos Locales deberían facilitar para el desarrollo de una oferta diversificada y de calidad, son aún muy limitadas. Según datos estadísticos del Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR), la oferta turística de este país se centra en alojamiento, donde el mayor número de habitaciones y camas se concentran en establecimientos de una y dos estrellas (INTUR, Boletín de Estadísticas de Turismo 2005, p.61).  Esta tendencia al crecimiento no varía en el 2006, pues la cantidad de habitaciones aumentó entre 1500-1600, de las cuales todas fueron de una estrella o no categorizadas. La oferta de 3 a 4 estrellas no varió (Calvet, Raúl.  Exposición Panorama, marzo 2007). También existe una oferta de alimentos y bebidas, centros recreativos, centros de diversión nocturna, discotecas, agencias de viajes, operadores, rent-a-car, casinos, empresas de transporte acuático y terrestre, auto hotel, alojamientos nocturnos y otros.

La tendencia del turismo en la región Centroamericana, y Nicaragua no es la excepción, es al crecimiento, básicamente porque la oferta que se brinda responde a la demanda externa que busca lugares donde disfrutar de la belleza paisajística, las bondades del contacto con la naturaleza, la tranquilidad de un espacio abierto, la seguridad del país. 

A la fecha, el turismo en Nicaragua ha logrado posicionarse como el primer generador de divisas, aumentando año a año el aporte a la economía nacional frente a los rubros tradicionales de exportación. Al 2005 por ejemplo, el aporte de divisas por turismo representó US $ 183,5 millones, o sea el 21.4%, respecto al valor total de las exportaciones y un crecimiento del 10.1% respecto al 2004. (INTUR, Boletín....p.72), en el 2006 el crecimiento fue de un 30%, lo que implica de 6 a 7 mil turistas, sin embargo estas cantidades no impactan a nivel nacional, ni a nivel de un destino específico. 

En la creciente importancia del sector, el turismo rural es una oferta que puede llegar a complementarse con la oferta turística tradicional y a posicionarse como un producto por sí mismo. Estas iniciativas se están consolidando cada vez más, tanto en cantidad y diversidad de servicios, como en la calidad de los mismos. De hecho las actividades de senderismo, escalada de volcanes, los tours por los cafetales, ciclismo, cabalgatas y por que no, el compartir con los habitantes de las comunidades y las familias campesinas el hospedaje y la alimentación, para así obtener un conocimiento enriquecedor y de contacto directo con las costumbres de los pobladores rurales, son parte de la oferta que se brinda en esta diversidad de iniciativas rurales, muchas de ellas comunitarias.

Este turismo rural comunitario constituye una oferta alternativa, diferente, poco conocida por el turismo nacional y por tanto con limitada demanda de este segmento de mercado. La demanda extranjera, aunque apenas inicia, es más dinámica y conciente de las características de la oferta, debido básicamente a que los esfuerzos por darla a conocer se basan en la promoción boca a boca y algunos esfuerzos por parte de la Fundación Luciérnaga, quien hizo la Guía de Turismo Rural Comunitario y algunos videos sobre experiencias concretas de este tipo de oferta.

Y es precisamente esa necesidad de promocionar y posicionar en el mercado y en el ámbito público al Turismo Rural Comunitario, lo que nos lleva a la necesidad de ubicar algunos de los elementos que son fundamentales para comprender la importancia de este sector. 

El turismo rural comunitario, basa su razón de ser en una diversidad de premisas que abarcan ámbitos económicos, sociales, culturales y ambientales, por lo tanto consideramos importante partir de  elementos que deberían estar presentes:

Por otra parte, el concepto tiene sus complejidades en la medida en que la oferta del turismo rural comunitario se involucran otros actores y servicios, por ejemplo:

Las grandes inversiones turísticas que se ubican en áreas rurales y que plantean derramar beneficios en su entorno.

Una oferta ubicada en lo rural pero con servicios urbanos que no tienen ninguna relación, o una muy limitada con las vivencias y costumbres del área rural, por ejemplo gimnasio, casinos, presentaciones culturales urbanas, entre otros.  

Los complejos cambios en las zonas rurales, atraen inversiones en negocios no tradicionales.

La oferta de turismo rural va más allá del agroturismo, pues se trata no sólo de visitar la finca y conocer los quehaceres del productor, sino que conlleva el disfrute de las bondades del área rural, descubrir y conocer la riqueza en flora y fauna existente,  compartir la cocina y el patrimonio, o sea es una oferta más amplia, más rica, profundiza en aspectos de identidad y situaciones socioeconómicas del destino. 

Zonas rurales son difíciles de definir y los criterios cambian de un país a otro.

Sin embargo podemos ubicar algunos elementos comunes que nos permite acercarnos al turismo rural comunitario de manera más clara:

Y es lo comunitario el elemento que permite el desarrollo local, al ubicar al turismo como el componente generador de la cohesión social, al promover la dinamización de la economía local y su sostenibilidad y es precisamente esa oferta de servicios turísticos la que moviliza las voluntades de los diversos actores y une para que se genere una  fuerte participación comunitaria. 

El papel del turismo rural comunitario, en el desarrollo económico local

En la medida en que se involucra a la mayor parte de actores económicos locales en la oferta turística y se vaya creando la cadena de valor del turismo, con actores locales, con un mejor posicionamiento de los oferentes locales en los eslabones que generen mayores recursos, permitan acceso a información y seguimiento a contactos comerciales, el turismo rural comunitario puede dinamizar y conllevar al desarrollo local. 

Además, se tiene que promover un enfoque que como proceso críe las condiciones para que se fortaleza la:

La sostenibilidad pasa por promover un desarrollo integral que involucre la consolidación y el crecimiento empresarial, la recuperación y el uso racional de los recursos naturales, la distribución de los beneficios, el desarrollo del capital social y el rescate y la revalorización de la identidad y el patrimonio local y nacional.   

Esto es posible siempre y cuando los oferentes de servicios turísticos logren: 

La oferta

Uno de los retos que enfrenta la oferta de turismo rural comunitaria es que responde a tres  niveles, cada uno de ellos con diferentes expectativas.

El problema se profundiza aún más al no existir el turismo rural comunitario como producto país, por lo que los esfuerzos que hace el INTUR por fortalecer a los oferentes turísticos no cubren a dichas iniciativas.  

No es hasta ahora que el gobierno ha planteado que se va a apoyar a las PYMES turísticas, para lo cual tiene la propuesta de construir una normativa que sin perder de vista la calidad y seguridad de los servicios, sea incluyente de los oferentes que de por sí ya están atendiendo a los turistas.

Los Gobiernos Locales, por su parte, se han centrado más en la captación de  impuestos y la mayor parte no tienen claro que su rol principal en la promoción del turismo debería ser de facilitador, de creador de condiciones para mejorar el entorno, o sea tener acceso a servicios básicos y a los destinos turísticos y los que lo saben no logran ubicar en la concreta como cumplirlo. 

No cabe duda que la oferta existente presenta características particulares que le permiten posicionarse en el mercado siempre y cuando se logren fortalecer elementos que son indispensables para posicionar el producto en el país y promocionarlo en el extranjero, partiendo de una oferta si se quiere en muchos de los casos rústica, pero que responde a las demandas de los turistas interesados en este tipo de producto.

Las características que más resaltan y que brindan elementos para ubicar que tipo de oferta es el turismo rural comunitario en Nicaragua se ubican de la siguiente manera. 

La diversidad de la oferta: lo que permite brindar una serie de alternativas, donde se conocen las costumbres, las técnicas de trabajo, la infraestructura de las comunidades, la comida típica de la zona y las bellezas naturales que es precisamente lo que brinda un abanico de opciones amplio, con escalada de volcanes, visitas a lagos y lagunas, a ríos, a reservas naturales públicas y privadas, a zonas de gran diversidad, ricas en fauna y flora 

La incidencia del turismo rural comunitario en las políticas públicas

No cabe duda que el turismo rural comunitario es una oferta que existe, que a pesar de sus limitaciones los oferentes están haciendo grandes esfuerzos por garantizar un producto diversificado, de calidad y sostenible.

El posicionamiento en el mercado de estas cooperativas, asociaciones, pequeños y medianos empresarios es posible en la medida en que tenga un respaldo y la oportunidad de acceder y ser parte de las políticas que el INTUR promueve para la inversión turística, donde a la fecha los pequeños no tienen acceso.

Dicha política debe ser incluyente, o sea crear el conjunto de disposiciones administrativas que desde el INTUR como ente rector se promueven para  hacer efectivos  planes, programas, proyectos y acciones específicas, para que el turismo rural comunitario sea visualizado y  fortalecido.

Para lograr esto el INTUR tendrá que dirigir esfuerzos a: 

Además se debe incidir en otras instituciones e instancias que tienen relación o pueden fortalecer a los actores involucrados en el turismo rural comunitario, pues se deben hacer gestiones para:

No cabe duda que el proceso es largo, que para incidir debemos de crear y fortalecer espacios de asociatividad que permitan promover el desarrollo del turismo rural comunitario como la posibilidad de que puede ser un eje que permita dinamizar o desarrollar a la comunidad.

No obstante la primera incidencia la debemos hacer en los mismos oferentes para que logren fortalecerse así mismo a través de las sinergias, para que logren ubicar a su competencia real, para que se participen en alianzas entre actores públicos y privados y logren ser protagonistas del desarrollo de sus propias comunidades.

El reto de la sostenibilidad del turismo rural comunitario es de todos los actores, instituciones públicas y privadas que estamos haciendo esfuerzos por que el área rural sea sujeto de desarrollo,  no es fácil,  pero unidos probablemente sea factible.

 

Julio de 2007